Ciencia curiosa

Las costumbres más raras del mundo

Por: Víctor Lenore

Cada cultura tiene sus rituales. A nosotros pueden parecernos de otro planeta, pero para ellos son una práctica de lo más normal. Aquí te contamos las costumbres más inusuales del planeta.

Escupir a los bebés en Grecia

En la mayoría de los países, no hay nada más ofensivo para una madre que un grupo de desconocidos escupiendo a su pequeño. Pues bien, en el país mediterráneo es un cumplido. Escupir tres veces a un recién nacido es alejarle de la mala suerte y los malos espíritus. De hecho, el sacerdote lo pone en práctica en el bautismo de la iglesia ortodoxa griega.

Dulce ducha en Irán

En algunas zonas rurales del país, se estila una fiesta de lo más curiosa: cuando un bebé cumple sus diez días de vida le ponen en la cuna con monedas y caramelos con envoltorios de esos que provocan mucho estruendo con sólo tocarlos. ¿El propósito de este ritual? Acostumbrar al bebé al tono de las peleas de sus padres.

Lanzamientos de bebés en India

La ciudad de Sholapur cuenta con una tradición muy peligrosa: arrojar a sus niños desde una torre a 15 metros de altura. No están sujetados con ningún arnés, sino que sus habitantes les recogen con una sábana antes de que caigan al suelo. Dicen que da buena suerte.

El dinero a tus pies en Suecia

Antes de que la novia se disponga a pasar por el altar, sus padres le colocarán una moneda en el zapato. Su padre, de plata y en el pie izquierdo. Su madre, de oro y en el pie derecho. Este ritual, aseguran, garantiza que el futuro matrimonio nunca pasará por dificultades económicas.

Secuestro de novias en Alemania

Existe la costumbre de 'raptar' a la novia poco antes de la boda. Lo hacen sus amigos y familiares. El novio no tendrá más remedio que buscarla para demostrar el amor que siente hacia ella. Una pista: hoy en día suelen esconderse en el pub.

¿El día más feliz de tu vida?

En ciertos lugares de Escocia, sobre todo en las montañas, se sigue una antigua tradición: embadurnar a la novia en harina, huevos y plumas. Más tarde, la chica tendrá que desfilar por el pueblo mientras sus invitados utilizan bidones a modo de tambores para que todo el mundo salga al balcón. ¿No es un ritual algo sádico?

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