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COP28, en su ecuador: reflejo del difícil equilibrio entre seguridad climática y economía

Ana Tuñas Matilla

Dubái, 7 dic (EFE).- La Cumbre del Clima de Dubái, COP28, llega a su ecuador siendo fiel reflejo del difícil equilibrio entre garantizar la seguridad climática y los intereses económicos de los 198 países llamados a consensuar los pasos a seguir para limitar el calentamiento global a 1,5°C.

El cónclave entrará mañana en su "fase política" con la esperanza de muchos puesta en que la CO28 se saldará con un mensaje claro sobre el inicio del fin de la era de los combustibles fósiles.

Sobre la mesa, quedan abiertas todas las opciones tras la publicación de un borrador del documento clave de esta cumbre, el conocido como Balance Global, que deberá cerrar el primer proceso de revisión de lo logrado desde el Acuerdo de París y lo que aún queda por hacer para alcanzar sus objetivos.

¿Captura y almacenamiento de CO2?

En él, se baraja desde la eliminación justa y progresiva de todos los combustibles fósiles, hasta no hacer nada, pasando por sólo la eliminación del carbón que no cuente con tecnologías de captura y almacenamiento de CO2 (CCS, en inglés).

Sin duda, en las negociaciones de cuál debe ser el mensaje final, pesa la mayor o menor dependencia de unos y otros de carbón, petróleo y gas.

La UE y EEUU defienden, con diferentes matices, triplicar renovables y duplicar la eficiencia energética a 2030 y el fin gradual de todos los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) en el sector de la energía antes de 2050.

Para el resto de usos, apoyan los CCS, especialmente en sectores difíciles de descarbonizar (como aviación, cemento o acero).

Arabia Saudí y Rusia (segundo y tercer mayores productores de crudo tras EEUU), China (mayor emisor) o India (dependiente del carbón) no han mostrado públicamente sus cartas, aunque las voces que informan "fuera de micro" hablan de su férrea oposición a poner por escrito referencias al fin de los combustibles fósiles, máximos responsables de la crisis climática.

Lo que dice la ciencia

En este contexto, el científico climático Joeri Rogelj, uno de los percusores en plantear limitar el calentamiento a 1,5°C a finales de siglo respecto a la era preindustrial, ha advertido de que hablar sólo del fin de los combustibles fósiles desprovistos de mitigación "no es en absoluto coherente con un futuro bajo en carbono" que se necesita.

Lo que el texto "sugiere" es "científicamente débil" porque lo que se busca para mantener el objetivo de 1,5 grados "es que todos los combustibles fósiles disminuyan claramente a lo largo de este siglo", dijo.

Actualmente, la producción de combustibles fósiles CCS es "mínima" y no hay tecnologías desarrolladas a escala global, por lo que referirse sólo a ellos en la COP28 no daría un mensaje claro sobre el futuro de carbón, petróleo y gas.

Según el IPCC, grupo de expertos climáticos de la ONU, las políticas en marcha para afrontar la crisis climática llevarían a un calentamiento de 3º C, el doble de lo deseable.

Lluvia de promesas y millones

Tras comenzar con un histórico acuerdo para la creación del fondo de pérdidas y daños que compense a los países con menos recursos y, a su vez, más expuestos a los efectos del cambio climático, la parte "técnica" de la cumbre se desarrolló en medio de una lluvia de "alianzas, declaraciones e iniciativas" llenas de promesas no vinculantes de acción climática y de miles de millones de dólares.

Entre esas promesas, destacan el compromiso de 123 países a triplicar la capacidad instalada renovable y doblar la tasa de mejora de la eficiencia energética en 2030, el de 138 naciones de incluir la salud en sus planes climáticos o el de 52 grandes petroleras de ser cero emisiones netas en 2050.

También se han comprometido 726 millones de dólares para pérdidas y daños, más de 3.500 millones para el Fondo Verde del Clima y 133,6 millones para el Fondo de Adaptación, entre un sinfín de multimillonarios anuncios.

Tras resolver la cuestión de pérdidas y daños -una de las mayores demandas del Sur Global junto a financiación para poder afrontar la transición ecológica-, las partes centran gran parte de los esfuerzos en estudiar cómo acelerar la reducción de emisiones para garantizar la seguridad climática del planeta salvaguardando sus respectivas economías.

Por contra, otros dos temas centrales del debate climático, la financiación y la necesidad de adaptarse a los efectos del calentamiento, parecen haber quedado relegados.

De la polémica, a la esperanza y optimismo

De fondo, los ecos de nuevas polémicas en torno al presidente de la COP28 y directivo de la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi (ADNOC), Sultán Al Yaber, quien salió al paso compareciendo junto al presidente del IPCC, Jim Skea, para dejar claro que cree en la ciencia y que él considera inevitable abandonar los combustibles fósiles.

Lo que sí es cierto, es que, frente a la cumbre del año pasado en Egipto (COP27) en el ambiente se respira más "confianza, esperanza y optimismo" ante la posibilidad de salir de Dubái con un mensaje que dé a gobiernos y empresas "claras señales" del inicio de la era del fin de los combustibles.

Y todo, con el poso del continuo goteo de informes alertando de que 2023 es año récord en temperatura y emisiones, en una cumbre en la, por primera vez, que han sido llamados a sumar esfuerzos médicos, líderes religioso y alcaldes y dirigentes subnacionales.

(c) Agencia EFE