Científico del proyecto Rosetta desata polémica con la camisa que escogió para el histórico evento

El Viralero
Matt Taylor. (Captura de video de YouTube)

Mientras el robot explorador Philae se posaba encima del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, en condiciones obviamente adversas -uno de los grandes hitos de la historia de la aeronáutica y la ciencia en general-, aquí abajo, en la tierra pura y dura, otro tipo de turbulencia tenía lugar.

Matt Taylor, científico británico, miembro del colectivo de la Agencia Europea del Espacio (ESA) que, bajo el nombre de Proyecto Rosetta, concibió y se empeñó durante años para que este acontecimiento tuviera lugar, mostró una imagen que no complació a unos cuantos cuando apareció ante los medios de prensa durante la cobertura mediática que este evento ha merecido.

Ataviado con una camisa de colores intensos que refleja a varias mujeres con poca ropa y en actitudes sexualmente sugerentes, Taylor fue visto por miles de telespectadores durante las celebraciones que se sucedieron al descenso del artilugio espacial sobre la enorme masa de piedra en movimiento.

De acuerdo con un artículo del diario británico The Guardian, una buena algazara se ha formado a partir de la vestimenta y la actitud de ese "científico chiflado".

"ESA puede aterrizar su robot encima de un cometa. ¡De un cometa! ¡Es increíble! –escribió en ese diario la periodista Alice Bell. Pero todavía no pueden ver la misoginia delante de sus propias narices. Esto es dolorosamente ridículo. Señalarlo no es para nada una distracción para la ciencia. Es parte de un todo. Y ya es hora de que la ciencia se dé cuenta de esto."

De manera que lo que para algunos –según The Independent—fue una actitud cool, relajada, lejos de los clichés del científico serio enfundado en su bata blanca, para otros resultó ofensivo.

Bell insistió en que esta cultura "machista" sigue siendo predominante en muchas partes de la ciencia y de la ingeniería, "donde hacen que las mujeres se sientan incómodas." Algunos comentarios a todas luces molestos circularon por las redes.

En su cuenta de Twitter, Rose Eveleth, redactora para The Atlantic, escribió: "No, no, las mujeres son totaaaaaalmente bienvenidas en nuestra comunidad, sólo pregúntenle al tipo de esta camisa"; mientras que la astrofísica Katie Mack se preguntaba también en Twitter: "¿Piensa que una camisa como esta hará sentirse cómoda a una mujer? No lo creo." Matt Taylor, licenciatura en Física en la Universidad de Liverpool, y con un doctorado en el Imperial College de Londres, ha centrado sus estudios recientemente en la dinámica de partículas energéticas en el espacio cercano a la Tierra y en la interacción del viento solar del sol con el campo magnético de la Tierra.

A la par, Taylor no ha correspondido a la imagen histórica del científico obsesionado con su misión, que viste de manera conservadora y, si acaso, se limita a compartir con su familia cuando su tiempo profesional de lo propone.

Conocido por los innumerables tatuajes que invaden su cuerpo, Taylor ya ha tenido la ocasión de proyectarse en público sobre su apariencia.

Preguntado sobre este tema en una charla reciente con el Wall Street Journal, el "científico chiflado" respondió: "La gente con la que trabajo no me juzga por mi aspecto, sino solo por la labor que he hecho y por la que puedo hacer. Así de sencillo."

Pero todo no queda ahí. Hace muy poco, nuevamente sobre el tema del Proyecto Rosetta, Taylor profirió expresiones que identificaban al cometa con una chica, y que tampoco agradaron a ciertos espectadores, al considerar que la misión Rosetta "era la más sexy que haya existido".

"Ella es sexy, pero nunca dijo que sería fácil", remató el físico británico, según una nota de Daily Mail.

La nave Rosetta, pertrechada con 11 instrumentos científicos a bordo, salió de nuestro planeta hace un poco más de 10 años y recorrió 6.400 millones de kilómetros "hasta su cita con el cometa."

1.300 millones de euros han estado en juego en este experimento que felizmente se ha convertido en un éxito, más allá de camisas coloridas y de comentarios inflamados.