Así influye el confinamiento a lo que soñamos mientras dormimos

Varios vecinos aplauden al personal sanitario como cada noche desde sus balcones en Madrid (Photo by PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP) (Photo by PIERRE-PHILIPPE MARCOU/AFP via Getty Images)


Son tiempos de confinamiento y de reflexión, de retos económicos individuales y familiares, de incertidumbre y sobrecarga de noticias, de cifras, de gráficas y de información sobre el Covid-19, ya sea veraz o no. Vivimos en una época en la que debemos mantener nuestra salud y la de los demás a salvo ante una crisis de dimensiones todavía impredecibles y todo este cúmulo de posibilidades y preocupaciones nos afecta a todos en mayor o menor medida. La situación actual repercute en nosotros en varios niveles y uno de los elementos más importantes es el sueño. Los expertos determinan que dormir mal puede incrementar los síntomas depresivos cuando existe preocupación y estrés. Ante este elemento de vital importancia, surgen algunas cuestiones: 

¿Cómo está afectando la crisis del coronavirus a lo que soñamos? ¿De qué manera influye en nuestros hábitos de descanso? Y, sobre todo, ¿cómo podemos mejorar nuestro sueño en momentos de ansiedad?

Hemos hablado con 15 personas que llevan seis días encerradas en sus casas y nos han contado qué han soñado y si lo que sintieron durante sus sueños tiene alguna relación a lo que experimentan mientras están despiertos. No daremos nombres de los participantes, sólo la inicial. También hemos contado con la opinión de un científico experto en neurociencia, José Viosca, autor del libro Mentes Prodigiosas, publicado por El País Colecciones. Para llevar a cabo este ejercicio de honestidad y, en muchos casos, vulnerabilidad, tuve que empezar por contar mi propio sueño. 

“Estaba en Australia, en una nave industrial plagada de gente. De repente, vi muchísimas arañas apelotonadas en un espacio similar al de una pelota de golf. Había alrededor de una decena, unas encima de otras. La imagen era desagradable, ya que se estaban comiendo entre ellas. Cuando me di cuenta de cómo se engullían, me dio por gritar. En ese instante, todas las personas que tenía a la vista me miraron con ojos juiciosos, claro, en las antípodas, los arácnidos son parte de su día a día. Me sentí ridículo, como si mi reacción hubiera sido exagerada e innecesaria. Esta sensación fue perfectamente extrapolable a la realidad, ya que aquella percepción fue idéntica a la que experimenté durante los momentos de planificación en el hogar familiar ante los diferentes escenarios y logísticas por el confinamiento por el Covid-19”. 

Araña australiana.

Una vez abierta la puerta, los invitados comenzaron a participar y R fue uno de los primeros en responder al llamamiento. 

“Tenía dolor en el estómago, y claro, siempre tienes en la cabeza que sea el virus. Me pasé el día durmiendo y soñé con un amigo que hace mucho tiempo que no veo. Estábamos en su casa, con su familia, y de alguna manera estábamos escondiendo un cadáver. Recuerdo un gran sentimiento de culpabilidad, de haber hecho algo malo y de que estaban a punto de pillarme. Esta sensación es la que tuve todo el día mientras estaba despierto, ya que como me sentía mal, y ante la posibilidad de tener el virus, pensé que contagiaría a mi familia”.

C: “Soñé que un gran amigo era el patrón de un enorme barco que tenía un bosque y una pradera. Estábamos en altamar y no veíamos tierra por ningún lado, pero estaba muy tranquilo porque había un enorme espacio para caminar y explorar dentro del barco. La sensación que tuve fue de libertad y de sentirme protegido, aislado pero a salvo y entretenido. Podíamos campar a nuestras anchas, algo que obviamente ahora no podemos hacer por el confinamiento”. 

M: “En mi sueño, salí de casa y vi todos los muebles en la puerta de la entrada de la casa de los vecinos. Me dije a mí misma: ‘¿cuánto bebí anoche para haberla liado de tal manera’. El sentimiento en aquel momento fue de sorpresa. De repente, vi como por mi calle apareció un camión de cerveza que se acercaba hacia donde yo estaba. Me pareció raro y me asusté. Sentí miedo, como que me tenía que esconder. Luego me di cuenta que el camión estaba lleno de militares y me sentí más segura. Yo espero que el ejército y la cuarentena, que es lo que representa mi sueño, nos ayude a pasar todo esto de forma leve”.

Algunas personas sueñan con paisajes similares durante su confinamiento en casa.

P: “Yo anoche soñé que estaba dentro del videojuego, ‘Counter Strike’. Estaba apuntando y matando enemigos continuamente. A veces tenía sentimiento de temor, pero también sentí que tenía todo bajo control, que me podía valer por mí mismo. Esta sensación es contraria a la que tengo en la realidad, la situación del coronavirus me tiene pendiente de las noticias continuamente, y tengo una importante sensación de incertidumbre y falta de estabilidad”.

Otros sueños incluyeron sentimientos de ansiedad (porque S se ahogaba en una piscina de olas), de presión (porque J estaba formando parte de un concurso en el que el vencedor obtendría comida), de incredulidad (porque el bebé de A, de dos años de edad, cantaba flamenco como un adulto), de alegría (porque los anillos nunca le quedan bien a E, y por fin encontró uno que casaba con su dedo) e incluso hubo una persona que tuvo un sueño erótico. Preferimos obviar los detalles.

“Los sueños son ejercicios aleatorios de redes de neuronas que van disparándose”, afirma a Yahoo! el Dr. Viosca, integrante de la Asociación Española de Comunicación Científica. “En el cerebro hay muchas conexiones de promedio de unas neuronas con otras. La corteza cerebral es donde se almacena la mayor cantidad de información relacionada con todas nuestras experiencias, los recuerdos sensoriales, lo vívidos que son. Hay neuronas que orquestan a muchas otras y generan actividades rítmicas. Todo eso ayuda a reforzar patrones de actividad que codifican recuerdos”, agrega. 

La solución a problemas como los que estamos enfrentando en la actualidad durante la crisis del Covid-19 encuentra uno de sus mejores aliados en el sueño. Según Viosca, existen dos fases a la hora de tratar los procesos creativos: la primera, es detectar el problema y buscar una solución que no siempre llega; y la segunda es la fase de incubación, un proceso en el que aparcamos su resolución en el campo de la consciencia, aunque nuestra mente sigue trabajando en un segundo plano, inconscientemente

Los sueños sirven para solucionar problemas que dejamos aparcados.

“Hay gente a la que la fase de incubación de un problema le sucede mientras duerme y el momento ‘eureka’ puede pasar durante el sueño. Si la solución a un problema requiere elementos que no son inmediatamente obvios, lógicos o que se escapan de lo ordinario, entonces la parte prefrontal del cerebro, más analítica y juiciosa, no va a encontrar la solución”, explica Viosca. “Si permites que la la otra parte del cerebro trabaje, la que incuba y es más juguetona y prueba combinaciones posibles, de pronto, una de esas puede funcionar. Entonces se activa la parte consciente, la que presta atención, y nos damos cuenta de la resolución del problema. Los sueños suceden porque combinamos posibles situaciones que hemos vivido, imaginado o que nos han preocupado que se mezclan. En ellos, muchas cosas no tienen sentido pero otras sí. Es como una creatividad latente que no podemos evitar tener”, sentencia.

Según este experimento no científico y ejecutado con el único rigor de haber hablado con 15 personas sobre sus sueños durante dos días específicos, hemos observado que en todos los casos menos tres, hay una íntima relación entre lo que sueñan y el contexto de la crisis del Covid-19. Aunque algunos de los que formaron parte de este experimento destacaron que dormían bien, la mayoría confesó que sus patrones de sueño habían cambiado (levemente o de manera más notoria) desde las medidas que comenzó a tomar el Gobierno. Entre los factores expuestos, destaca la preocupación y la ansiedad por una situación desconocida que supone una amenaza familiar en cuanto a la salud y a la economía, el miedo a perder sus trabajos o el temor a no llegar a fin de mes para dos de los participantes que se dedican a la hostelería. Otra de las razones de estos hábitos de descanso alterados en uno de los es el saber si podrá regresar a España desde el extranjero. Cinco de ellos reconoció que chequea las noticias desde su celular o computadora, junto antes de dormir y nada más despertarse.

Concepto de conexiones neuronales.

El descanso es fundamental, entre otras cosas, para proteger nuestro sistema inmunológico, tal y como afirmó el Dr. Michael J Breus Ph.D.

“Una forma en la que el sueño ayuda al sistema inmunológico es en la forma en que fomenta la producción de linfocitos T. Son glóbulos blancos que juegan un papel crítico en la respuesta del sistema inmunológico a los virus. Su activación es un paso importante en la forma en que el cuerpo maneja a los elementos invasores, estos linfocitos atacan y destruyen las células portadoras del virus”, afirmó a Psychology Today. “El tiempo de respuesta del sistema inmunológico también mejora si se duerme bien. Al completar los cuatro ciclos de sueño, estás apoyando la liberación y producción de citoquinas, una proteína multifacética que ayuda al sistema inmunológico a responder rápidamente a los antígenos. Tu cuerpo depende de una noche completa de descanso para reponer las células y proteínas que necesita para combatir las enfermedades. La pérdida de sueño bloquea la producción de citoquinas, y en el proceso, hace más difícil para tu cuerpo luchar contra los virus”, agregó.  

Por eso, algunas de las recomendaciones para conciliar el sueño que indican los expertos durante esta etapa en la que nos encontramos son: mantener una rutina, desconectar y, a ser posible realizar alguna técnica de relajación como la meditación, 30 minutos antes de acostarse, separarse de los dispositivos electrónicos, hacer ejercicio, no comer en demasía antes de conciliar el sueño o cambiar de habitación sin mirar las noticias en caso de despertarse en mitad de la noche. 

El Covid-19 está provocando muchos cambios, a varios niveles, en todos nosotros. Estos afectan a lo que soñamos, la clave está en que no afecte nuestros patrones de descanso.

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