Fotos de la NASA revelan la vertiginosa desaparición del Mar de Aral

Desde arriba, pareciera como si una herida fuera sanando, como si la piel sana avanzara felizmente hacia el centro, hasta la curación total. Pero aquí sucede todo lo contrario. En efecto, la tierra crece hacia adentro, pero es porque cada vez va quedando menos agua.

Comparación del 2000 al 2014. (NASA/Wikimedia Commons)
Comparación del 2000 al 2014. (NASA/Wikimedia Commons)

Se trata del Mar de Aral, un enorme lago o “mar interior” ubicado en Asia Central, entre Kazajistán y Uzbekistán, que no hace mucho tiempo ostentara la medida de más de 68 000 kilómetros cuadrados.

Ahora, gracias a unas imágenes captadas por el instrumento de resolución moderada MODIS, a bordo del satélite Terra de la NASA, se ha sabido que donde antes había millones de centímetros cúbicos de agua limpia, ahora va quedando una extensa y profunda extensión de tierra seca, incluso tóxica.

Y no es que tengamos que remitirnos a mucho tiempo atrás. Basta establecer una comparación con una imagen idéntica, aunque del año 2000. Pues en tan solo 14 años al Mar de Aral le queda un 10% de su histórica superficie.

“Esta es la primera vez que la cuenca oriental se ha secado por completo en los tiempos modernos”, declaró a la agencia Europa Press Philip Micklin, geógrafo emérito de la Universidad de Western Michigan, una autoridad en el conocimiento del Mar de Aral, uno de los cuatro lagos más grandes del mundo en la antigüedad.

“Es probable que sea la primera vez que se haya secado por completo en 600 años, desde la desecación Medieval asociada a la desviación del río Amu Darya hacia el Mar Caspio”, abundó el investigador.

Fue entre los años 1950 y 1960 que el gobierno de la antigua Unión Soviética ejecutó obras de trasvase de aguas del Aral hacia el Amu Darya y el Syr Darya, los dos grandes ríos de la región, como parte de sus megaproyectos agropecuarios.

Según vistas satelitales fechadas en el 2000, para esa fecha ya el lago se había separado en dos secciones, una hacia el norte, en territorio de Kazajistán, y otra al sur, irrigando tierras uzbecas, que seguidamente se convirtieron en las secciones oriental y occidental de este accidente geográfico.

"La pérdida de agua hizo inviernos más fríos y veranos más cálidos y secos. El daño alcanzó su punto máximo este año, cuando el lóbulo oriental del mar de Aral Sur ─que en realidad era el centro del lago original─ se secó completamente", informó un reporte del Observatorio de Tierra de la NASA.

En lo que ya se puede catalogar como uno de los peores desastres naturales ocurridos en el planeta, es conocido que varias comunidades autóctonas históricamente dedicadas a la agricultura y a la pesca han visto llegar el fin de sus existencias, obligando a la mayor parte de sus habitantes al éxodo hacia las ciudades cercanas, también atestadas y afectadas por las cambiantes temperaturas. Se trataría de unos 60 millones de personas, según una nota al respecto del diario británico The Guardian.

“La falta de lluvia y nieve en las montañas de Pamir ha contribuido a que los niveles de agua este verano hayan sido particularmente bajos”, apuntó por su parte Micklin.

Nota aparte ha merecido también la incidencia de diferentes tipos de enfermedades en los habitantes que han decidido permanecer en esa devastada región.

“A medida que el lago se secó, la pesca y las comunidades que dependen de ellos se derrumbaron. El agua cada vez más salada se contaminó con fertilizantes y pesticidas. El polvo que sopla desde el lecho del lago expuesto, contaminado con productos químicos agrícolas, se convirtió en un peligro para la salud pública”, abundó el reporte de la NASA.

De acuerdo con este reporte, el último esfuerzo emprendido para salvar este lago, fue una presa proyectada por el gobierno de Kazajistán que finalmente resultó un fracaso.

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