Coronavirus: Una travesía por los bloqueos duros del Conurbano

Javier Fuego Simondet

El intendente Granados bloqueó los accesos secundarios con tierra o vallas y dispuso controles de documentación y temperatura en los pasos principales

Con una enorme bolsa blanca y en medio de un nudo de tránsito, Alejandrina baja de un colectivo de la línea 306 en la esquina de la ruta provincial 205 y Agustín de Vedia, en Ezeiza. No ha llegado a su destino ni mucho menos: viene de González Catán, en La Matanza, y va hasta la localidad de Carlos Spegazzini. Pero su viaje queda cortado cuando le falta un buen trecho porque, tras un control de policías locales y personal sanitario de la Municipalidad de Ezeiza, la falta de un permiso que la habilite a circular durante la cuarentena por el coronavirus la obliga a descender del micro en esta transitada ruta y emprender un largo regreso a su casa. "Vine a traerle un andador a mi nieta, en Spegazzini. También tengo a mi médico de cabecera ahí. Pero no tengo permiso", se resigna ante la imposibilidad de entrar en un distrito con la mayoría de sus accesos clausurados con montículos de tierra y vallas.

Los ingresos a los distritos del conurbano son puntos calientes, en los que se intentan distintas variantes de cerrojos para aplanar el incremento de casos de coronavirus y vigilar el complejo cumplimiento de la cuarentena. Si bien una buena parte de los límites entre municipios del Gran Buenos Aires es porosa y con solo cruzar de vereda se pasa de un distrito a otro, hay ejemplos de cierres duros, como los que se aplican en Ezeiza.

En el territorio gobernado por Alejandro Granados hay unos pocos ingresos habilitados y con controles en los que se toma la temperatura a quienes quieren entrar. El contraste queda en evidencia en otros distritos cercanos, como Esteban Echeverría y Lomas de Zamora, donde no se anulan ingresos y se instalan retenes en las principales vías de entrada.

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En rigor, en buena parte del conurbano impera la misma lógica que en Esteban Echeverría y Lomas de Zamora. Ezeiza, más alejado de la General Paz y con mayor superficie rural que urbana, se parece a otros distritos del interior que bloquearon accesos con montículos de tierra o vallas, como San Vicente u Olavarría. Luego se sumaron otros partidos, como Malvinas Argentinas, que también bloquearon algunos accesos secundarios y menos transitados para concentrar el flujo de vehículos en los puntos que pueden controlar.

En los accesos principales de Ezeiza se hacen controles de temperatura y documentación

Termómetro y documentos

En pocos minutos, al descenso forzado de Alejandrina se suma el de un hombre que viajaba en otro colectivo, y una veloz vuelta en "U" que marca el comienzo del regreso para los ocupantes de un Volkswagen Suran bordó, también sin permiso para circular en la cuarentena.

"Se hace un control de salud, en el que se toma la temperatura, y personal de Seguridad Vial pide documentos y permiso para circular. También se controla el domicilio en el distrito. La policía local sube a los colectivos, en los que también se toma la temperatura y se controlan los permisos", resume a LA NACION Benito Mercado, uno de los encargados del operativo en la ruta 205 y De Vedia.

Buena parte de los límites entre municipios del Gran Buenos Aires es porosa y con solo cruzar de vereda se pasa de un distrito a otro, pero hay ejemplos de cierres duros, como los que se aplican en Ezeiza

Circular por los límites del distrito que gobierna Granados desde 1995 implica toparse con accesos secundarios cerrados, ya sea por montículos de tierra o por vallas. En Chile y Belgrano, a un lado de la autopista Ezeiza-Cañuelas y a metros de la Unidad Nº 19 del Servicio Penitenciario Federal, un patrullero de la policía local cruzado en el medio de la calle anticipa que el paso está prohibido. Un montículo de tierra y una vieja valla cierran la circulación por Chile, calle que cruza por debajo de la autopista. El paso de un lado a otro de la vía rápida está vedado.

"Quedate en casa", reza una flamante pintada debajo de la autopista, hecha con el típico estilo de los tiempos de campaña política. Del otro lado del montículo y la valla, emergen la Unidad Nº 19 y otras cárceles. Salir del barrio Jorge Newbery por la calle Suipacha, a pocas cuadras de la zona de las cárceles, también es complejo. Un montículo de tierra que solo se puede sortear caminando interrumpe el tránsito vehicular. A pocos metros, comienza el distrito de Esteban Echeverría.

Según cuentan a LA NACION efectivos de la policía local de Ezeiza ubicados en distintos retenes, con los montículos y las vallas buscan obligar a que todos pasen por los accesos controlados. La semana pasada, el intendente interino, Gastón Granados (hijo de Alejandro), explicó en declaraciones al canal TN: "Lo que hemos hecho es limitar la cantidad de ingresos, porque consideramos que la cuarentena impuesta por el Gobierno no se estaba cumpliendo de la mejor manera".

Un control de temperatura en un colectivo

LA NACION intentó dialogar con Granados pero, según una fuente de su entorno, "está abocado a la tarea comunitaria y no está haciendo declaraciones". La municipalidad confirmó un caso de coronavirus en este distrito en el que se emplaza el aeropuerto internacional, donde trabajan unas 3000 personas que viven en barrios de Ezeiza.

La Rotonda de las Mujeres, sobre la avenida Castex, en Canning, está cortada por un vallado que impide circular hacia Ezeiza. La avenida es un punto límite con Esteban Echeverría y, a lo largo de su traza, los vallados son una postal que se repite.

El contraste con Echeverría y Lomas

En Esteban Echeverría, como en Lomas de Zamora, los accesos no están cerrados "a lo Granados". Una rotonda sobre el Camino de Cintura permite transitar entre ambos distritos. Sobre la avenida Boulevard Buenos Aires, en Echeverría, policías y efectivos de tránsito controlan autos, camiones y colectivos. "Pedimos el permiso, si vienen a trabajar. Hoy estuvo tranquilo, aunque en un par de casos tuvieron que volver", explica a LA NACION Rolando Altamirano, uno de los policías en el operativo.

"En algunos otros puntos, se toma la temperatura", agrega Oscar Costanzo, agente de tránsito. En su puesto de diarios, a metros del control, Juan Carlos Rodríguez señala: "Veo que son bastante estrictos. Yo estoy con miedo [al contagio]. Y, aunque lo solicité, por ahora no tengo el permiso".

"Se está haciendo un estricto control con la Guardia Urbana, policías y personal de salud que toma la temperatura. Por día, tenemos un promedio de 50 detenidos. En paralelo, recibimos la base de datos de vecinos que viajaron a países en riesgo y va un equipo a constatar que estén cumpliendo la cuarentena en sus casas. Tenemos de 10 a 15 denuncias diarias por incumplimiento", sostiene el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, en diálogo con LA NACION. En el distrito hay tres casos de coronavirus.

Con una media vuelta a la rotonda, se sale de Esteban Echeverría y se ingresa a Lomas de Zamora, por la avenida Antártida Argentina. En este acceso lomense, efectivos de tránsito y policiales piden la documentación para circular. Lomas de Zamora, donde gobierna Martín Insaurralde, es otro de los distritos que no cerraron ingresos. Están dispuestos controles en 15 accesos. En Lomas hay tres casos de coronavirus confirmados. LA NACION pidió dialogar con Insaurralde, pero "no está dando notas", señalaron en su entorno.

La alternativa del cierre total de accesos secundarios aplicada en Ezeiza no se replica en estos distritos cercanos. La posibilidad se considera inviable por la gran cantidad de calles limítrofes que tienen. Incluso, una fuente consultada opinó que Granados "está sobreactuando por una gran presión social, porque al comienzo no había tantos controles y por el aeropuerto entró la mayoría de los casos".