Joe Biden le expresó a Lula su “apoyo inquebrantable” y lo invitó a la Casa Blanca

Joe Biden y Luiz Inácio Lula da Silva
Joe Biden y Luiz Inácio Lula da Silva

WASHINGTON.- En una fuerte señal de respaldo luego del ataque golpista en Brasilia, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, habló por teléfono con el mandatario brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, y le expresó su “apoyo inquebrantable” a la democracia brasileña y lo invitó a una reunión bilateral en la Casa Blanca el mes próximo para reforzar la relación bilateral entre los dos países más poblados del hemisferio.

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“El presidente Biden transmitió el apoyo inquebrantable de los Estados Unidos a la democracia de Brasil y al libre albedrío del pueblo brasileño, tal como se expresó en las recientes elecciones presidenciales de Brasil, que ganó el presidente Lula”, dijo el comunicado de la Casa Blanca sobre la llamada que sostuvieron Biden y Lula este lunes por la tarde.

“El presidente Biden condenó la violencia y el ataque a las instituciones democráticas y al traspaso pacífico del poder. Los dos líderes se comprometieron a trabajar en estrecha colaboración en los problemas que enfrentan los Estados Unidos y Brasil, incluido el cambio climático, el desarrollo económico y la paz y la seguridad”, continúa el mensaje del gobierno de Biden.

Biden invitó al presidente Lula a visitar Washington a principios de febrero para “realizar consultas en profundidad sobre una agenda compartida de amplio alcance”, agregó la Casa Blanca.

La visita de Lula a Washington ha estado en preparación desde hace semanas. A principios de diciembre, y sin perder tiempo para revitalizar el lazo entre la primera potencia global y el país más fuerte de América latina, el presidente Joe Biden envió a Brasil a dos de sus asesores más cercanos, Jake Sullivan y Juan González, para reunirse con Lula y comenzar a poner en marcha una asociación futura que ya apunta a restaurar el eje entre Washington y Brasilia, y cambiar la dinámica de la relación de Estados Unidos con la región.

El brutal ataque golpista de simpatizantes del exmandatario Jair Bolsonaro al Congreso, el Tribunal Supremo y el Palacio del Planalto en Brasilia solo parece haber ayudado a reforzar la nueva alianza entre Biden y Lula.

Pedido de extradición

Hospitalizado en Orlando, Florida, Bolsonaro se enfrentaba a una mayor presión para abandonar Estados Unidos y regresar a Brasil un día después del ataque golpista cometido por bolsonaristas, que conmocionó al país y desató una fuerte ola de repudio global. Antes de la llamada de Lula a Biden, Estados Unidos, Canadá y México le dieron más oxígeno a esa condena al emitir, desde México, un comunicado conjunto en el que también apoyaron al presidente a Lula.

Bolsonaro, quien viajó a Florida a fines del año pasado y faltó a la ceremonia de asunción de Luiz Inacio Lula da Silva, alterando la transferencia pacífica del poder, fue internado hoy en un hospital con dolor abdominal, indicó su mujer, un día después de que sus simpatizantes atacaran el Congreso, el Tribunal Supremo y el Palacio del Planalto en Brasilia, un asalto vandálico que recordó la insurrección trumpista contra el Congreso de Estados Unidos el 6 de enero de 2021.

Bolsonaro, quien sigue identificándose como presidente de Brasil en su perfil en Twitter, intentó despegarse de los ataques de sus simpatizantes al indicar que “escapan a la regla”, pero a la vez equiparó el asalto con protestas de años anteriores de la izquierda en Brasil, y rechazó las acusaciones de Lula, quien lo responsabilizó por la ofensiva contra los edificios gubernamentales, vista ampliamente como un ataque contra la democracia brasileña.

Seguidores del ex Presidente Jair Bolsonaro sostienen un cartel que dice "Intervención Civil y Militar!".
Seguidores del ex Presidente Jair Bolsonaro sostienen un cartel que dice "Intervención Civil y Militar!". - Créditos: @Eraldo Peres

El cruce entre los mandatarios prolongó una rivalidad que llevó a una de las elecciones presidenciales más polarizadas en la historia de Brasil el año pasado. A esa tensión política se agregó un reclamo de una diputada federal brasileña, Erika Hilton, quien solicitó al gobierno de Lula que prepare el pedido para la extradición del exmandatario brasileño. En Estados Unidos, el congresista demócrata, Joaquin Castro, dijo en Twitter que Bolsonaro no debe recibir “refugio” en Florida –una especulación que corrió junto con la noticia de su internación– donde “se está escondiendo de la responsabilidad por sus crímenes”. La Casa Blanca dijo que, de momento, ningún pedido formal había llegado a Washington hasta hoy por la tarde.

“Creemos que la democracia brasileña es resistente, fuerte y saldrá adelante”, dijo el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, en un diálogo con los periodistas que viajaron con el presidente norteamericano, Joe Biden, a México.

No estamos en contacto directo con Bolsonaro. Así que no puedo hablar definitivamente sobre su paradero. Hasta el momento, no hemos recibido ninguna solicitud oficial del gobierno brasileño relacionada con Bolsonaro. Por supuesto, si recibiésemos tales solicitudes, las trataríamos como siempre lo hacemos, las trataríamos con seriedad”, indicó.

Desde México, Biden y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y el primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, volvieron a condenar los ataques al abrir una nueva cumbre de los líderes de América del Norte, conocida tradicionalmente como la cumbre de los “Tres Amigos”.

“Canadá, Estados Unidos y México condenan los ataques del 8 de enero a la democracia de Brasil y al traspaso pacífico del poder. Apoyamos a Brasil mientras salvaguarda sus instituciones democráticas. Nuestros gobiernos apoyan el libre albedrío del pueblo de Brasil. Esperamos trabajar con el presidente Lula para cumplir con nuestros países, el hemisferio occidental y más allá”, indicaron los mandatarios.

La cumbre de los “Tres Amigos” tendrá como tema central la inmigración, en momentos en los que Biden ha ampliado las potestades de los agentes fronterizos en la frontera con México para acelerar las deportaciones de inmigrantes indocumentados en un intento por impedir que una fuerte llegada de extranjeros complique su panorama político en el país.