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Los bandidos de Miami y The Mutiny Hotel

En la serie Griselda, sin duda uno de los éxitos del 2024, en el que la interpretación de Sofía Vergara la consagra como actriz dramática, parte de la acción sucede en The Mutiny Hotel, un espacio donde el lujo y los negocios ilícitos van de la mano de la violencia y el sexo. Todo ocurre durante la década de 1980 en Miami, un capítulo oscuro para la ciudad cuando el narcotráfico extendió su brazo de dinero y crimen.

Además de editor y director de SEd ediciones, el escritor Pedro Medina León (Lima, 1977) es un estudioso de Miami. Con sus conferencias y columnas periodísticas levanta el velo para rescatar historias por las que pasan Frank Sinatra, Jim Morrison, The Beatles, entre otros mitos de la cultura pop. El interés por la ciudad se extiende a su ficción. Entre la multitud de los bajos fondos el detective conocido como el Comanche se mueve en un Miami donde el rostro está manchado con sangre. En su nueva novela, Bandidos (Sudaquia editores), la trama gira en torno a The Mutiny Hotel. Bajo ese escenario un grupo de jóvenes planea enviar armamento clandestino a las fuerzas contrarrevolucionarias nicaragüenses que combaten contra los Sandinistas.

Pero la novela no termina en la década de los años 80 sino que extiende su arco narrativo a la Miami del presente: un cadáver aparece en un contenedor de basura de un Winn Dixie de Coral Way. ¿Qué tienen en común estas historias y en qué punto se cruzan? Leer Bandidos es como estar en un filme de acción: cuando se termina, uno quiere más aventuras protagonizadas por el Comanche.

Entre los libros Pedro Medina León se cuentan Varsovia (ganó el Florida Book Award 2017), Marginal, Tour: una vuelta por la cultura popular de Miami, La chica más pop de South Beach y Callejeros. Es co-editor de las antologías Noir Tropical, Miami (Un) Plugged y Viaje One Way. Es conferencista en temas de historia y cultura popular de Miami para el Florida Humanities Council y estudió literatura en Florida International University (FIU) y en su país Derecho y Ciencias Políticas.

portada
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¿Cuál fue el origen de Bandidos?

El Mutiny Hotel. Leo mucho sobre Miami y su pasado, y es ineludible leer la historia de la ciudad sin que vaya de la mano con la corrupción y el narcotráfico. En esas lecturas me encontré con el Mutiny Hotel, de Coconut Grove (vigente aún). Entre los años setenta y ochenta del siglo pasado, el Mutiny era el lugar donde el mundo entero quería tomarse unas copas. Eso lo hizo un lugar muy apetecido, frecuentado por políticos importantes, magnates, artistas, narcotraficantes y toda clase de delincuentes. Podías, por ejemplo, encontrarte en una mesa a George Bush, en otra a Griselda Blanco, en otra a Julio Iglesias y en otro a Don Johnson y el elenco de Miami Vice. Circulaba el champagne como agua, y la cocaína era el común denominador. Entonces, detrás de ese mosaico de celebridades y hampones, existen infinitas historias y anécdotas. Muchas pueden ser ciertas, muchas no. Desde ahí, se dice, se le abrieron las puertas de Estados Unidos a Pablo Escobar; se dice también que ahí nacieron los Cocaine Cowboys (aunque en la biografía de Jon Roberts, prácticamente no se menciona) o que desde ahí Washington coordinaba operaciones clandestinas, con agentes encubiertos, para erradicar al comunismo en Cuba y Nicaragua.

En la novela como en otras de la saga del Comanche se nota que ha habido mucha investigación. ¿Cuánto tarda en escribir un libro?

Es un proceso largo y no es lineal. Cuando encuentro un tema que me despierta curiosidad leo mucho al respecto, sin saber necesariamente si voy a escribir una novela; de hecho, puedo leer sobre el tema mientras voy trabajando en otro proyecto de escritura. Pero si unes y sumas todo el tiempo que le dedico a las lecturas, luego más adelante a la escritura y edición, podría decirte que es un periodo de cinco años más o menos.

The Mutiny es todo un descubrimiento. Parece un castillo decadente con intrigas palaciegas, asesinatos, romances. Es muy difícil no imaginar un filme con esta novela.

Una de las primeras reseñas que salió de Bandidos, la escribió la escritora y periodista Grethel Delgado, y en ella menciona textualmente que sería bueno ver esa historia en la pantalla. Luego no pocos lectores me lo fueron diciendo, luego tú lo haces y hace poco Netflix estrenó la serie Griselda, en buena cuenta ambientada también en The Mutiny. Así que citando a Sabina: “Nos sobran los motivos”.

El Comanche es un tipo que en varios aspectos es políticamente incorrecto.

Sin entrar en el debate de qué es políticamente correcto y qué no, porque quizá pueda ser un tema subjetivo, pienso que el Comanche es muy de carne y hueso, con sus claroscuros, con su lado bueno y su lado malo, como todos nosotros. Y, por otro lado, Bandidos es el tercer libro del Comanche, entonces es un personaje a quien conozco mucho y eso me permite ahondar y profundizar en sus mezquindades. Entonces, dicho esto, el Comanche puede resolver un caso y salvarte la vida, y dos horas más tarde estar sentado en un barra de la Pequeña Habana, con olor a trapo húmedo, amortiguando los vasos de ron y las cervezas con un paquetito de coca escurridizo en su bolsillo, exactamente igual a un banquero prominente, esposo ejemplar y padre de dos pequeñines rubios y de ojos azules, un viernes a las cinco de la tarde aspirando líneas de coca en algún rooftop de Brickell Avenue con vista al turquesa del Atlántico.

Series, películas, libros. ¿Por qué cree que el mundo del narcotráfico produce tanta fascinación?

Porque lo prohibido llama la atención (como el Comanche, todos tenemos claroscuros) y es historia no dicha. Es el otro lado de la realidad, de nuestra realidad, vive entre nosotros, pero no tenemos acceso a ella hasta que aparece en la pantalla y se nos expone en su máxima expresión.

¿Qué no puede faltar en una novela?

Una gran historia y un gran personaje.

Al día de hoy, ¿en dónde perdura aquel Miami de la década de 1980?

Si bien el Miami actual puede parecer muy distante a aquella ciudad de los años ochenta, la de ahora es una ciudad mucho más cosmopolita, en la que cada vez puedes ver menos su cielo porque el skyline crece y crece como en Manhattan, creo que si escarbamos un poco en ella, el Miami actual es muy parecido al de los ochenta. Por un lado, Miami sigue siendo una de las pocas ciudades en las que aún está vigente “el sueño americano”. Con esto me refiero a que mantiene la etiqueta de promesa, como en los ochenta, sigue recibiendo oleadas de inmigrantes, la gente aún quema las naves para probar suerte en Miami. Por otro lado, y así de contradictoria es la ciudad, hay una fuga incesante de gente que lleva habitándola un tiempo, y que decide buscar otros horizontes, simplemente, porque no pueden lidiar más con ella. En los ochenta era imposible lidiar contra su violencia, su narcotráfico, y para el anglo con el inmigrante latino (sus automóviles circulaban con stickers que decían “el último en irse que apague la luz”); en la actualidad, es imposible lidiar con el costo de vida de Miami. Son motivos anclados en distintas orillas, pero el resultado es exactamente el mismo: hay una fuga masiva de miamenses hacia otros estados del país.

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