Nuevos, clásicos e imperdibles: qué se puede ver en casa en tiempos de cuarentena

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Muchos se preguntarán qué pueden hacer las personas que decidan o deban permanecer en sus hogares ante la pandemia de coronavirus. Y la respuesta mágica, en tren de no caer en la desesperación y el aburrimiento, es streaming.

A diferencia de otras épocas, las pantallas son el mejor amigo del hombre, más aún en estos casos de fuerza mayor. Aunque el contexto es muy dinámico, hasta ahora, oficialmente, se determinó que los grupos de riesgo (afecciones preexistentes) y los mayores de 65 años deben mantenerse en estado de cuarentena obligatorio. Por eso, y tratando de hallar un costado positivo, este contexto podría transformarse en una buena oportunidad para ponerse al día con películas clásicas que siempre quisieron ver y nunca tuvieron el tiempo; actualizarse con los últimos lanzamientos de las distintas plataformas, aprovechar para ver esa serie que comentó todo el mundo y que nunca pudo empezar o para embarcarse en una producción poco conocida que, por fortuna, está disponible. A todo esto, la prohibición de los shows de más de 200 personas también motiva a que muchos prefieran quedarse puertas adentro. Lo que sigue son algunas recomendaciones para pasar la emergencia sanitaria.

Películas

El irlandés (Estados Unidos/2019). Este es un momento ideal para preguntarnos, mientras vemos una de las obras magnas de Martin Scorsese (y seguramente su film-testamento), por qué la Academia de Hollywood ignoró olímpicamente sus méritos en la última ceremonia del Oscar. Allí había llegado con 10 nominaciones, incluyendo la de mejor película, y se fue con las manos completamente vacías. Detrás de esa omisión, seguramente una de las injusticias más flagrantes de la historia entera del premio, asoma una obra maestra, culminación al mismo tiempo de cuatro décadas de desvelos de Scorsese alrededor del tema predilecto de su obra cinematográfica: el sentido (o el sinsentido) de la violencia que dispara, además de armas de fuego, comportamientos definitorios en la evolución de la sociedad estadounidense.

Ese sinsentido queda a la vista en el retrato de sus tres protagonistas: Frank Sheeran, un sicario irlandés de la mafia italoamericana; su mentor y protector en esa institución, Russell Bufalino; y Jimmy Hoffa, el volcánico líder sindical de los camioneros. Robert De Niro, Joe Pesci y Al Pacino, respectivamente, definen a ese trío de personajes, expresiones cabales del ejercicio de un poder al que solo puede vencer el enemigo más implacable: el tiempo. 209 minutos. Disponible en Netflix.

Mi primera boda (Argentina/2011) y Vino para robar (Argentina/2013). Las dos primeras películas "grandes" de Ariel Winograd ya insinúan y demuestran los atributos de un director que merece largamente ser reconocido como el "rey de la comedia" en el cine argentino.

Ideales para ver y disfrutar como si se tratara de un doble programa en continuado, Mi primera boda y Vino para robar dejan a la vista el timing incomparable que el director de El robo del siglo exhibe en la comedia cinematográfica argentina pensada para un público masivo y con los mejores recursos del cine industrial local. Experto en describir equívocos y tropiezos entre personajes que quieren alejarse pero terminan a la fuerza (o por imperio del destino) más cercanos que nunca, Winograd se mueve con destreza en todos los territorios posibles de eso que llamamos comedia, que no resulta ser otra cosa que la suma entre tragedia y tiempo.

En temáticas como la de la fiesta de bodas de un matrimonio mixto o el plan del supuesto robo perfecto, Winograd también deja a la vista que sabe manejar como nadie la vertiente cómica de algunos de los selectos integrantes del star system argentino. Con lo que extrae de intérpretes como Daniel Hendler, Natalia Oreiro y Valeria Bertuccelli en los dos films, además de un gran director de comedia, Winograd se muestra como un óptimo director de actores. 102 y 105 minutos, respectivamente. Disponibles en la plataforma Cine.Ar.

American Factory (EE. UU./2019). El primer documental como productor del ex presidente de Estados Unidos Barack Obama y su esposa, Michelle, alcanzó con absoluto merecimiento el Oscar en su especialidad dentro de la última ceremonia realizada por la Academia de Hollywood. El premio tiene varias explicaciones, todas ellas muy justificadas. Desde la elección del tema hasta su tratamiento. En rigor, todas las etapas de esta crónica apasionante de mutaciones laborales y de cambios de perspectiva en un mundo laboral completamente globalizado merecen el aplauso.

La cámara recorre una realidad en transición: una planta de General Motors se ve forzada al cierre en Dayton (Ohio) dejando miles de personas en la calle hasta que un magnate chino instala una de sus fábricas de vidrio en ese mismo lugar resguardando la fuente laboral de varios de esos potenciales despedidos. Lo que sigue es el choque de dos civilizaciones y sus miradas enfrentadas frente a la relación con el trabajo, el ocio, la vida cotidiana y el contacto con la realidad. No se trata de poner frente a frente dos puntos de vista diferentes, sino de mostrar cómo deben convivir a la fuerza en un mundo cada vez más plano que resiste esas diferencias.

Con un dilema adicional, a modo de inquietante cierre: toda solución a este tipo de conflictos tendrá un costo inevitable y muy doloroso en términos personales. Para ver, pensar y discutir. 110 minutos. Disponible en Netflix.

Tucker: un hombre y su sueño (EE. UU./1988). Clásico moderno de Francis Ford Coppola y seguramente una de las obras menos conocidas y de mayor vuelo del creador de El padrino. La película es un acercamiento a la fascinante vida de Preston Tucker, enorme protagonista del período más optimista de la historia reciente del mundo, la que siguió a la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos.

Tucker es un experto y audaz diseñador de autos que tiene una obsesión: construir el auto del futuro. Uno de los actores más nobles, creíbles y clásicos del cine norteamericano, Jeff Bridges, es el inmejorable intérprete de este personaje que desborda optimismo y sueña con dejar su marca en la historia. De paso, Bridges se las ingenia para encarnar desde la piel de Tucker el verdadero sueño del propio Coppola: el de levantar un producto surgido de su inspiración y de su propio sello y ponerlo en marcha. Como Tucker, el director quiere unirse con un proyecto personal a la mejor tradición de Hollywood.

Ocho años después de enfrentar la bancarrota económica con su ambiciosa Golpe al corazón, Coppola demuestra con Tucker que transformar los sueños en realidad funciona mejor desde lo simbólico que desde lo material, como ocurrió con aquella "corazonada" que casi lo destruye económicamente. Otro punto alto de esta joya casi secreta es la inspirada banda sonora de Joe Jackson. 110 minutos. Disponible en Netflix.

El Gordo y el Flaco (EE. UU.- Reino Unido, 2018). Inédita en los cines argentinos, esta biografía de Stan Laurel y Oliver Hardy en sus años menos conocidos es un verdadero homenaje a una de las más colosales duplas cómicas de la historia. Con un espíritu nostálgico que deliberadamente escapa de la lágrima y un retrato de época que ayuda a definir todavía mejor a sus protagonistas, Stan and Ollie rinde tributo a dos genios del humor y a la vez muestra que el esfuerzo por hacer reír (el mayor desafío posible para un actor) puede hacer que su artífice deje jirones de su cuerpo y de su espíritu en el esfuerzo por lograrlo.

La película, a la vez, deja abierta en el espectador la posibilidad de salir a buscar en los datos de la realidad cualquier conexión posible con la ficción narrada en este largometraje. John C. Reilly, asombrosamente transformado en el gordo Ollie, y un Steve Coogan lleno de expresividad le hacen justicia a sus personajes, siempre marcados por la penuria económica a pesar de la brillantez de su arte. 98 minutos. Disponible en HBO Go.

Series

Ten Percent. Tres temporadas cortas, de seis episodios cada una, un desfile de los actores y actrices más renombrados del cine y el teatro francés haciendo de sí mismos y un elenco estable con el rango y el talento para jugar escenas de comedia, drama y muchos enredos. Todo eso y la promesa de una próxima temporada es lo que se gana al ver esta serie francesa que transcurre en una París de postal y se desarrolla en las oficinas de una agencia de representantes de artistas que se cobran el diez por ciento del título cada vez que les consiguen trabajo a sus clientes.

Cuando el veterano fundador de la agencia muere inesperadamente, los agentes se disputan el control de la empresa mientras tienen que lidiar con un nuevo accionista dispuesto a aplicar su talento para los negocios a un rubro que requiere más tacto y paciencia que otra cosa. Así aparecerá Cecile de France preocupada por el paso del tiempo, Isabelle Adjani convencida que un director de moda la detesta, Jean Dujardin demasiado compenetrado en un papel y Juliete Binoche obligada a lidiar con las presiones de conducir la ceremonia de apertura del festival de Cannes, entre muchas otras figuras francesas que se divierten al interpretar desopilantes versiones de sí mismos. Disponible en Netflix

The Split. Las series de abogados tienen una larga tradición televisiva y un público siempre aficionado a las emocionantes escenas de juicio que imaginan los guionistas. Con esa certeza, Abi Morgan, la brillante creadora de los ciclos The Hour y River, escribió esta nueva historia que combina el drama familiar con los asuntos judiciales y, de paso, explora las experiencias de una mujer profesional, madre y esposa en un momento de quiebre en su vida personal y laboral. Ella es Hannah Stern, interpretada por la fantástica Nicola Walker (Unforgotten), una abogada dedicada al derecho familiar que a pocos días de cambiar de trabajo habiendo dejado su puesto en la firma que pertenece a su madre se entera que el padre que la abandonó hace más de dos décadas pretende regresar a su vida. Sensibles, agudos y con guiones a los que no les sobra una palabra, los seis episodios de The Split confirman el siempre destacado lugar que ostenta la TV británica. Disponible en Flow.

Deutschland 83. Martin es un joven policía de frontera en la República Democrática Alemana. El año es 1983 y la Guerra Fría sigue marcando el ritmo de la política del otro lado del muro. Algo que al muchacho no lo afecta demasiado. Hasta que la enfermedad de su madre y la necesidad de un trasplante, que en la Alemania del Este no es sencillo de realizar, lo ponen en la mira de la Stassi, la policía secreta de su país.

Da la casualidad de que la tía de Martin (Jonas Nay) es una agente de las altas esferas de la Stassi y para ayudarlo le propone que se entrene como espía y cruce la frontera para infiltrarse en el gobierno de la otra Alemania. Con un tono que a veces se inclina por el humor absurdo, que resulta del contacto de Martin con el mundo del espionaje primero y con el capitalismo después y una aguda observación sobre la sociedad de un lado y otro del muro, esta serie de ocho episodios resulta una rareza tan entretenida como estimulante. Disponible en Amazon Prime Video.

The Honourable Woman. Una de las mejores series de los últimos años, esta ficción hace del suspenso y la intriga una obra de arte. Creada por Hugo Blick y protagonizada por Maggie Gyllenhaal, que ganó un premio Globo de Oro por este papel, esta miniserie de nueve episodios demuestra el enorme rango y talento de la actriz.

Solo ella y su interpretación de la empresaria y filántropa Nessa Stein serían argumentos suficientes para disfrutar de esta ficción que de todos modos tiene muchos otros méritos. La historia de Nessa y su familia, inmigrantes israelíes afincados en Gran Bretaña con un lazo de amor, odio y secretos con Medio Oriente, está repleta de giros y misterios que se van apilando hasta crear una tensión que se resuelve en un último capítulo prodigioso. Con una producción ambiciosa y un elenco a la altura de las circunstancias, la serie es uno de esos ciclos que los seguidores de las ficciones televisivas no deberían perderse. Disponible en Flow.

Stranger. En su sostenida expansión por el mundo, Netflix comenzó hace tiempo a estrenar contenido de territorios con una gran tradición y poderío para producir ficción que hasta la llegada del gigante del streaming estaba reservada para el consumo local y los espectadores más aventureros.

Una de esas usinas de producción es Corea del Sur, cuya industria audiovisual domina Asia y cada vez está más presente en el resto del mundo. Una de las ficciones que sirven como puerta de entrada y medida de la calidad de sus propuestas -cada vez más abundantes en Netflix- es este policial que tiene mucho de thriller político y drama familiar. Un fiscal comienza la investigación de un crimen que lo pondrá frente a frente con la corrupción del sistema judicial. Junto a él estará la sagaz y testaruda detective que interpreta Bae Doona, una de las más reconocidas actrices coreanas -fue la protagonista del primer largometraje de Bong Joon-ho y de su obra maestra, The Host- tanto dentro como fuera de su país. Disponible en Netflix

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