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Ciudad en India impone toque de queda indefinido tras disturbios letales por una mezquita

LUCKNOW, India (AP) — Las autoridades de una ciudad del norte de India impusieron un toque de queda indefinido y ordenaron a la policía que dispare a los infractores luego de que los enfrentamientos por la construcción de un seminario musulmán y una mezquita se saldaron con al menos cinco muertos y más de 150 heridos, dijeron funcionarios el viernes.

La violencia registrada en la víspera llevó también a las autoridades a cortar el acceso a internet y a cerrar las escuelas en Haldwani, dijo Radha Raturi, jefe del gobierno estatal de Uttarakhand.

La situación quedó controlada tras el despliegue de casi 4.000 agentes de policía en la zona, explicó el agente A.P. Anshuman, añadiendo que tenían orden de disparar a los inconformes que no cumplan el toque de queda.

El jueves, miles de personas trataron de cortar el paso a los funcionarios gubernamentales y los policías que se disponían a derribar un seminario y una mezquita tras una decisión judicial que determinó que estaban construidas en terrenos del gobierno sin autorización, indicó Anshuman.

A medida que aumentaba la violencia, la policía empleó munición real y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, que arrojaron bombas incendiarias y piedras contra una comisaría e incendiaron varios vehículos, de acuerdo con el agente.

Cinco personas fallecieron en los disturbios, dijo el jefe de la policía estatal, Abhinav Kumar, que no ofreció más detalles pero indicó que no se reportaron choques violentos.

El administrador gubernamental Vandana Singh Chauhan apuntó que más de 150 policías resultaron heridos y varias personas fueron hospitalizadas.

Anshuman no aclaró si los manifestantes murieron por disparos de la policía ni identificó la religión de las víctimas.

Haldwani está a unos 270 kilómetros (170 millas) al noreste de Nueva Delhi.

Grupos musulmanes y organizaciones de derechos han acusado al gobierno nacionalista hindú de India de derribar sus viviendas y negocios en el pasado. Las autoridades defendieron sus acciones alegando que solo afectan a edificios ilegales, pero los críticos dicen que hay un patrón cada vez más habitual de “justicia con topadoras" que busca castigar a los activistas de grupos minoritarios.