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En el Chile Open, Corentin Moutet lo hizo de nuevo: una locura en el comienzo del partido frente al local Nicolás Jarry

Para empezar el partido contra el local Nicolás Jarry en el Chile Open, Corentin Moutet sacó de abajo; ganó el punto con un ace lentísimo.
Para empezar el partido contra el local Nicolás Jarry en el Chile Open, Corentin Moutet sacó de abajo; ganó el punto con un ace lentísimo.

El argentino Sebastián Báez, número 21 del ranking mundial, se enfrentará este sábado con el español Pedro Martínez, 101º, en una semifinal del torneo ATP 250 de Santiago, Chile Open, tras superar los cuartos de final con un 6-4 y 6-4 sobre el también español Jaume Munar, 70º. En la otra llave, Martínez se llevó la victoria contra el francés Arthur Fils, 44º, por 6-3, 6-7 (5-7) y 6-2. Más tarde, el local Alejandro Tabilo se impuso al italiano Luciano Darderi por 6-0 y 7-5, y a última hora se sirvió el plato fuerte del día. Nicolás Jarry se citó con el francés Corentin Moutet, un jugador que suele crear tanto rebeldías como fantasías. Cosas que no están en la mente de casi nadie. Un provocador.

Y volvió a hacerlo.

El Loco, en un estadio repleto, cubierto con fanáticos chilenos y frente al mejor jugador local, debía abrir el partido. Así se dio el sorteo. Tomó una decisión arriesgada, disruptiva: sacar de abajo. ¡Y ganó el punto! Jarry aguardó el servicio demasiado atrás. Un ace por lentitud de pelota, no por potencia...

El ace de Corentin Moutet con un saque de abajo

Y no se achicó el ¡140º! tenista del mundo. Bien visitante, derrotó a Jarry, 22º del escalafón y primer preclasificado en Santiago, por 7-6 (7-5) y 7-6 (7-3), y avanzó a una semifinal, en la que el europeo de 24 años se cruzará con otro local, Tabilo.

Pero hubo más de Moutet en el polvo de ladrillo santiaguino. En el match point, al que llegó con cierta holgura (6-3) en el tie-break, se jugó dos zurdazos profundos, grito incluido en cada uno. El primero desarmó a Jarry, y el segundo le resultó imposible de devolver a la cancha al chileno. La pelota picó apenas después de la red, pero fuera, y el francés se agachó y descargó su euforia con un alarido casi en cuclillas, tras soltar la raqueta. Miró hacia donde su cuerpo técnico, pero el público se sintió provocado.

El match point y el posterior festejo fervoroso de Moutet

A continuación, su vencido le dio la mano en el saludo final, pero brevemente y con unos gestos que parecieron exhortarlo, no de muy buena gana, a que no incitara a reaccionar a la concurrencia. Suficiente para que que el díscolo europeo hiciera exactamente lo contrario: ni bien escuchó a Jarry, se dio vuelta, levantó los brazos mirando a las gradas y sorprendió con la celebración a lo Novak Djokovic, como ofreciendo su corazón con un movimiento de brazos hacia cada tribuna. Extrañamente, luego hizo un además de pedido de disculpas.

La celebración a lo Djokovic, en medio de más silbidos

Después, cuando le tocó hablar en público en la típica entrevista post victoria, no alcanzó a escuchar completa la primera pregunta y ya quiso tomar el micrófono. “Por favor. Un minuto, por favor”, repitió en español varias veces, porque los abucheos no cesaban. Y cuando cedieron, entonces habló en inglés. “Pienso que es realmente importante decir que el deporte es un momento para compartir entre todos. Creo que el deporte fue creado para unir a todos. Entonces, me parece que es verdaderamente triste lo que pasó esta noche. Hubo dos jugadores que se esfuerzan desde que eran niños, y merecemos estar en la cancha. Simplemente, estoy tratando de hacer lo mejor de mi parte. Sé que jugué contra un chileno, pero eso no me convierte en alguien malo”, declaró Corentin. Los gritos en contra de él seguían, aunque ya aislados.

Su discurso al público tras eliminar a un chileno

Moutet, un demonio de exquisita mano izquierda en un envase de 1,75 metros, nunca pasa inadvertido. Es tan hábil como irascible. En un mismo partido puede derramar un tenis de alta jerarquía y protagonizar bochornosas reacciones. Tanto, que estuvo cerca de ser agredido por un rival en septiembre de 2022. Fue en el Challenger Open d’Orleans, en un partido por los octavos de final contra el búlgaro Adrian Andreev, que no toleró las actitudes de Moutet.

Sostuvo un duro encuentro de casi tres horas de duración. La victoria fue para Andreev, con una gran reacción, por 2-6, 7-6 (7-3) y 7-6 (7-2). El búlgaro, lejos de festejar, estrechó la mano de Moutet con cierta vehemencia y acto seguido le pegó un pechazo. Pero no como los pechazos que se daban los hermanos Bryan al ganar un encuentro importante de dobles: un topetazo como para marcar territorio y hacerle saber qué, con él, estaba todo mal.

Los topetazos con Adrian Andreev

Los aplausos de la gente de su país se transformaron de pronto en reprobación. Moutet, sorprendido, pasó del otro lado de la red y empujó a Andreev. Siguieron así hasta que el umpire, que bajó rápidamente de la silla, los separó. Fue un papelón. Ni siquiera hizo falta un golpe: la reacción de Andreev desató un conflicto que pudo ser peor aun. Claramente llegó al final “cargado” de situaciones del partido. Gestos y actitudes que no le cayeron bien. Lo que muchos adversarios señalan de Moutet.

Semanas después, el jugador francés volvió a llamar la atención, pero por una exquisitez tenística.

La acción se produjo en la primera rueda del ATP 250 de Nápoles. Tras perder el primer set por 7-6 (9-7) ante el joven local Luca Nardi, Moutet y su rival sostuvieron otro parcial muy parejo en el segundo y llegaron al tie-break. Fue entonces cuando el nacido en París, muy exigido en el score ya que no podía perder el set, ganó un punto sorprendiendo a todos en el Tennis Club Napoli, generando aplausos y también algunos silbidos. Amagó un remate y finalmente hizo un toque corto.

La finta y la definición suave

En cambio, Moutet hizo un papelón en 2021, otra vez en el Challenger de Orleáns, frente al ruso Roman Safiullin. Tras ganar por 6-4 el primer parcial, el zurdo sacó apremiado, con dos set points en contra (15-40, 2-5), y se le ocurrió innovar y sacar... de espaldas. Pero el servicio se quedó en la red. Moutet terminó ganando ese encuentro por 6-4, 2-6 y 7-6 (9-7). Probablemente junto al australiano Nick Kyrgios y el kazajo Alexander Bublik, Moutet sea de los jugadores que más locuras realizan en los courts, muchas veces sin temor a perder el punto. Y el partido.

El servicio de espalda