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Birmania amnistía a más de 2.000 disidentes durante visita de canciller chino

Bangkok, 3 may (EFE).- La junta birmana anunció este miércoles por sorpresa la amnistía de 2.153 disidentes encarcelados, un gesto en apariencia conciliador que se produce en plena escalada de violencia militar en el país y mientras el canciller chino, Qin Gang, se reúne con el régimen castrense durante una visita a Birmania.

En un comunicado divulgado hoy, la junta detalló que la amnistía es en honor al Día de la Luna Llena de Kason, una efeméride budista, y que los amnistiados habían sido sentenciados bajo la sección 505-A del Código Penal, destinada contra aquellos que se manifestaron contra el régimen tras el golpe de Estado del 1 de febrero de 2021.

Aunque la junta no lo vincula, la amnistía coincide con la visita a Birmania del ministro de Asuntos Exteriores chino, Qin Gang, quien abogó "por un proceso de transición política" y "reconciliación nacional" durante una reunión el martes en Naypyidó con el jefe del régimen castrense, Min Aung Hlaing, la de más nivel entre Pekín y los militares desde la asonada.

Fuentes sobre el terreno consideran que la amnistía puede constituir un gesto de buena voluntad aprovechando la visita de Qin.

Sin embargo, no se espera que haya disidentes de alto perfil entre los amnistiados, con 17.897 prisioneros políticos todavía arrestados, entre ellos la líder del Gobierno civil derrocado, la nobel de la paz Aung San Suu Kyi, según la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos (AAPP), una oenegé birmana.

La amnistía no incluye a aquellos imputados bajo el artículo 5(a), es decir, quienes estén acusados de más cargos además de oponerse al golpe, como de corrupción, que es el caso de Suu Kyi, condenada a 33 años de cárcel por ese y otros delitos.

Min Aung Hlaing lideró el levantamiento militar que en febrero de 2021 derrocó al Gobierno electo de Suu Kyi, poniendo fin a una década de transición democrática y desatando un masivo movimiento de protesta, inicialmente pacífica y que después desembocó en la formación de milicias civiles para combatir al Ejército.

ESCALADA DE LA REPRESIÓN MILITAR

Las fuerzas armadas han respondido con violencia, matando a más de 3.400 personas desde el golpe, según la ONU, y escalando los ataques a medida que pierden terreno frente a las milicias: el 11 de abril al menos 168 personas, entre ellas 40 menores, murieron en un bombardeo contra la oposición en la región noroccidental de Sagaing, el ataque más sangriento registrado en dos años.

En estas circunstancias, la amnistía exclusivamente a disidentes -la anterior fue el pasado 17 de abril a más de 3.000 presos comunes- se interpreta como un guiño de alcance cuestionable, con informaciones sobre nuevos bombardeos de menor alcance hoy mismo en la prensa local.

En paralelo, la visita de Qin refuerza el creciente apoyo de China al régimen castrense, aislado internacionalmente, en pleno auge diplomático de Pekín tras la consolidación en el poder del presidente Xi Jinping el pasado octubre.

Si bien el predecesor de Qin, Wang Yi, viajó a Birmania el pasado julio pero evitó reunirse con Min Aung Hlaing, el encuentro de ayer entre su sucesor y el líder de la junta eleva el apoyo público de Pekín a los militares y el perfil de la visita, antes de la cual el ministro chino visitó una zona fronteriza al suroeste de China.

China, el mayor socio comercial de Birmania, tiene 2.129 kilómetros de frontera compartida y múltiples proyectos en el país vecino, desde el que se suministra gas y petróleo, importa numerosas materias primas y a través del que busca una salida al Índico.

Junto a Rusia, China es uno de los mayores suministradores de armas al Ejército birmano y no ha condenado el golpe de Estado.

Qin también se ha reunido en Naypyidó con el general retirado Than Shwe, quien lideró durante dos décadas la junta anterior a la transición democrática de Suu Kyi (2011-2021) .

Antes de su visita, que concluye el jueves, Qin se entrevistó el lunes en Pekín con la enviada especial de la ONU para Birmania, Noeleen Heyzer, a quien aseguró que el asunto de Birmania es "complejo" y no tiene "arreglo fácil", según la prensa oficial china.

La asonada ha exacerbado el conflicto que sufre el país desde hace décadas entre el Ejército y varias guerrillas étnicas, provocando la creación de milicias como las Fuerzas para la Defensa del Pueblo (PDF), el brazo armado del Gobierno de Unidad Nacional (NUG), que se proclama la autoridad legítima de Birmania.

El NUG, formado en parte por exdiputados del Legislativo derrocado en el golpe, y las PDF son el objetivo principal de los ataques del Ejército, que solo controla alrededor de la cuarta parte del país.

(c) Agencia EFE