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El Atlántico está más caliente, más pronto. Mala señal para la temporada de huracanes y los corales de la Florida

Apenas estamos en febrero, pero las temperaturas de la superficie del océano Atlántico ya están alcanzando los niveles de principios de verano, una tendencia preocupante que pudiera indicar que se avecina una temporada de huracanes activa, o una nueva ola de calor marino.

Brian McNoldy, investigador asociado de la Universidad de Miami, calificó este inicio de temporada de calor de “muy, muy excepcional” y dijo que es un indicio claro de que la próxima temporada de huracanes pudiera ver un número de tormentas superior al promedio.

En el Atlántico Norte, las temperaturas del agua se han adelantado tres meses respecto a lo previsto, alcanzando el nivel de mayo. En la principal región de desarrollo del Atlántico, donde nacen la mayoría de los huracanes, McNoldy dijo que las temperaturas de la superficie del mar están más cerca de los niveles de julio.

“Es como la temporada de huracanes”, dijo. “Estamos pasando por encima de todos los demás años, no hay comparación”.

Pero la temporada de huracanes no empieza hasta el 1º de junio, lo que deja muchas semanas largas de calentamiento entre ahora y la fecha oficial de inicio. Las altas temperaturas de la superficie del mar están estrechamente relacionadas con la formación de más tormentas y un comienzo más temprano de la temporada. Científicos han sugerido que el calentamiento provocado por el cambio climático ha adelantado dos semanas el inicio de la temporada de huracanes, a mediados de mayo.

Las temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico Norte están muy por encima del promedio para esta época del año, lo que preocupa a los científicos, que predicen que este año pudiéramos ver otra temporada de huracanes activa.
Las temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico Norte están muy por encima del promedio para esta época del año, lo que preocupa a los científicos, que predicen que este año pudiéramos ver otra temporada de huracanes activa.

El año pasado, el calor sin precedentes del Atlántico se impuso a los efectos históricamente amortiguadores de las tormentas de un fenómeno atmosférico llamado El Niño. Este año, El Niño se está desvaneciendo rápidamente y la mayoría de los modelos de la NOAA predicen que veremos a su fenómeno hermano, La Niña, para la temporada de huracanes. Se sabe que La Niña reduce la cizalladura del viento en el Atlántico, lo que facilita la formación de tormentas.

La combinación de La Niña y un océano ya cálido augura una temporada activa, dijo McNoldy.

“Una vez que empecemos a ver los pronósticos de principios de temporada de la Universidad Estatal de Colorado y la NOAA, sospecho que van a ser bastante agresivos”, afirmó.

Los corales en agua caliente... de nuevo

Y un océano caliente no solo significa más tormentas. Las temperaturas oceánicas del año pasado provocaron una ola de calor marino sin precedentes en el Caribe. Científicos dijeron que nunca había hecho tanto calor tan pronto. En un momento dado, una zona de aguas poco profundas de la bahía de la Florida registró una temperatura de 101 grados Fahrenheit.

Y los arrecifes de coral pagaron el precio.

Aunque todavía no se ha hecho un recuento completo, los primeros resultados muestran que los corales de vivero plantados (no los arrecifes nativos más antiguos) murieron en grandes cantidades. Un estudio publicado la semana pasada reveló que algunos arrecifes de vivero tuvieron una tasa de mortalidad del 100%, lo que llevó a la organización sin ánimo de lucro que los gestiona a suspender todos los trasplantes de coral para la temporada de 2024.

La ola de calor marino del verano de 2023 fue tan grave que llevó a la NOAA a añadir nuevos colores a su gráfico de proyección de la gravedad de un episodio de blanqueamiento. La nueva categoría superior, el nivel de alerta cinco, representa un riesgo de "mortalidad casi total" para los corales locales.
La ola de calor marino del verano de 2023 fue tan grave que llevó a la NOAA a añadir nuevos colores a su gráfico de proyección de la gravedad de un episodio de blanqueamiento. La nueva categoría superior, el nivel de alerta cinco, representa un riesgo de "mortalidad casi total" para los corales locales.

El calor extremo llevó a la NOAA a añadir nuevos colores este año a su escala de alerta de blanqueamiento de corales. Anteriormente, la escala iba de “sin estrés” a “nivel de alerta 2”, una categoría abierta que significaba que se esperaba un blanqueamiento grave y generalizado y la muerte en los arrecifes locales.

A partir de este año, hay tres categorías más, en tres tonos más oscuros y preocupantes. La nueva categoría más alta, Nivel de Alerta 5, significa que los científicos prevén una “mortalidad casi total” de los arrecifes, en la que pudieran morir más del 80% de los corales de la zona.

El cambio de escala para reflejar un empeoramiento del medio ambiente recuerda cómo las lluvias sin precedentes del huracán Harvey reescribieron los mapas de proyección de precipitaciones. Después de empapar Houston con casi 50 pulgadas de lluvia, los científicos añadieron nuevos colores y nuevos niveles a sus mapas de lluvia.

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También está el polémico esfuerzo para clasificar nuevos huracanes de “Categoría 6”, ya que el cambio climático hace más probable que se formen tormentas más fuertes.

Aunque los científicos han relacionado más claramente el cambio climático con las lluvias extremas de Harvey y los huracanes más fuertes, la ola de calor marina tiene probablemente múltiples causas, dijo McNoldy.

Los registros de la NOAA indican que el océano se está calentando como consecuencia de la quema desenfrenada de combustibles fósiles que calientan la atmósfera. Pero expertos dicen que es poco probable que el cambio climático por sí solo pueda causar un cambio dramático en un año en las temperaturas de la superficie del mar como el que vimos el año pasado.

Las temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico Norte están muy por encima del promedio para esta época del año, lo que preocupa a los científicos, que predicen que este año pudiéramos ver otra temporada de huracanes activa.
Las temperaturas de la superficie del mar en el Atlántico Norte están muy por encima del promedio para esta época del año, lo que preocupa a los científicos, que predicen que este año pudiéramos ver otra temporada de huracanes activa.

McNoldy dijo que los vientos alisios que soplan sobre el Atlántico y enfrían la superficie del agua son más débiles de lo habitual, como el año pasado, lo que pudiera contribuir al aumento de las temperaturas. Otro factor que barajan los científicos es la menor cantidad de contaminación atmosférica que flota sobre el Atlántico.

Después de que se ordenara a los buques de carga y de crucero quemar combustible más limpio, dejaron de arrojar tantas partículas de contaminación a la atmósfera sobre el Atlántico. Las investigaciones de la NOAA sugieren que unos cielos más despejados significan menos nubes, agua más caliente y, potencialmente, incluso más formación de huracanes.

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Por ahora, según McNoldy, se desconoce la causa exacta del extraño calentamiento del Atlántico.

“¿Qué está ocurriendo? ¿Cómo es posible que tengamos valores atípicos tan ridículos? El 6 de marzo del año pasado, el Atlántico Norte alcanzó una temperatura récord y no ha dejado de calentarse desde entonces. Llevamos casi un año entero de calor récord sin parar, y no sé muy bien porqué”, dijo.

“¿Cuándo volveremos a la normalidad? ¿O ya se acabó?”