Los "car rapides", el emblema de la capital de Senegal

Dakar, 9 nov (EFE).- Denominadas "car rapides" en Senegal, las icónicas furgonetas Renault Saviem SG2 de los años 60 recorren cada día desde hace unos cuarenta años las calles de Dakar, pero con una decoración multicolor, dibujos, adornos y frases que las han convertido en el emblema de la capital.

Estas sencillas furgonetas han sido adaptadas en el país africano para su uso como transporte público (añadiendo ventanas y asientos) y en ellas artistas anónimos pintan, bajo una base de pintura azul y amarilla, meticulosos y coloridos detalles como flores, plumas y formas geométricas.

Estas figuras se entrelazan en un divertido estilo "kitsch" con los retratos de importantes figuras religiosas senegalesas y mensajes del Islam como "Bismillah" (en nombre de Dios) o "Alhamdulillah" (gracias a Dios).

"Del misma modo que podemos hablar de los taxis amarillos en Nueva York o los autobuses imperiales en Londres, podemos hablar de los 'car rapides' en Dakar", explica a Efe Babacar Mbaye Diop, doctor en estética y filosofía del arte y profesor en la Universidad Cheick Anta Diop.

En su despacho de esta importante universidad senegalesa, Diop bromea al indicar que, a pesar de su nombre ("coche rápido"), estos vehículos son "de todo menos rápidos”.

Además, prosigue, debido a su vetustez deberían de ser reemplazados, pero también estar en un museo por ser “un patrimonio del paisaje urbano dakarés".

"En el 'car rapide' encontramos Senegal, la vida cotidiana de los senegaleses, porque la mayoría de las veces podemos representar en su interior lo cotidiano (…). La gente se habla, incluso quienes no se conocen. Eso es parte de la vida de los senegaleses", dice Diop.

"Pero también el hecho de que, si en el exterior encontramos dibujos, decoraciones, inscripciones, guías religiosos, etc, en el interior encontramos amuletos, gris-gris (amuleto) y otro tipo de decoraciones y rezos. Es un poco Senegal en miniatura", añade.

En este sentido, Diop destaca el sincretismo religioso de la decoración de los "car rapides" entre el Islam (religión predominante en Senegal) y las creencias africanas tradicionales.

CONTINUIDAD ENTRE CAMPO Y CIUDAD

Según el sociólogo senegalés Djiby Diakhaté, se trata de un transporte que cuenta con la particularidad de ofrecer una continuidad ente el mundo rural y el urbano para sus usuarios, que suelen ser quienes han realizado el éxodo rural.

Estas personas viven mayoritariamente en la periferia de Dakar -más barata- y necesitan un medio de transporte a un coste mínimo para desplazarse a la ciudad.

"Un medio de transporte que no rompe con el mundo rural, en el que siguen viviendo como una familia, en el que tienen la posibilidad de regatear, es decir que no hay un precio fijo; en el que tienen la posibilidad de bajarse cuando quieran, no hay una parada fija", explica a Efe Diakhaté.

Además, para este sociólogo los colores que más predominan en los "car rapides (amarillo y azul) proceden también del campo senegalés.

El doctor en estética va un poco más allá e indica que, mientras el azul representa al cielo, también es el color de los sueños y el éxito, la sinceridad y la lealtad.

Y el amarillo es símbolo de riqueza y representa el valor y los frutos del trabajo, tanto del aprendiz -quien recolecta el dinero y aprende el oficio- como del conductor y el propietario del vehículo.

¿EL FIN DE LOS "CAR RAPIDES"?

A pesar de sus ventajas para gran parte de la población y el colorido que dan a las calles dakaresas, las autoridades han anunciado varias veces que se pondría fin a su circulación, la última en 2018.

"Son vehículos muy viejos, incluso si con el ingenio senegalés la gente llega a adaptar las piezas, la carrocería, etc", declara a Efe Ababacar Fall, director de operaciones del Consejo Ejecutivo de Transportes Urbanos de Dakar (Cetud), al subrayar que también contaminan mucho y no respetan el código de circulación.

Por ello, la idea del Gobierno, revela Fall, es reemplazarlos por minibuses (blancos con letras azules y denominados TATA en Senegal).

Ese plan permite a sus propietarios obtener un transporte mejor bajo unas condiciones y ofrece a las autoridades la posibilidad de reagrupar todos los operadores de "car rapides" y reorganizar y gestionar el transporte público de la ciudad.

Según Fall, muchos dueños de las populares furgonetas se adhieren al proyecto, pero con los TATA se pierde la esencia de un símbolo de Dakar, pues estos sí tienen horarios (los "car rapides" pueden pasar a cualquier hora), precio fijado y paradas que respetar.

No obstante, el director de operaciones del Cetud es consciente de que el "car rapide" es “un patrimonio que hay que preservar”.

Para ello, el Cetud trabaja actualmente en poner en marcha un proyecto que consiste en transformar unos pocos que sean "elegibles" en coches ecológicos solares, adaptándolos a las exigencias del código de circulación y dándoles una segunda vida.

Fall indica que, aunque se ha anunciado ya en varias ocasiones, aún no se conoce el fin oficial de los "car rapides", una buena noticia para los amantes de este transporte y para quienes, como Diop, es difícil imaginar Dakar sin ellos.

"Ver Dakar sin esos 'car rapides' es como ver Dakar vacío -concluye Diop-, vacío de todas esas imágenes, esas decoraciones que tenemos la costumbre de ver desde hace ya más de cuarenta años".

María Rodríguez

(c) Agencia EFE

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