El escándalo de Carrie Johnson en Reino Unido huele al mismo protagonista

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La sensación desde hace varias semanas en Reino Unido es que Boris Johnson se encuentra en un barco que se hunde sin remedio y en el que no consigue tapar todas las grietas que se van formando. Los últimos escándalos han estado relacionados con diversas fiestas que se celebraron en Downing Street durante la pandemia y por las que el primer ministro ha tenido que pedir disculpas.

Su cargo está en el alambre y las encuestas son cada vez más duras. Sin embargo, la actualidad sigue sin darle un respiro al exalcalde de Londres porque la polémica ahora golpea a su esposa, Carrie Johnson. Y es que el periódico The Telegraph ha publicado este 16 de enero que ella también rompió las reglas covid en septiembre de 2020.

Boris Johnson y Carrie Johnson. (Wiktor Szymanowicz/Barcroft Media via Getty Images)
Boris Johnson y Carrie Johnson. (Wiktor Szymanowicz/Barcroft Media via Getty Images)

En un momento en el que las restricciones obligaban a mantener la distancia social, la Primera Dama británica aparece en una instantánea abrazándose con una amiga en una fiesta. Cabe señalar que la imagen ha aparecido publicada en un medio que es muy cercano al Partido Conservador y en el que Boris Johnson trabajó, por lo que esta nueva filtración puede que sea también fuego amigo.

Cabe recordar que las sospechas sobre quién está revelando todas estas informaciones de las fiestas apuntan a Dominic Cummings, asesor principal de Johnson durante 16 meses que dimitió en noviembre de 2020.

Y desde hace tiempo las malas lenguas apuntan a que se marchó tras una cruenta batalla interna con Carrie Johnson. Un extremo sin confirmar, pero que tampoco se ha descartado nunca. Y que ahora sea ella la que ocupa las portadas por este quebrantamiento de las leyes puede no ser casualidad.

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Esta mujer, nacida hace 33 años en Londres, procede de una familia acomodada izquierdista, pero desde muy temprano tuvo fuertes lazos con los conservadores. Su primer trabajo fue en la campaña de Zac Goldsmith para obtener un escaño en la circunscripción de Richmond Park y North Kingston. Y poco a poco fue ascendiendo en la formación tory.

Apasionada del marketing, de las redes sociales, del networking, y gran defensora del medio ambiente, fue técnica de prensa y jefa de servicios de vídeo del partido antes de involucrarse de lleno en la campaña por el Brexit. Trabajó codo con codo con Cummings y también con Johnson y quién sabe si ahí pudieron aparecer las rencillas.

El caso es que no fue hasta 2018 o 2019 (no se sabe con certeza) cuando empezó su relación con el actual primer ministro, pero durante su etapa en el cargo ella ha estado permanentemente junto a él. Primero cuando el exalcalde anunció que se presentaba a las elecciones generales y después tras su victoria, cuando poco más tarde se mudó a Downing Street.

En noviembre de 2020 Cummings dimitía como asesor principal de Johnson, una marcha que parecía consensuada, pero que el tiempo ha demostrado que no lo era tanto. Desde entonces son varias las voces que apuntan a que Carrie Johnson se ha convertido en la principal asesora de su marido (se casaron en 2021), aunque otras lo niegan.

Lo que sí parece claro es que su influencia ha aumentado considerablemente hasta el punto de que ha involucrado a Boris en temas como los derechos de los animales o el apoyo a la comunidad LGTBI. Cabe recordar que hace más de dos décadas el actual primer ministro escribió una columna homófoba, por lo que el cambio es más que evidente.

Dominic Cummings, ex asesor principal de Boris Johnson. (Photo by House of Commons/PA Images via Getty Images)
Dominic Cummings, ex asesor principal de Boris Johnson. (Photo by House of Commons/PA Images via Getty Images)

El resto son todo hipótesis. ¿Maniobró Carrie Johnson para que se marchase Cummings? ¿Presionó para que tuviera menos poder? Son preguntas sin respuestas de momento, aunque el hecho de que ella tenga ahora más influencia y él esté intentando vengarse de su antiguo jefe es bastante sospechoso.

La portada de The Telegraph ahora vuelve a desatar las conjeturas. Un ejemplo más, y ya van varios, de que la política en Reino Unido parece más un capítulo de Juego de Tronos en el que las lealtades cambian y la lucha por las ambiciones personales protagoniza el día a día.

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