Benedicto XVI: el embrollo protocolar que plantea para el Vaticano la delicada salud del Papa emérito

El papa emérito Benedicto XVI sonríe a un grupo en 2020
El papa emérito Benedicto XVI sonríe a un grupo en 2020

La Iglesia católica tiene protocolos estrictos bien establecidos para poner en acción tras la muerte de su líder, pero a medida que la salud del expapa Benedicto se deteriora, no está claro si esos mismos actos oficiales se aplicarán a un papa jubilado, llamado papa emérito.

Cuando Benedicto XVI dimitió en 2013 citando su avanzada edad, se convirtió en el primer papa en 600 años en dejar el cargo. Nacido Joseph Ratzinger, el cardenal alemán fue elegido en abril de 2005 y escogió el nombre de Benedicto.

En efecto, durante casi una década ha habido dos papas viviendo uno al lado del otro en el Vaticano, porque Benedicto ha permanecido en los jardines del Vaticano en el monasterio Mater Ecclesiae, apareciendo esporádicamente junto a su sucesor.

"Nunca antes hemos tenido el caso de una papa vivo asistiendo al entierro de un papa muerto", observó el historiador católico John McGreevy.

Ni siquiera la Edad Media aporta una fórmula, porque cuando Gregorio XII renunció en 1415, su objetivo fue ponerle fin a años de división generada por pretendientes rivales al papado.

El Papa emérito Benedicto rodeado de otros funcionarios religiosos
Se cree que esta es la fotografía más reciente de Benedicto, tomada el 1 de diciembre de 2022, durante una reunión de los Premios Ratzinger 2022.

Típicamente, cuando un papa fallece su muerte se confirma y se notifica informalmente a los líderes extranjeros antes de que la radio del Vaticano emite la noticia.

La persona que toma las riendas del Vaticano a partir de la muerte de un papa hasta la elección de otro se llama el "camerlengo", un cargo actualmente ocupado por el cardenal Kevin Farrell. Pero, debido a que Benedicto ya no es Papa, algunas de las funciones del cardenal podrían ya no ser apropiadas.

Normalmente, el camerlengo es responsable de confirmar oficialmente la muerte del papa, golpeando ceremonialmente su cabeza con un pequeño martillo de plata y llamando su nombre. También está encargado de destruir el anillo de pescador del papa, sellar las habitaciones papales, organizar el funeral y preparar el cónclave que elegirá a su sucesor.

Como Francisco es Papa, hay una considerable incertidumbre sobre lo que el camerlengo estará haciendo.

Cardenal Kevin Farrell, en 2020
El cardenal estadounidense Kevin Farrell, en su cargo de camerlengo, sabe muy bien qué hacer para el funeral del Papa, pero no con el funeral de Benedicto.

El funeral del pontífice generalmente es presidido por el decano del Colegio de Cardenales, el cardenal Giovanni Battista Re. Pero en este caso se espera que el papa Francisco sea el que oficie las exequias. La ceremonia suele llevarse a cabo en la Basílica de San Pedro, o en la plaza frente a esta.

El cuerpo del papa luego se entierra en las grutas debajo de la basílica, donde están las tumbas de otros papas.

Cada papa puede dar instrucciones específicas para su funeral, y aunque la familia de Benedicto está enterrada en Alemania, su biógrafo, Peter Seewald, afirmó que quería ser enterrado en la tumba que pertenecía a su predecesor, Juan Pablo II, antes de que este fuera canonizado y trasladado a otro sitio en el Vaticano.

El ritual más significativo después de la muerte de una papa -la elección de un nuevo pontífice- no sucederá.

Pero no está claro exactamente qué protocolos seguirá el Vaticano, pues la Iglesia católica todavía no ha emitido información pública.

El papa Francisco saluda al papa Emérico Benedicto XVI en el monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano, 27 de agosto de 2022
Benedicto se reunía de manera regulas con el papa Francisco (der.).

El redactor de asuntos del Vaticano, Massimo Franco, dijo a la BBC que todos los procedimientos tendrán que ser "elaborados de cero", y que después de la dimisión de Benedicto en 2013, la Iglesia católica no especificó qué se haría cuando muriera.

También advirtió que la posible muerte de Benedicto podría tener consecuencias imprevistas para el papado, como la normalización de la renuncia de un papa.

En una entrevista concedida al diario español ABC a mediados de diciembre, el papa Francisco reveló que había escrito una carta de renuncia en caso de que problemas de salud le impidieran realizar sus deberes.

"Ya la firmé", dijo el Pontífice a ABC de la carta que escribió en 2013, poco después de asumir el cargo.

"En caso de impedimento por cuestiones médicas o qué sé yo, acá está mi renuncia. Ya la tienen", expresó cuando la entregó al entonces secretario de Estado Tarcisio Bertone.

En la entrevista también confirmó que tanto Pío XII como Pablo VI habían hecho lo mismo. Y en anteriores comentarios elogió la decisión de su predecesor Benedicto de dimitir porque su avanzada edad no le permitía ejercer su cargo de la mejor manera.

Francisco, de 86 años, fue sometido a una operación intestinal en 2021 y en los últimos meses ha padecido dolores de rodilla y ahora se le ve usando un bastón para caminar.

No obstante, el Papa le restó importancia a su dolencias físicas diciendo: "Uno gobierna con la cabeza, no con la rodilla".

El papa Francisco camina con un bastón, 28 de diciembre 2022
El papa Francisco ahora camina apoyado en un bastón.

A pesar de la determinación de Francisco, es un escenario que no está del todo descartado.

"Para algunos dentro de la Iglesia católica, la renuncia de Benedicto representa una circunstancia única que nunca tendrá que repetirse", manifestó Massimo Franco.

"Para otros podría representar un precedente, por lo tanto podría repetirse. Pero eso continúa siendo un gran interrogante, como también lo es todo lo que rodea la muerte y funeral de Benedicto XVI".

Como Benedicto también fue mandatario del Estado de la Ciudad de Vaticano -una ciudad-estado independiente dentro de Roma y gobernada por el papa- es posible que se realice un funeral de Estado con la asistencia de líderes extranjeros, pero actualmente hasta eso es territorio desconocido.

*Este artículo fue adaptado de un reportaje de Antoinette Radford, en Londres, y David Ghiglione, en Roma, de BBC News cuya versión original en inglés encuentras aquí.

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