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Chequia enfrenta una campaña sucia de cara a la segunda vuelta presidencial

Praga, 16 ene (EFE).- La República Checa enfrenta una campaña sucia de cara a la segunda y definitiva vuelta de las elecciones presidenciales, el 27 y 28 de enero, entre el exgeneral Petr Pavel y el exprimer ministro Andrej Babis.

Un militar que estuvo al frente del Estado mayor del ejército y presidió el comité militar de la OTAN, frente a un magnate agroindustrial, la quinta fortuna del país que entró en política en 2011 y que acaba de ser absuelto en un juicio por corrupción.

Según coinciden los analistas políticos en el país, la campaña no estará exenta de golpes bajos, que comenzaron ya en la noche electoral, cuando Babis aseguró que su rival, en caso de ganar, dejaría al país al mismo nivel de Rusia.

El magnate, propietario de varios medios de comunicación, dijo que la República Checa, en el caso de un triunfo de Pavel, sería "el único país, junto a Rusia, con un espía comunista a la cabeza del Estado", en clara alusión al presidente Vladímir Putin, quien fue agente de la KGB en la Alemania oriental en los años 1980.

Eso sí, Pavel sólo asumió funciones en la inteligencia militar checa cuando había caído ya el régimen comunista en 1989, si bien su formación había tenido lugar antes.

Pero hurgar en el pasado comunista del general, "algo con lo que algunos seguidores del Pavel pueden tener problemas", parece formar parte de la estrategia de Babis, señaló este lunes el analista Tomas Lebeda.

El experto vaticina que Babis marcará los tiempos y temas de la campaña, dejando a Pavel sólo margen para reaccionar y sin poder lanzar temas propios, como fueron "el orden y la tranquilidad" durante la campaña de la primera vuelta.

Esa primera votación, celebrada el pasado viernes y sábado, acabó con una ajustada victoria de Pavel, apoyado por la gobernante coalición conservadora Spulu (Juntos).

Pese a que Pavel obtuvo el 35,4 % de los votos, frente al 35 % de Babis, una diferencia de apenas 23.000, el exgeneral parece ser el gran favorito para ganar la presidencia a finales de enero.

Tanto la tercera candidata, la economista liberal Danuse Nerudova, como el cuarto, el senador democristiano Pavel Fisher, y el sexto, el también senador Marek Hilser, han cerrado filas en torno a Pavel.

En caso de que se repita la alta participación de la primera vuelta, con un 68,2 %, debería ser suficiente para dar a Pavel una cómoda mayoría, que podría rondar al 60 %.

Por eso, según el experto, a Babis -que logró movilizar el voto de zonas más deprimidas del país- no le queda más remedio que arañar votos a su rival.

Pavel, por el contrario, "no puede confiarse en que la gente le dará automáticamente su voto con la etiqueta 'anti Babis'", señala Lebeda.

"Debe ser convincente y que la gente sea capaz de imaginárselo como jefe de Estado", añade el politólogo de la Universidad Palacky (Olomouc).

De ahí que Pavel no quiera dejarse sorprender y piense visitar las regiones que han sido bastión del voto de Babis, como el norte del país, en especial Usti nad Labem, donde Babis obtuvo el 47 %.

También quiere dejarse ver entre la gente, en actos deportivos y sociales, anunció su jefe de campaña en la emisora pública "Radiozurnal".

Babis, que ganó en 9 de las 14 regiones del país, comenzó un día después de las elecciones una campaña agresiva contra su rival, no solo centrada en su supuesto pasado comunista sino por ser partidario de seguir la guerra de Ucrania con apoyo militar a Kiev.

"No arrastraré a la República Checa a la guerra. Soy diplomático, no un soldado", señalan las vallas publicitarias de Babis, quien en campaña habló de organizar una conferencia de paz en Praga.

Gustavo Monge

(c) Agencia EFE