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Cooperantes españoles trabajan por restablecer la medicina familiar en Ucrania

Nove Zalisia (Ucrania), 5 dic (EFE).- La sección española de Médicos del Mundo lidera los esfuerzos de esta oenegé por restablecer y mejorar el acceso a la medicina primaria en los territorios ucranianos cercanos al frente o que estuvieron bajo la ocupación rusa, donde la guerra ha hecho estragos en un sistema médico que ya era precario antes del conflicto.

Una de las zonas donde trabajan es Borodianka, una localidad predominantemente rural situada a unos 60 kilómetros al noroeste de Kiev que las fuerzas rusas utilizaron como nudo logístico en su intento frustrado de llegar a la capital ucraniana en 2022.

Más de un año y medio después de su liberación, Borodianka ha desaparecido de las noticias y los partes de guerra. Pero los horrores del conflicto siguen haciendo mella en los pueblos de la zona.

Déficit de personal

“Antes de la guerra aquí atendía una doctora, pero la mujer está ahora en Alemania”, dice a EFE Valentina Tovstenko, una de las enfermeras que atiende el ambulatorio de Nove Zalisia, un pueblo cercano a Borodianka.

El ambulatorio perdió durante el conflicto a su terapeuta, que murió con su familia durante los ataques militares a la zona.

La invasión rusa también empujó a buscar refugio en otros lugares a numerosos vecinos jóvenes o de mediana edad de estas comunidades. Su partida dejó a sus familiares mayores solos y sin ayuda para llegar al hospital de la zona, situado a unos diez kilómetros de Nove Zalisia.

Un equipo multidisciplinar móvil

“Aquí Médicos del Mundo trabaja para restablecer los servicios de atención primaria en salud”, dice a EFE durante una visita a Nove Zalisia el coordinador general en España de esta oenegé internacional, Nicolás Dotta.

La oenegé ha formado un equipo móvil multidisciplinar compuesto por un médico de familia, una enfermera, una matrona y un psicólogo que una vez al mes pasa consulta en cada uno de los más de veinte pueblos de los alrededores de Kiev incluidos en el proyecto.

Un gélido día de diciembre por la mañana, hombres y mujeres mayores y madres con niños pequeños se desplazan por los caminos nevados en dirección al ambulatorio para aprovechar la visita de los profesionales médicos y recibir las atenciones a las que no tienen acceso el resto del mes.

En la misma entrada, el psicólogo, Vitali Nechepurenko, les da consejos sobre cómo controlar la ansiedad en que muchos viven sumidos desde que la guerra trastocó por completo sus vidas.

“Viene mucha gente cuyos familiares han salido de Ucrania, entre ellos muchos hombres (a quienes la ley marcial prohíbe cruzar la frontera si están en edad militar) cuyas mujeres e hijos se han refugiado fuera del país”, cuenta a EFE Nechepurenko.

Ansiedad y tensión alta

Este tipo de situaciones, sumadas a la presión económica y la angustia que ha traído la guerra, han hecho que se disparen los casos de hipertensión y de ansiedad, explican a EFE las enfermeras que atienden en el ambulatorio.

Además de pasar consulta, el equipo médico creado por Médicos del Mundo con apoyo financiero de la cooperación alemana lleva hasta el hospital regional más cercano a las personas que lo necesitan y no pueden desplazarse por sus propios medios.

Los usuarios de estos servicios, que en su mayoría son mujeres de edad, destacan el impacto positivo que el proyecto de Médicos del Mundo ha tenido en sus vidas. “Volvemos a tener a alguien que nos ayuda con la salud y nos resuelve los problemas”, dice una de ellas mientras espera a ser atendida en el ambulatorio.

Una necesidad descuidada

“Es un proyecto orientado sobre todo al control y el seguimiento de enfermedades crónicas”, señala Nicolás Dotta, el coordinador general de Médicos del Mundo en España.

Las demandas acuciantes en otro tipo de medicina en tiempos de guerra, como por ejemplo el tratamiento de heridos graves, han puesto en un segundo plano las necesidades en atención primaria, pese a ser ésta fundamental para millones de personas vulnerables.

Además de aliviar los efectos negativos que ha causado la guerra, este proyecto de Médicos del Mundo aspira a transformar la crisis en una oportunidad para mejorar a medio y largo plazo el sistema médico ucraniano.

La idea, explica Dotta, es “traspasarlo al Ministerio de Salud de Ucrania para que ellos se responsabilicen de la continuidad de los servicios” y puedan avanzar en la construcción de un sistema público de salud que ponga más énfasis en la atención primaria.

Marcel Gascón

(c) Agencia EFE