Anuncios

Bruselas una ciudad de amplia historia y cruce de influencias

Bruselas es un perfecto resumen de Bélgica, una concentración de un país de 10 millones de habitantes, de por sí pequeño, que cuenta con una excelente red ferroviaria ayudada, en buena parte, por la orografía del terreno y las mínimas distancias existentes entre las principales localidades. No en vano, en 1835 se inaugura el primer ferrocarril de la Europa continental con un trayecto entre Bruselas y Malinas.

La capital belga cobra, además, especial importancia a mediados del siglo pasado cuando pasa a considerarse la capital administrativa de la Unión Europea, desde su creación en 1958 cuando se denominaba Comunidad Económica Europea.

Aunque el origen de Bruselas se remonta a finales del siglo VI, no es hasta mediados del XV cuando el desarrollo de la ciudad se consolida. De esta época, precisamente, datan los edificios más antiguos que se conservan, destacando los construidos a finales del siglo XIX, con Leopoldo II, ubicados en la bella Plaza Mayor del barrio antiguo.

Un sino en su historia ha sido su pertenencia a diferentes países de manera sucesiva desde el comienzo de su existencia, lo que ha motivado el cruce de culturas que caracteriza a la ciudad. Aunque inicia su desarrollo en el año 580, mucho antes de erigirse como ciudad es la sede de los celtas belgas, que sufren en su territorio el poderío del imperio romano de Julio César (año 57 a.C.). El nombre de la ciudad está ligado al idioma flamenco y resulta de la unión de los términos “brock” (pantano) y “sali” (edificio), toda una premonición, ya que si bien se construye en una zona pantanosa a orillas del Senne, siglos después pasará a albergar los edificios administrativos más representativos de la Unión Europea. Por cierto, que el calificativo de flamenco parece proceder de la época de dominación española cuando éstos llamaban a los extranjeros con tal guisa: “flamencos”.

CARLOMAGNO

El siguiente envite que recibe Bruselas procede de las huestes de Carlomagno bajo pabellón de su vástago Lotario que domina los estados franceses. Los duques de Borgoña son los continuadores que disfrutan de las excelencias belgas y que reúnen bajo una misma bandera la serie de territorios que tienen a su cargo y que denominan Países Bajos (“Belgium” en latín). Éstos ceden en el siglo XV ante el envite del imperio español. Aprovechando la guerra de independencia contra España, los territorios del norte se separan y forman la actual Holanda, antaño Países del Norte, en 1600. España permanecerá en el territorio belga hasta 1714, cuando le toca el turno de dominación a Austria, que finaliza su ocupación en 1792 ante el empuje napoleónico. Esta posesión terminará con el derrocamiento de la figura francesa.

Los últimos ocupantes del lugar serán los también vecinos holandeses, que tendrán que marcharse de forma definitiva en 1830 tras fracasar, con la ayuda francesa, en el intento del regreso a la unión de los Países Bajos durante 15 años. La independencia de Bélgica se produce en 1831, por lo tanto, hace 171 años, cuando se transformó en una monarquía liberal y parlamentaria, la primera, por cierto, del continente europeo. Esta monarquía hereditaria la inicia Leopoldo I, a quien le sucede su hijo, Leopoldo II, quien se erigió en el principal valedor de la mayoría de monumentos destacados que se conservan en la actualidad y que mandó construir el actual Parque del Cincuentenario, para conmemorar precisamente los 50 años de independencia (1881).

Bruselas vista desde el Atomium.
Bruselas vista desde el Atomium.

EN EL SIGLO XX

A pesar de su independencia, Bélgica no se libró tampoco de las consecuencias de las guerras mundiales que asolaron Europa en el siglo XX y fue ocupada por las tropas alemanas en ambas contiendas: desde 1914 hasta 1918 y desde 1939 hasta 1945, bajo los reinados de Alberto I y Leopoldo III. En 1950 es Balduino I quien asciende al trono y poco después el país se convertirá en la capital de la Europa occidental (1958), al acoger los centros administrativos de la UE. Bruselas forma uno de los tres estados confederados de Bélgica, que completan Flandes y Valona. Además, conviven tres comunidades bien diferenciadas en el idioma: la francófona, la flamenca (holandés) y la de habla germana.

Al comienzo se destacaba la línea ferroviaria ya que, en un país de 30,000 kilómetros cuadrados, los trenes cuentan con nada menos que 3,400 kilómetros para recorrer Bélgica a sus anchas y desde la misma Bruselas se alcanza cualquier ciudad del país en apenas una hora (posee la red ferroviaria más densa del mundo). De la misma manera, Bruselas queda cerca de cualquier punto y convierte en mera excusa la negativa de visitarla.

BARRIOS DIFERENCIADOS

Bruselas es una ciudad de 1,200,000 habitantes, que puede dividirse en cuatro segmentos bien diferenciados. Así, por un lado está la denominada ciudad baja que abarca desde la imponente Plaza Mayor hasta el minúsculo Manneken Pis, y lugar cuyos edificios datan de finales del siglo XIX y principios del XX; por otro, la zona que tiene el Atomium como monumento dominador, además del Bruparck y el estadio de Heizel que da nombre a este segmento; en tercer lugar, se encontraría el Barrio Real con los parlamentos nacional y flamenco, el Palacio Real o los museos de Bellas Artes y Moderno como elementos más significativos. Por último, el barrio europeo que alberga los edificios administrativos de la Unión Europea.

Palacio Real de Bruselas.
Palacio Real de Bruselas.

La Plaza Mayor (Grande Place), centro neurálgico de la ciudad baja y de la capital, es una suma de edificios corporativos con nombres tan pintorescos como El Zorro, La Loba, La Bolsa o El Cucurucho. Alberga estilos como el gótico, el barroco o el renacentista, y sus edificios otorgan a su vez una belleza al conjunto que la hace única. Destrozada en 1695, sólo se salvó el Ayuntamiento (que data de 1455), mientras que el resto fue reconstruido como réplica exacta de los edificios de la época. Los resultados a la vista están, con una aguja de 96 metros de altura instalada en la sala municipal, dominando el contorno. Unos metros detrás del Consistorio, en la calle Stoofsraat, se encuentra uno de los monumentos que, a pesar de su escaso tamaño, han dado colorido y han atraído el turismo a la ciudad: el Manneken Pis, una estatuilla que lleva miccionando desde 1691 y que cuenta con su propio vestuario, que consta de 250 prendas, refugiado en el Museo de Bellas Artes de la ciudad.

Ayuntamiento, en la Grand Place. The Grand-Place; “Grand Square” o Grote Markt (”Big Market”) es la plaza central de Bruselas, Bélgica.
Ayuntamiento, en la Grand Place. The Grand-Place; “Grand Square” o Grote Markt (”Big Market”) es la plaza central de Bruselas, Bélgica.

Justo al otro lado de la Plaza Mayor, otro elemento que otorga personalidad al contorno, y también historia, es la Galería Saint Hubert, la calle comercial (cubierta) más antigua de Europa. Data de 1846. Para terminar este repaso por el barrio, los amantes del cómic tienen una cita ineludible en el llamado Museo del Tebeo, en la Zandstraat, que recoge con regularidad el trabajo de un centenar de dibujantes belgas.

BARRIO REAL

En esta zona se condensan buena parte de los edificios religiosos, administrativos y artísticos de la ciudad. Así, lo primero que destaca es la catedral, inmensa, erigida bajo el nombre de Santa Gúdula y San Miguel y que tardó dos siglos en ser completada (siglos XII al XIV). Iglesia gótica de doble torre (completa), en la que las vidrieras son, junto a las medidas del lugar, las que otorgan importancia a este centro religioso. También alberga este barrio el parlamento de la nación y el flamenco y, sobre todo, el Palacio Real (terminado en 1865), cuyas espléndidas salas sólo se encuentran abiertas a los visitantes unos meses al año y que son sinónimo de una época en la que Bélgica era la cuarta potencia comercial del mundo. Tanto los parlamentos como el Palacio Real se hayan divididos por el parque Warande, de proporciones exactas.

Interior de la Catedral de Bruselas, un impresionante edificio gótico en pleno centro del casco histórico de Bruselas.
Interior de la Catedral de Bruselas, un impresionante edificio gótico en pleno centro del casco histórico de Bruselas.

Restaría por visitar el lado artístico que está representado por los dos museos reales de Bellas Artes. Por un lado, el de arte antiguo (pintores flamencos, Peter Paul Rubens o Anthony Van Dyck), y por otro el de arte moderno (Delvaux o Magritte). Y quizá para finalizar esta visita parcial, no hay que olvidarse del Palacio de Justicia, aunque sólo sea por haber sido en su día la mayor construcción civil de Europa. Si lo que se quiere visitar es el lugar donde se encuentra enterrado otro excelente pintor, Pieter Breughel, éste se haya en la iglesia Kapellekerk, también en el Barrio Real.

El Atomium es una estructura de 102 metros de altura construida para la Exposición General de primera categoría de Bruselas de 1958.1 Representa un cristal de hierro ampliado 165 mil millones de veces. Está formado por nueve esferas de acero de 18 metros de diámetro cada una y está ubicado en el parque de Heysel en Bélgica.
El Atomium es una estructura de 102 metros de altura construida para la Exposición General de primera categoría de Bruselas de 1958.1 Representa un cristal de hierro ampliado 165 mil millones de veces. Está formado por nueve esferas de acero de 18 metros de diámetro cada una y está ubicado en el parque de Heysel en Bélgica.

El Atomium, por su parte, puede considerarse junto con el Palacio de Justicia, la excentricidad belga, con sus 9 átomos aumentados nada menos que 150 billones de veces, sus 102 metros de altura y sus 2.400 toneladas de peso. Construido con motivo de la Exposición Universal de 1958, fueron necesarios 15.000 trabajadores durante tres años para finalizar el monumento. Se encuentra a las afueras de la ciudad, en el barrio de Heizel, dentro del Bruparck, y junto al estadio de fútbol y al parque Mini-Europe, que alberga representaciones en miniatura, en proporción de 25 1, de los símbolos más característicos del continente. La entrada al Atomium no es barata pero siempre merece la pena adentrarse en este monumento, subir (en ascensor) hasta el átomo más elevado y disfrutar de unas magníficas vistas de la ciudad. La comodidad es total, ya que el descenso se efectúa mediante escaleras mecánicas y, a menudo, algunos de los átomos se convierten en salas de exposición.

ALREDEDORES

Varias son las ciudades que pueden visitarse. Además, las escasas distancias existentes entre ellas hacen que, ya sea en coche, en autobús, o en tren (recomendable), se convierta la visita en un paseo. Brujas, Gante, Lieja y Amberes son los destinos por excelencia tras Bruselas. Por ejemplo, Brujas cuenta (al igual que Gante) con unos canales, antaño necesarios para el tráfico comercial, que se transforman en la actualidad en románticos paseos por esta ciudad, de 120,000 habitantes, situada a 90 kilómetros de la capital. Se recomienda, eso sí, disfrutar de la ciudad en bicicleta, ya que se trata de una ciudad ideal para desarrollar tal actividad. Como dato curioso: la existencia de un canal de 13 kilómetros que une Brujas con el puerto de Zeebrugge. En cuanto a la costa, Bélgica tiene sólo 67 kilómetros, pero aún así pueden visitarse localidades como Oostende o De Haan.

También se puede acudir a la localidad de Waterloo, próxima a Bruselas, en cuyos campos se libró la famosa batalla el 18 de junio de 1815. Se enfrentaron 188,000 soldados franceses, ingleses, prusianos, holandeses y belgas, y supuso el final del Imperio napoléonico. En el pueblo existe un museo dedicado al héroe vencedor: Wellington.

QUÉ COMPRAR, QUÉ COMER

Estando en Bélgica, los aficionados al chocolate, a la cerveza “Mort súbite” y a las historietas en formato cómic están de enhorabuena. También es el lugar de nacimiento del movimiento Art Nouveau, y los amantes de las tiendas tienen la avenida Louise de Bruselas como centro de la moda, del diseño y de las antigüedades. La capital también alberga en su seno distintos mercados de todo tipo: de pájaros, de flores, de caballos, el mercado antiguo... Y se aconseja disfrutar de los mejillones al vapor, plato nacional belga junto al waterzooi, una crema normalmente de pollo. Otros platos preferidos son las patatas fritas o la anguila au vert (en la zona flamenca), acompañado todo ello de cerveza (los belgas consumen una media de 150 litros por persona y año).

DIRECCIONES DE INTERÉS

Bruselas (www.belgique-tourisme.net/Langue/es/bxl/index.htm)

Brujas (www.brugge.be)

Turismo en Bélgica (www.city.net/countries/belgium)

Turismo en Bélgica (www.city.net/.excite.com/countries/belgium)

Gigantes y cabezudos en Bruselas.
Gigantes y cabezudos en Bruselas.