Cobrar el paro en situación de ERTE este mes no está garantizado

Ante la crisis devastadora que se pudo prever desde el primer día de decreto del Estado de Alarma, se aprobaron medidas para minimizar las consecuencias económicas que iban a causar a miles y miles de empresas y trabajadores. Algunas de estas medidas, destinadas al aplazamiento del pago de impuestos, iban dedicadas específicamente a autónomos y pymes, que representan un número mayoritario en el conjunto de las empresas españolas y son el sector más expuesto al impacto económico de la pandemia.

 Por otra parte, se flexibilizaron los ERTES, para permitir la suspensión de uno o varios contratos de trabajo durante un tiempo determinado. Esto sirve para prescindir de los empleados durante un periodo, que seguirán vinculados a la empresa, pero esta queda exenta de pagar los sueldos. 

Esta situación excepcional surge en forma de salvavidas para muchas empresas. De momento se contabilizan 309.345 entidades que debido al cese de sus actividades no pueden permitirse hacerse cargo del salario de sus trabajadores y pasa a cuenta del Estado.

 Hasta aquí todo ‘bien’ dentro de la catástrofe vírica. Pero cuando empiezan a llegar los datos de ERTEs al servicio público de empleo (SEPE), resultan ser una avalancha de empresas las que lo solicitan y se colapsa la tramitación. Hasta el momento se han gestionado 620.000 casos según datos ofrecidos por la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y se estima que obtendrán esta prestación de desempleo medio millón más de trabajadores. Pero el problema es que ese resto de afectados por estos expedientes temporales de empleo no recibirán ingresos hasta el 10 de mayo.

Pedro Sanchez, en una de sus últimas comparecencias públicas. REUTERS / Sergio Perez

 Además según otras fuentes como Asempleo, patronal de agencias privadas de empleo, los trabajadores que cobrarían esta ayuda serían 1 de cada 5. La organización estima que la cifra de trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo temporales rondará los 2,6 millones.

 Nadie estaba preparado para afrontar esta avalancha de desempleos, y está llevando al colapso del servicio público que no se ve capacitado para tramitar todas las peticiones del paro en cinco días tal como marca el real decreto.

 El Gobierno ha actuado para intentar controlar el caos y ha puesto en marcha una medida para acelerar el pago de las prestaciones. Esto se va a llevar a cabo mediante la petición a las entidades bancarias para el adelanto de las cantidades y de esta forma no habrá que esperar hasta al 10 de abril. Pero no se sabe hasta qué punto es efectiva esta solución, ya que fuentes de uno de los principales bancos de España comunicaron que sólo pueden adelantar el pago al que ya lo cobró el mes anterior y no a los nuevos.

 Con todo esto nos damos cuenta una vez más que cualquier ayuda o medida precedida por el Gobierno lleva consigo una letra pequeña. No estaría de más que las mismas fuerzas que se gastan en destacar el gran esfuerzo dedicado a lidiar con la avalancha de peticiones, se empleara para garantizar este abono de ayudas económicas, sin ningún pero detrás.

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