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Las bebidas alcohólicas de las grandes refresqueras preocupan a los expertos en salud

Chuck Gordon júnior, presidente y propietario de Tri-City Beverage, en Johnson City, Tennessee, el 3 de febrero de 2023. (Mike Belleme/The New York Times)
Chuck Gordon júnior, presidente y propietario de Tri-City Beverage, en Johnson City, Tennessee, el 3 de febrero de 2023. (Mike Belleme/The New York Times)

JOHNSON CITY, Tennessee — En la esquina de una calle tranquila, un cartel marca el lugar donde nació un gigante de los refrescos: Aquí, en 1954, Tri-City Beverage Corp. embotelló su primera caja de Mountain Dew.

En sus inicios, el refresco no tenía colorantes y era de sabor lima-limón y sus inventores lo utilizaban como mezclador de bourbon. “Mountain Dew” es otra manera de llamar al “moonshine”, un whisky que los agricultores procesaban de manera ilegal con los restos de sus cosechas. Las etiquetas de las primeras botellas de refresco prometían que estaba “especialmente mezclado al estilo tradicional de los montañeses”.

No fue hasta sino hasta que PepsiCo compró la empresa en 1964 y construyó una marca global orientada a los jóvenes y comercializada por atletas de deportes extremos, que el refresco dejó atrás sus raíces apalaches.

Podríamos decir que Mountain Dew cerró el círculo el año pasado cuando PepsiCo transformó la marca en una nueva bebida alcohólica: Hard Mtn Dew. En un One Stop Wines & Spirits frecuentado por estudiantes de la Universidad Estatal del Este de Tennessee, las nuevas latas de 709 ml ocupan un lugar preferente. Aunque la bebida se parece poco a su antecesora, su contenido alcohólico es “casi el mismo que el del Mountain Dew”, afirma Charles Gordon júnior, propietario de Tri-City Beverage.

Hard Mtn Dew refleja un cambio importante en la industria del alcohol, que durante el siglo pasado produjo sobre todo cerveza, vino o licores. En los últimos años, esas líneas se han difuminado y ha surgido una cuarta categoría de bebidas listas para beber: los “hard seltzers” y otras bebidas saborizadas de malta, los vinos refrescantes o “wine coolers”, así como los cócteles en lata. Aunque estos productos difieren en sus ingredientes principales y en la forma de procesar el alcohol, todos suelen estar saborizados y envasados para un consumo informal.

No es la primera vez que un nuevo tipo de bebida alcohólica se hace popular, pero algunas modas anteriores estaban asociadas a productos individuales como Zima, Smirnoff Ice o Four Loko. “No fue sino hasta los últimos tres o cuatro años que se convirtió en una categoría importante”, comentó Nadine Sarwat, analista de bebidas de Bernstein Research.

Latas de Hard Mountain Dew en una tienda de One Stop Wines and Spirits en Johnson City, Tennessee, el 3 de febrero de 2023. (Mike Belleme/The New York Times)
Latas de Hard Mountain Dew en una tienda de One Stop Wines and Spirits en Johnson City, Tennessee, el 3 de febrero de 2023. (Mike Belleme/The New York Times)

En 2021, la firma Grand View Research calculó que las ventas de seltzers y cócteles enlatados listos para beber eran de alrededor de 10.000 millones de dólares y espera que crezcan a un ritmo de dos dígitos en los próximos años. En un cambio importante, PepsiCo y Coca-Cola lanzaron productos con alcohol al mercado estadounidense. En febrero, Monster Beverage, fabricante de bebidas energéticas, sacó al mercado su primera línea de bebidas alcohólicas, llamada Beast Unleashed.

Pero en un momento en que las muertes relacionadas con el alcohol en Estados Unidos alcanzan cifras récord, los reguladores y los expertos en salud pública expresan su preocupación por que la nueva clase de bebidas y la industria en crecimiento puedan alterar la manera en que la gente compra y consume alcohol. A algunos también les preocupa que la comodidad de los nuevos productos pueda revertir el descenso a largo plazo del consumo de alcohol entre los jóvenes. Además, estudios recientes demuestran que consumir tan solo una bebida alcohólica al día aumenta el riesgo de cáncer y cardiopatías.

Coca-Cola y Monster Beverage declinaron hacer comentarios en repetidas ocasiones y PepsiCo remitió las preguntas sobre los productos de sus marcas a las empresas independientes a las que había concedido licencia para fabricarlos y comercializarlos.

Pamela Trangenstein, científica del grupo de investigación sobre el alcohol del Instituto de Salud Pública de California, supervisó hace poco un estudio que se llevó a cabo en los partidos de fútbol universitario. Describió un mar de latas vacías del hard seltzer de la marca White Claw que cubría el suelo de una sección de estudiantes en un estadio.

“La carbonatación y el contenido de azúcar pueden hacer que parezca que no se está bebiendo alcohol”, explicó.

Una oportunidad tentadora

Los hábitos de consumo de alcohol de los estadounidenses han ido cambiando con el tiempo. La popular práctica de evitar las calorías y los carbohidratos lleva años reduciendo la participación de mercado de la cerveza, según Bonnie Herzog, directora ejecutiva de Goldman Sachs que analiza el sector de las bebidas. Al mismo tiempo, las empresas de bebidas alcohólicas compiten por recuperar a los menores de 30 años, que consumen menos alcohol que las generaciones anteriores a esa edad. Y la pandemia de coronavirus disparó las ventas de productos listos para beber, ya que los consumidores buscaban bebidas preparadas que pudieran tomar en casa.

“Salud y bienestar, variedad, comodidad: ese es el atractivo”, afirma Herzog.

Hard Mtn Dew es un ejemplo de estas tendencias. No contiene azúcar ni cafeína y aprovecha el vínculo que tienen los consumidores con una marca que conocen desde hace años. Aunque el nuevo producto tiene un 5 por ciento de volumen de alcohol, una lata de 24 onzas contiene el equivalente de dos bebidas normales. A los consumidores que lo probaron les gustó. “Bebí Hard Mountain Dew y me sentí como si estuviera mirando a Dios”, escribió un consumidor en una reseña de internet.

Los grandes productores de alcohol, como Anheuser-Busch InBev y Diageo, han invertido mucho en esta categoría, pero el momento también les ha dado a los fabricantes tradicionales de refrescos un nuevo y tentador mercado, afirma Herzog. Además, los fabricantes y distribuidores obtienen un mayor beneficio por caja de bebidas alcohólicas que de bebidas sin alcohol, según Kevin Asato, consultor de la industria de bebidas.

En 2018, Coca-Cola puso un pie en el mercado, con la introducción de Lemon-Dou en Japón, la primera bebida con alcohol entre sus marcas desde la década de 1980. En 2020, la compañía se asoció con Molson Coors Brewing Co. para hacer Topo Chico Hard Seltzers, y el año pasado, Coca-Cola llegó a acuerdos para producir los cócteles Fresca Mixta, Simply Spiked Lemonade y una lata de Jack & Coke.

En una conferencia sobre su estado de resultados celebrada el 14 de febrero, James Quincey, director ejecutivo de Coca-Cola, mencionó sus “primeros experimentos con alcohol”, por ejemplo Jack & Coke, cuya venta en California está prevista para finales del mes que viene, como una vía para que la empresa sea “una compañía de bebidas integral, en todas partes”.

Al dar la concesión de licencias de sus refrescos a fabricantes de alcohol establecidos para que vendieran sus productos a través de distribuidores existentes, Coca-Cola logró mantenerse dentro de los límites regulatorios que separan a productores, distribuidores y minoristas de alcohol. Este sistema de tres niveles regula a la industria estadounidense del alcohol desde la derogación de la Ley seca y tiene por objeto impedir que una sola empresa se integre verticalmente y suprima a sus competidores.

En contraste, PepsiCo ha vinculado menos de sus marcas a las nuevas bebidas alcohólicas (hasta ahora solo Hard Mtn Dew y Lipton Hard Iced Tea), pero ha mostrado una mayor disposición a alterar el statu quo.

La empresa creó una filial de su propiedad, Blue Cloud Distribution, para mantener un mayor control sobre las ventas y la comercialización, además de una mayor participación en las ganancias. Esta estrategia supuso contratar a más de 250 empleados y obtener licencias estatales individuales para distribuir alcohol, así como la compra de una flotilla de camiones repartidores.

Para cumplir con el sistema de tres niveles, PepsiCo otorgó una licencia de la marca Mountain Dew a Boston Beer Co. y le proporcionó el saborizante de Mountain Dew. De esta manera, PepsiCo es independiente de la producción y puede controlar la distribución.

No todos los estados han aprobado este acuerdo. La primavera pasada, los organismos reguladores de Kentucky y Georgia rechazaron las licencias de distribución de Blue Cloud por considerar que la empresa desdibujaba los límites entre fabricante y distribuidor. El mes pasado, los organismos reguladores de Indiana negaron a Blue Cloud una licencia similar.

Jeff Birnbaum, vocero de Blue Cloud, señaló que Hard Mtn Dew y Lipton Hard Iced Tea se fabrican y comercializan por empresas distintas, de acuerdo con el sistema de tres niveles.

Los distribuidores locales de cerveza también trataron de bloquear la nueva competencia. En octubre, los mayoristas de cerveza de Nevada y Virginia presentaron denuncias ante los organismos reguladores para que revocaran las licencias de Blue Cloud.

Los efectos en la salud

El consumo excesivo de alcohol ya cobra la vida de más de 140.000 estadounidenses al año, según los cálculos más recientes, lo que supera con creces las sobredosis de drogas o las muertes por arma de fuego.

Quienes estudian el consumo de alcohol se alegran de la creciente cantidad de jóvenes abiertamente “sobrios y curiosos” y los fabricantes de bebidas intentan captar a ese grupo con una profusión de nuevos productos sin alcohol, como vinos y aperitivos sin alcohol. Pero a algunos expertos en salud pública les preocupa que la creciente variedad de bebidas alcohólicas invierta esas tendencias.

Según Matt Rossheim, profesor asociado del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad del Norte de Texas, los efectos a largo plazo de los hábitos de consumo de alcohol no se conocerán sino hasta dentro de unos años. “En el ámbito de la salud pública, siempre estamos jugando al juego del martillo, en el que tienes que golpear al topo en cuanto se asoma, ya que la industria es muy rápida innovando y lanzando cosas, y luego tardamos años y años en saber qué ha pasado”, afirma el experto.

Las mujeres son un segmento de consumo codiciado. Katherine Keyes, catedrática de Epidemiología de la Universidad de Columbia, afirma que la apuesta por los refrescos con alcohol parece tener como objetivo a las mujeres, cuyo consumo de alcohol se ha equiparado al de los hombres en los últimos años. “Las bebidas alcohólicas saborizadas y bajas en calorías han sido su método infalible para atraer al mercado femenino”, afirma.

Sin embargo, según los expertos, estas opciones no deben presentarse como alternativas saludables.

“Los daños del alcohol no nada se deben a las calorías”, afirma Bill Kerr, científico jefe del programa de investigación sobre el alcohol del Instituto de Salud Pública. “Se deben al alcohol”.

c.2023 The New York Times Company