Al fin... la mujer ya no será invisible en los títulos académicos

Academia Norteamericana de la Lengua Española
Al fin... la mujer ya no será invisible en los títulos académicos
Al fin... la mujer ya no será invisible en los títulos académicos

POR: Alberto Gómez Font, ANLE.- Un fenómeno lingüístico difícil de erradicar es la tendencia a usar palabras como ingeniero o arquitecto, así, en masculino, tanto si se refieren a un hombre como a una mujer.

Durante muchos años los femeninos de las profesiones y de los cargos se usaron para hacer referencia a las esposas de los hombres que los ejercían: la médica era la esposa del médico, la embajadora era la esposa del embajador. Pero esos tiempos, afortunadamente, ya son historia. En el español moderno debemos reflejar la realidad de la época en la que nos ha tocado vivir: una época en la que las mujeres ocupan cargos y desempeñan profesiones que antes eran solo reservadas para los hombres.

El 22 de marzo de 1995 se aprobó una orden del Ministerio de Educación y Ciencia de España por la que los títulos académicos oficiales designados tradicionalmente en masculino pasaron a tener su correspondiente versión en femenino. Con esa orden se cambiaron oficialmente 21 títulos, entre los que se encontraban los de doctora, ingeniera, técnica, licenciada, graduada, diplomada, arquitecta, maestra, profesora, médica, farmacéutica, enfermera, etc.

Redactada con la colaboración de la Real Academia Española y el Instituto de la Mujer, la orden establecía que todos los títulos, certificados o diplomas oficiales referidos a las múltiples profesiones y actividades debían tener en cuenta la condición masculina o femenina de quienes los obtuvieran. Aunque en esa orden se haga mención solo de los títulos académicos, debe generalizarse el uso del femenino (siempre que no resulte forzado) a todos los nombres de oficios y cargos que tradicionalmente eran ocupados solo por hombres: presidenta, senadora, diputada.

Habrá, pues, que esperar a que la evolución en la sociedad y el uso por parte de los hablantes determinen esos cambios, pero a lo que no podemos esperar ya más es a que las ingenieras sean eso: ingenieras, y las jefas de área sean eso: jefas de área.

Se trata, ni más ni menos, de que la mujer deje de ser invisible y aparezca donde debe aparecer.

Editor: Jorge Ignacio Covarrubias, secretario de la ANLE