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Por una biblioteca en español de acceso abierto a las obras de Kant

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Imagen del monumento a Kant en Königsberg en su primer emplazamiento. Wikimedia Commons

El 22 de abril del próximo año celebraremos un tricentenario, el del natalicio de Immanuel Kant, el filósofo de Königsberg, antaño capital de la Prusia Oriental. Hoy la ciudad ha sido convertida en un bastión militar de la Federación de Rusia y rebautizada con el nombre de Kaliningrado, aunque para la historia de las ideas continuará siendo simbólicamente Kantsburgo. La coyuntura histórica impedirá que los estudiosos del kantismo puedan celebrar allí este tricentenario (1724-2024).

Hace un siglo, en sus Reflexiones en el bicentenario del nacimiento de Kant José Ortega y Gasset describía muy bien el valor de su legado filosófico:

“En la obra de Kant están contenidos los secretos decisivos de la época moderna, sus virtudes y sus limitaciones. Los resortes que mueven esta máquina ideológica son los mismos que han actuado sobre la historia europea desde el Renacimiento”.

Kant en español

Esta nueva conmemoración podría ser un buen acicate para plantearse posibilitar una edición del conjunto de las obras kantianas en español, comenzando por el corpus principal, para seguir después con su legado inédito y las lecciones.

Hubo un intento con la editorial Peter Lang que no pasó del primer volumen a cargo de Juan Arana. El Centro mexicano de Documentación Kantiana, en colaboración con la editorial Fondo de Cultura Económica, ha publicado unos cuantos títulos, pero las ediciones resultan muy caras al ser bilingües.

En cambio, Alianza Editorial cuenta con un catálogo de textos kantianos bastante nutrido y con traductores tan acreditados como José Gaos, Felipe Martínez Marzoa, Joaquín Abellán y Salvador Mas.

Son ediciones de bolsillo con un precio asequible que se reeditan sistemáticamente. En Alianza nos encontramos con escritos precríticos como las Observaciones, lecciones como la Antropología en sentido pragmático, una colección de opúsculos políticos reunidos bajo el título de ¿Qué es la Ilustración?, la Fundamentación, la Crítica de la razón práctica, la Crítica del discernimiento o de la facultad de juzgar, La Religión, La paz perpetua y El conflicto de las Facultades.

No es mal elenco para comenzar a familiarizarse con la filosofía kantiana en castellano. La mayoría cuenta con estudios introductorios, anotaciones, paginación original e índices conceptuales.

Corpus de referencia

Franceses e italianos tienen desde hace tiempo unas obras completas de Kant, que son referencia en sus respectivos idiomas. Otro tanto sucede con el mundo anglosajón. Hace ya veinte años José Luis Villacañas, en un texto titulado Seguir con Kant, ensalzaba esta empresa:

“Contar con un corpus de tal naturaleza impulsaría sin duda la disciplina conceptual de nuestra filosofía, lo que en un momento de asentamiento como el presente –pasados ya al parecer los momentos de la imitación generalizada de los avanzados europeos– ofrecería sobriedad y rigor a nuestra escritura y a nuestras reflexiones”.

Sin embargo, todavía no hemos conseguido hacer nada similar en español, pese a contar en castellano con expertos muy reconocidos internacionalmente, como sería el caso de Mario Caimi y Nuria Sánchez Madrid, por citar únicamente un par de nombres indiscutibles que pertenecen a generaciones y tradiciones muy diferentes.

Al primero le debemos una excelente traducción de los Prolegómenos y la segunda ha editado primorosamente la Primera Introducción a la Crítica del Juicio. Yo mismo elaboré junto a Concha Roldán una edición castellana de las Lecciones de ética, cuyos criterios fueron adoptados luego por un editor alemán. Varios especialistas han proseguido esa senda entre nosotros preparando esmeradas ediciones cuya factura técnica es impecable.

Por otra parte, no son pocos los opúsculos kantianos que por su parca extensión fueron apareciendo en revistas y que ampliarían este apresurado inventario. Eso los hace accesibles en línea, como sucede por ejemplo con El mal radical o la Reflexión 7202, aparecidos en Con-Textos Kantianos.

Asociada con la revista internacional Con-Textos Kantianos nació una Biblioteca Digital Kantiana (CTK e-Books) –en colaboración con la Editorial Alamanda, que ahora está en el repositorio de la Universidad Complutense de Madrid– de acceso libre. Alguno de sus volúmenes fue coeditado con el IFS-CSIC, la Universidad Nacional de Colombia (UNALCO) y la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM).

Se hicieron sendas tiradas en papel de un volumen colectivo, cuyo acceso a la versión digital fue gratuito desde un principio sin periodo alguno de cadencia. Las investigaciones financiadas con fondos públicos deberían tener a medio plazo ese destino. Es la forma de retornar al contribuyente lo que se ha hecho con sus impuestos.

Biblioteca digital kantiana

Esta experiencia, planteada como estudio de caso, sirve para preguntarnos entre todos si sería tan difícil poner en marcha una Biblioteca Digital con las obras de Kant en español.

Este formato permitiría disponer en un principio de las ya existentes, incluso de varias para un mismo texto, e ir ampliando su oferta con el tiempo. Esto relegaría a un segundo plano las traducciones “históricas”, por decirlo así (como las de Manuel García Morente y Pedro Ribas), que podrían ser menos funcionales comparadas con las de factura más reciente por múltiples razones, pero que no estaría mal coleccionar para hacer un estudio evolutivo del arte de la traducción especializada.

Esa sería otra de las virtudes aportadas por una edición digital. Se podrían ir mejorando las traducciones gracias a la participación de lectores expertos cuyas observaciones podrían ser muy útiles como críticas constructivas. Las ediciones en papel bajo demanda o distribuidas por los canales adecuados podrían convivir cabalmente con este formato, tal como los catálogos de libros electrónicos coexisten con las bibliotecas y las librerías.

Financiación pública interinstitucional

Lo suyo sería que dicha biblioteca virtual fuera respaldada por diversas instituciones públicas del ámbito latinoamericano y europeo. Por ejemplo, los Institutos de Filosofía del CSIC y de la UNAM, las universidades que vieran con buenos ojos esta empresa, el Instituto Cervantes y el Iberoamericano de Berlín, por aquello del idioma con ñ, los Institutos Goethe, al tratarse de un egregio autor alemán, los ministerios de cultura español, alemán y cuantos pudieran sentirse involucrados por uno u otro motivo. La lista de posibles candidaturas es interminable.

Una vez confeccionada la biblioteca, sería fácil de renovar y mantener con un presupuesto sostenible. La Ciencia en Acceso Abierto y las Humanidades Digitales demandan iniciativas como esta. Las instituciones cuentan con recursos humanos bien preparados para este tipo de tareas. Basta con descargarles de absurdas labores burocráticas y reconocer el trabajo bien hecho. Ahí queda un desafío cuyo guante deberíamos recoger colectivamente. Sondear las condiciones de posibilidad para poner en marcha una Biblioteca Digital de Kant en Español. El tricentenario de 2024 puede ser un buen acicate para ponerse manos a la obra.

Por supuesto, cualquier tipo de mecenazgo sería muy bienvenido y muchas fundaciones podrían interesarse por proyectos como este.

Tenemos una cita con el futuro de nuestra cultura europea y unas encomiendas que no deberíamos delegar en la pericia robótica de un sofisticado ChatGPT. La traducción especializada que viene a enriquecer el acervo conceptual de nuestra lengua materna no es un mero calculo matemático, sino un ejercicio de creatividad irrenunciable.