El callejón de Recoleta diseñado en 1922 que parece un rincón histórico de Europa

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- Créditos: @Diego Spivacow/AFV
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A simple vista puede pasar inadvertido, pero si se presta atención, el Pasaje Suizo está ahí, en la calle Vicente López al 1600: un rincón europeo en pleno barrio de Recoleta.

En 1922 el italiano Felipe Restano construyó un edificio de dos plantas y un callejón sin salida en el medio que se transformó en el Pasaje Suizo o en el “Pasaje del Correo”, como lo apodaron los vecinos en referencia a la oficina postal que funcionó allí durante muchos años. El pasaje, en el que antiguamente vivían 21 familias, hoy funciona como un pequeño polo cultural y gastronómico que conserva su estructura original característica del final del siglo XIX. Los balcones franceses, los faroles de estilo colonial, un gran portón de hierro y un característico buzón rojo dan cuenta de la historia del lugar.

El pasaje se volvió un polo gastronómico y cultural
El pasaje se volvió un polo gastronómico y cultural - Créditos: @Diego Spivacow/AFV


El pasaje se volvió un polo gastronómico y cultural (Diego Spivacow/AFV/)

De estilo bohemio y sofisticado, en el pasaje Suizo hoy funcionan numerosas propuestas culturales como escuelas de teatro y de comedia musical, un taller de yoga, otro de oratoria, un centro de diplomacia y un jardín de infantes.

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Carolina Jaimes Freire tiene 51 años y hace 25 inauguró “Puerta 7″, un taller de arte para niños, adolescentes y adultos que funciona en el local número siete del callejón. “El pasaje siempre fue un lugar muy cultural y gastronómico, pero ahora se lo conoce un poco más. Este lugar tiene un encanto propio que hace que, cuando uno entra, baja el ritmo. La gente siente que no está en la Argentina”, comentó.

Para Jaimes Freire, desde hace aproximadamente diez años el pasaje está mucho más lindo. “Le hicieron una lavada de cara y lo modernizaron, aunque conservaron la fachada original. Colocaron más luces, cambiaron los toldos, pusieron el empedrado y quedó divino. Para la gente se volvió aún más atractivo”, dijo.

El pasaje está en la calle Vicente López 1650
El pasaje está en la calle Vicente López 1650 - Créditos: @Diego Spivacow/AFV


El pasaje está en la calle Vicente López 1650 (Diego Spivacow/AFV/)

Es que en 2009 la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires incluyó al Pasaje Suizo dentro del listado de inmuebles singulares del Código de Planeamiento Urbano y lo catalogó con nivel de protección estructural, que permite intervenciones internas en las unidades funcionales, pero no admite la demolición ni ampliación del edificio.

“El inmueble posee valor urbanístico y ambiental, ya que la inserción urbana de este tradicional pasaje ubicado en pleno barrio de Recoleta, resulta un oasis dentro de la trama de alta densidad que hoy se expresa en el sitio. Es un espacio atípico, un rincón singular en el tejido que ingresa al interior de la manzana a través del espacio público. A su vez, la relación de conjunto que históricamente estableció con el denominado Viejo Mercado [mercado inaugurado en 1900 donde hoy funciona un supermercado Carrefour], lo constituía en un nudo para el abastecimiento barrial, desarrollando una importante vida social y comercial. Por estos motivos se entiende que su singularidad urbanística representa su valor patrimonial”, informaron desde el área de Protección Histórica del Gobierno de la Ciudad.

Por la noche, la oferta gastronómica atrae a muchos visitantes
Por la noche, la oferta gastronómica atrae a muchos visitantes - Créditos: @Diego Spivacow/AFV


Por la noche, la oferta gastronómica atrae a muchos visitantes (Diego Spivacow/AFV/)

Desde la oficina de Protección Histórica de la Ciudad, dijeron que el pasaje también se protegió por su valor artístico y arquitectónico. “Este conjunto edilicio se organiza a través de un corredor central como espina de acceso y estructurante de las tiras volumétricas que se extienden a sus lados. Esta forma de ocupación del espacio define su tipología que se destaca por su alto grado de autenticidad. Su resolución estilística responde a las frecuentes construcciones de principios de siglo XX; este en particular se sitúa en la década de 1920 y por lo tanto su lenguaje arquitectónico se encuadra dentro de las líneas eclécticas de influencia italianizante en lo volumétrico, y más emparentado al art nouveau geométrico en sus detalles ornamentales”, detallaron.

Desde 2009 tiene protección patrimonial
Desde 2009 tiene protección patrimonial - Créditos: @Diego Spivacow/AFV


Desde 2009 tiene protección patrimonial (Diego Spivacow/AFV/)

En esa línea, agregaron que el pasaje representa un legado histórico porque manifiesta un tramo importante de la gestación, evolución y crecimiento de la ciudad y atesora valores intangibles que tienen que ver con la representación de una memoria colectiva, con las tradiciones y formas de vida propias del barrio así como un valioso testimonio del acervo inmigratorio que forjó nuestro sentido de identidad cultural.

Los pasajes de Buenos Aires

Fabio Grementieri, arquitecto y vocal de la Comisión Nacional de Monumentos, explicó que la tipología de los pasajes porteños tuvo su expansión sobre todo a finales del siglo XIX y en el primer tercio del siglo XX.

Su arquitectura tiene detalles de estilo art nouveau
Su arquitectura tiene detalles de estilo art nouveau - Créditos: @Diego Spivacow/AFV


Su arquitectura tiene detalles de estilo art nouveau (Diego Spivacow/AFV/)

“En las distintas décadas fueron construidos en diferentes estilos a medida que la moda cambiaba. Entonces tenés, por ejemplo, el pasaje de La Piedad que es de estilo italianizante con toques franceses, después hay pasajes con toques art nouveau, hay de estilo francés, algunos con influencia neocolonial y finalmente los art deco. Son singulares y atraen porque, comparativamente con todo lo construido en la ciudad, no hay tantos y son muy uniformes. Generan la ilusión de estar en una ciudad histórica de Europea en donde las calles son todas uniformes. Por eso hay tanta admiración y consagración de los pasajes porteños”, comentó Grementieri, que también es profesor en la Universidad Torcuato Di Tella.

Según señaló Grementiri, en el barrio de Belgrano hay varios pasajes, sobre todo los de estilo neocolonial, y en Once también, pero no podría decirse que haya una zona de la Ciudad con mayor densidad de pasajes que otras. Lo que sí es seguro es que una vez que se consagran popularmente o se los preserva institucionalmente, en general están bien cuidados porque la gente los aprecia mucho.

En 1922 el italiano Felipe Restano construyó un edificio de dos plantas y este callejón sin salida en el medio
En 1922 el italiano Felipe Restano construyó un edificio de dos plantas y este callejón sin salida en el medio - Créditos: @Diego Spivacow/AFV


En 1922 el italiano Felipe Restano construyó un edificio de dos plantas y este callejón sin salida en el medio (Diego Spivacow/AFV/)

Durante la noche, la oferta gastronómica se vuelve la estrella del pasaje con el bar de tapas españolas La esperanza de los Ascurra y el restaurante de alta cocina Aramburu.

Narciso Zerpa tiene 67 años y, hace 22, atiende su propia peluquería en el local 18, el último del pasaje: “Hace prácticamente una vida que estoy acá. Elegí este lugar para poner mi negocio porque siempre me encantó. Por entonces recién se estaba iniciando el boom comercial del pasaje y en todos estos años fui viendo cómo se iba transformando hasta ser lo que es hoy. Entraron restaurantes de muy buena calidad y servicio que atrajeron a mucha gente”.

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