El cambio climático se volvió la parte central para el proyecto de ley de gasto de Biden

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El líder de la mayoría en el Senado, Chuck Schumer (demócrata de Nueva York) llega al Capitolio para una votación, en Washington, el 27 de octubre de 2021. (Al Drago/The New York Times)
El líder de la mayoría en el Senado, Chuck Schumer (demócrata de Nueva York) llega al Capitolio para una votación, en Washington, el 27 de octubre de 2021. (Al Drago/The New York Times)

WASHINGTON — El clima ha emergido como la categoría más importante en el nuevo marco de trabajo del presidente Joe Biden para un inmenso proyecto de ley de gasto, con lo cual el calentamiento global se coloca en el centro de la agenda nacional de su partido de una manera que era difícil imaginar apenas unos años atrás.

Como el proyecto de ley fue reducido de 3,5 billones de dólares a 1,85 billones de dólares, se dejaron de lado la licencia con goce de sueldo por motivos familiares, la universidad comunitaria gratuita, los medicamentos recetados más baratos para los adultos mayores y otras prioridades demócratas que fueron las víctimas de las negociaciones entre los progresistas y los moderados del partido. Sin embargo, se quedaron 555.000 millones de dólares destinados a programas para el clima.

Para el jueves aún no estaba claro si todos los demócratas iban a apoyar el paquete, lo cual será necesario si se aprueba sin el apoyo republicano en un Congreso muy dividido. Los demócratas progresistas en la Cámara de Representantes y dos moderados cruciales en el Senado, Joe Manchin de Virginia Occidental y Kyrsten Sinema de Arizona, no respaldaron de forma explícita el marco de trabajo del presidente. Sin embargo, Biden expresó su confianza en que había un acuerdo a la vista.

Si se promulga, sería la medida de mayor envergadura en la historia de Estados Unidos para hacerle frente al cambio climático. Además, consagrará la acción climática en una ley, con lo cual será más difícil que la eche atrás un presidente futuro.

En comentarios vertidos el jueves, Biden la llamó “la inversión más significativa de la historia para enfrentar la crisis climática, superior a la de cualquier nación avanzada del mundo”.

El plato fuerte del gasto en el clima es de 300.000 millones de dólares en incentivos impositivos para productores y compradores de energía eólica, solar y nuclear, los cuales están destinados a acelerar una transición para alejarse del petróleo, el gas y el carbón. Los compradores de vehículos eléctricos también se beneficiarían, al recibir hasta 12,500 dólares en créditos fiscales, según qué porción de las partes del vehículo se hayan hecho en Estados Unidos.

El resto se distribuiría entre una mezcla de programas, a saber: dinero para la construcción de estaciones de carga para los vehículos eléctricos y la actualización de la red eléctrica a fin de que sea más favorable para la transmisión de energía eólica y solar, así como dinero para promover agricultura y programas de silvicultura que sean amigables con el clima.

El presidente Joe Biden habla sobre su
El presidente Joe Biden habla sobre su

El plan de todos modos se quedará lejos de la ambiciosa promesa que ha hecho Biden de reducir a la mitad los gases de efecto invernadero del país para finales de esta década, en comparación con los niveles de 2005. Según la comunidad científica, las naciones deben reducir las emisiones de la quema de petróleo, gas y carbón rápido a fondo para evitar los impactos más horrorosos del cambio climático.

Mientras que muchos de los programas de gasto social se quedaron a medio camino, la prioridad del clima abarcó semanas de tensas negociaciones entre la Casa Blanca y los legisladores progresistas y centristas.

Manchin, quien tuvo un papel enorme en darle forma al debate, logró anular el mecanismo más poderoso del plan climático de Biden: un programa que habría recompensado a las empresas eléctricas que pasaran de los combustibles fósiles a las energías limpias y habría castigado a las que no lo hicieran. El estado de Manchin es uno de los principales productores de carbón y gas, y él tiene lazos financieros con la industria del carbón.

Sin embargo, durante las negociaciones, todos los legisladores demócratas de distintas tendencias políticas priorizaron una política climática.

Más activistas y una iniciativa sostenida

Muchos demócratas dijeron que tenían nuevos bríos para hacerle frente al cambio climático después de que una cascada de desastres del clima ocurrió durante el último año. Las sequías, las inundaciones, los incendios forestales y las olas de calor que rompieron récords —fenómenos que empeoran a causa del cambio climático, según los científicos— devastaron casi cada rincón del país.

Los liberales y muchos moderados del Congreso, entre ellos miembros vulnerables de la Cámara de Representantes en distritos pendulares, presionaron al gobierno para enfocarse en el asunto. Un grupo de demócratas moderados de la Cámara de Representantes incluso sugirió que los demócratas no debían preocuparse de compensar el gasto climático con aumentos de impuestos.

También hubo una iniciativa sostenida dentro del gobierno para promover el asunto. En repetidas ocasiones, Biden relacionó la reducción de las emisiones con la creación de empleos, haciendo eco de las opiniones de muchos de sus altos asesores económicos, como Brian Deese, quien dirige el Consejo Económico Nacional. Deese ha señalado que, para él, el destino de la clase media de Estados Unidos durante las próximas décadas está entrelazado con la capacidad del país para dominar las industrias que impulsan la reducción de emisiones.

Al mismo tiempo, una nueva generación de activistas ambientalistas ha asesorado al presidente en su agenda y les ha advertido a los legisladores de que corren el riesgo de perder votantes jóvenes si no actúan.

El jueves, dio la impresión de que Biden le hizo un guiño al aspecto generacional de la crisis cuando habló de la vez que conoció a un trabajador del sector eléctrico en Pittsburgh que estaba preocupado de que el cambio climático amenazara el futuro de sus hijos. “Escuchen, todos tenemos esa obligación, una obligación para con nuestros hijos y nuestros nietos”, señaló Biden.

En el Congreso, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la mayoría en el Senado, Chuck Schumer, les dieron la instrucción a los comités de redactar una legislación para el cambio climático que cumpliera los objetivos de Biden de reducir emisiones.

Y Biden cada vez ha estado bajo más presión para demostrar que Estados Unidos, el país que ha intensificado el cambio climático con la mayor cantidad de emisión de gases de efecto invernadero, está tomando medidas, cuando aparezca el lunes en una cumbre crucial sobre el clima de Naciones Unidas. Si llega con las manos vacías, perjudicaría la credibilidad de Estados Unidos en el escenario mundial. 

Cambio de políticas sobre el clima

La iniciativa para tomar medidas sobre el clima, incluso para los moderados del Congreso, habría sido impensable hace una década, cuando el expresidente Barack Obama intentó y fracasó al querer promulgar una legislación climática. Esa medida se marchitó en el Senado después de que los demócratas no pudieron reunir suficientes votos de su propio partido a fin de llevar el proyecto de ley al pleno para una votación.

“Es muy, pero muy distinto ahora”, opinó la senadora Debbie Stabenow, demócrata de Míchigan, quien servía en el Senado cuando murió el proyecto de ley de Obama sobre el clima.

Durante el gobierno de Obama, Stabenow, quien dirige el Comité de Agricultura del Senado, mencionó que ella no pudo obtener el apoyo político de los agricultores para un proyecto de ley climática.

“Eso ha cambiado por completo en la actualidad”, comentó. “Hoy, los principales grupos agrícolas, empresas de alimentos e investigadores están apoyando un proyecto de ley climática. Ahora, los agricultores me han dicho que sí, que tengo toda la razón, la crisis climática es real. Pero necesitamos ayuda para saber qué hacer al respecto”.

Como muchos en su partido, Stabenow le atribuye la nueva urgencia para la política climática al aumento de un clima extremo y mortal.

Los dos últimos años no han hecho más que enfatizar ese argumento: en 2020, en Estados Unidos, hubo 22 desastres climáticos que costaron al menos 1000 millones de dólares cada uno, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.

Ese récord está en camino de ser roto de nueva cuenta este año. Este verano, el más cálido que se haya registrado en la nación, hubo incendios forestales históricos que devastaron inmensas regiones de California y una ola mortal de calor que abrasó la costa noroeste del Pacífico. Inundaciones que ocurren una vez cada 200 años cobraron la vida de decenas de personas en Nueva York y Nueva Jersey.

Una primera iniciativa

A inicios de 2020, en cuanto los demócratas en el Capitolio aseguraron una ligera mayoría, sus líderes comenzaron a hacer los preparativos para un plan climático.

El personal de Schumer desarrolló una herramienta de modelado por computadora para evaluar el impacto que tendría en las emisiones cada pedazo de potencial legislación climática. Cuando elaboraron las políticas para el clima, el personal de Schumer las pasó por el programa con el propósito de determinar cuántas toneladas de gases de efecto invernadero iban a eliminar y, cuando se descartaban las políticas para el clima, usaron el software a fin de identificar con rapidez programas de remplazo que pudieran alcanzar niveles similares de reducciones de emisiones.

Schumer le encargó a Ron Wyden, presidente del Comité de Finanzas del Senado, que preparara un paquete de créditos fiscales para energía limpia por 300.000 millones de dólares que redujera las emisiones perceptiblemente.

Schumer y otros demócratas intentaron obtener el apoyo de Manchin en otra política climática crucial: un programa de 150.000 millones de dólares para pagarles a las empresas eléctricas a fin de que cerraran a toda prisa las plantas que usan carbón y gas y las remplazaran con generadores eólicos y solares.

Sin embargo, a tan solo dos semanas de la cumbre climática de la ONU en Escocia, Manchin le dijo a la Casa Blanca que se oponía al programa de electricidad limpia. Al mismo tiempo, exigió que todo el proyecto de ley se recortara, de 3,5 billones de dólares a unos 1,5 billones de dólares.

Mientras el personal del Congreso y la Casa Blanca buscaban reducir el paquete, activistas y miembros del Congreso, entre ellos Pelosi, insistieron en que las disposiciones sobre el clima iban a estar protegidas.

© 2021 The New York Times Company

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