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Colombia: tribunal no avala libertad para exjefe paramilitar solicitada por el presidente Petro

En esta foto difundido por Migración Colombia, funcionarios de migración reciben al líder exparamilitar Salvatore Mancuso en la puerta del avión a su llegada desde Estados Unidos, desde donde fue deportado tras cumplir condena por tráfico de drogas, en Bogotá, Colombia, el martes 27 de febrero de 2024. (Migración Colombia vía AP)

BOGOTÁ (AP) — El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso continuará en una cárcel de Bogotá luego de que un magistrado colombiano le negó el miércoles la libertad extraordinaria como había solicitado el presidente Gustavo Petro para que cumpla como gestor de paz en diálogos con estructuras armadas.

La decisión del magistrado era clave dado que recientemente otra jueza le concedió a Mancuso la libertad condicional por cuatro años al considerar que cumplió con tres sentencias. Sin embargo, esto no significó su excarcelación inmediata porque dos jueces más debían resolver 47 solicitudes de detención por miles de crímenes.

El miércoles el magistrado Carlos Andrés Pérez negó levantar 33 medidas de detención por más de 34.000 delitos como homicidios, desapariciones, desplazamientos forzados y agresiones sexuales. La defensa de Mancuso anunció que apelará la decisión.

Mancuso, quien llegó en febrero a Colombia deportado de Estados Unidos, fue uno de los más temidos y poderosos paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) que se dedicaron a combatir las guerrillas de izquierda, afectando a la sociedad civil. Dejó las armas en 2004 como parte de un acuerdo de paz con el Estado y comparece desde entonces ante un tribunal especial para exparamilitares.

En Estados Unidos se declaró culpable y fue sentenciado a más de 15 años de prisión por haber dirigido la fabricación y el envío de más de 100.000 kilogramos de cocaína. En 2020 cumplió su pena en ese país, pero permaneció a la espera de resolver su situación migratoria.

A su llegada a Colombia, Mancuso fue detenido para continuar respondiendo ante la justicia al tiempo que se definía su papel dentro de la política “paz total” del gobierno de Petro que busca diálogos con todos los grupos ilegales.

El año pasado Petro solicitó la suspensión de las medidas judiciales contra Mancuso para que se desempeñe como gestor de paz, una figura especial que pretende que contribuya con el diseño de procesos de desarme colectivo de grupos criminales.

Sin embargo, el magistrado Pérez consideró en la audiencia pública que la solicitud del gobierno para dar libertad al exparamilitar vulnera la Constitución colombiana porque “pretende generar el efecto práctico de un indulto sobre crímenes de guerra y lesa humanidad”.

El magistrado indicó que sobre Mancuso pesan 33 medidas de aseguramiento por imputaciones por 12.600 casos de homicidio, 13.900 de desplazamiento forzado, 5.200 crímenes de guerra, 2.159 desapariciones forzadas y 813 agresiones sexuales.

Tanto la Procuraduría como el magistrado Pérez coincidieron en que la solicitud del gobierno para excarcelar a Mancuso deja dudas sobre su papel como gestor de paz, dado que no integra actualmente un grupo armado organizado por lo que no podría ser su vocero.

Mancuso explicó en una audiencia el 6 de marzo desde la cárcel que no ha sido nombrado vocero de grupos armados porque de ser así “estaría delinquiendo”. Acotó que el presidente le ha solicitado facilitar diálogos que conduzcan a una negociación y desarme de estructuras criminales, dada su experiencia para desmovilizar miles de hombres de las AUC.

El retorno de Mancuso a Colombia ha generado tensiones especialmente con el expresidente Álvaro Uribe Vélez (2002-20210), cuyo gobierno desmovilizó a los paramilitares y extraditó a Estados Unidos al exjefe en 2008.

Uribe denunció durante el fin de semana que Mancuso estaría buscando que otras personas lo acusen de presuntos vínculos con paramilitares, los cuales el expresidente siempre ha negado. Mientras, Mancuso negó cualquier “complot” contra Uribe y aseguró, por medio de una carta, que su extradición obedeció al “miedo" de Uribe a que se conociera “la verdad”.