AstraZeneca suma traspiés y crece la preocupación global por el plan de la OMS

Danielle Paquette, Emily Rauhala, Loveday Morris, Liz Sly
·5  min de lectura
Una caja con dosis de la vacuna AstraZeneca contra el Covid-19
Una caja con dosis de la vacuna AstraZeneca contra el Covid-19

DAKAR, Senegal.- Había visto las teorías conspirativas que circulaban por Facebook, la infinidad de videos antivacunas, pero a Aminata Gueye le parecieron pavadas y se inscribió para estar protegida contra el coronavirus recibir una dosis de AstraZeneca cortesía de la iniciativa Covax de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Pero entonces las radios de Dakar empezaron a dar la noticia: algunos países europeos habían suspendido el uso de la vacuna, después de que los organismos reguladores encontraran una posible relación entre esa vacuna y un tipo de trombosis muy infrecuente, pero potencialmente letal. Gueye nunca se presentó a su turno.

“Estaba ansiosa por vacunarme, pero ahora tengo mis dudas”, dice Gueye.

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Esas persistentes dudas sobre la vacuna bidosis de AstraZeneca podrían ser determinantes en la próxima fase de la vacunación mundial.

Miles de personas asisten a la peregrinación a Senegal a pesar del Covid-19
Leo Correa


Miles de personas asisten a la peregrinación a Senegal a pesar del Covid-19 (Leo Correa/)

La económica y fácilmente almacenable vacuna de AstraZeneca, desarrollada con la Universidad de Oxford, es una pieza central de la iniciativa Covax-OMS para distribuir dosis a nivel global, especialmente a los países desplazados de la carrera mundial para conseguir vacunas.

Las demoras y dudas sobre su seguridad -especialmente, el riesgo de fabricación de trombos en mujeres jóvenes- representa una nueva complicación para el Covax, justo cuando la distribución iba cobrando impulso.

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Ahora, algunos países están evaluando los nuevos datos, buscan vacunas alternativas, y tratan de tranquilizar a la población, todo al mismo tiempo. Otro factor que podría perjudicar al Covax es la percepción pública de que la iniciativa confía en una vacuna que Europa y otros han marcado con rojo.

La decisión de Estados Unidos de suspender la aplicación de la vacuna monodosis de Johnson & Johnson, también por su posible relación con casos de trombosis, podría sumarse a los problemas del Covax, que tiene planeado distribuir esa vacuna.

Eje del Covax

“AstraZeneca es el caballo de tiro, la columna vertebral del mecanismo Covax”, dice J. Stephen Morrison, director del Centro de Políticas de Salud Global del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales. “Sería terrible y muy riesgoso para el plan global que la gente le da la espalda a esa vacuna.”

Los países de altos ingresos, incluido Estados Unidos, representan apenas el 16% de la población mundial, pero han acaparado el 53% del suministro de vacunas en el corto plazo, según un equipo del Centro de Innovación en Salud global de la Universidad Duke.

Se espera que la vacuna de AstraZeneca cubra casi el 50% de la demanda global de vacunas de los países de ingresos medios y un tercio de los países de ingresos bajos, según una investigación publicada el mes pasado por el Consejo de Relaciones Internacionales.

En su momento considerada entre las mejores candidatas en la carrera de vacunas, el desarrollo de la vacuna AstraZeneca tuvo numerosos contratiempos: errores en los ensayos, demoras en la producción y repetidas fallas de comunicación con la opinión pública.

El ente regulador de la Unión Europea (UE), la Agencia Europea de Medicamentos, informó el 7 de abril que la vacuna AstraZeneca parecía estar causando incidentes inusuales de coagulación, un riesgo de complicaciones de 1 de cada 100.000 dosis administradas.

La principal preocupación es un tipo de coágulo llamado trombosis del seno venoso cerebral, o TSVC, un tipo de ACV que bloquea el drenaje de sangre del cerebro. Pero los pacientes también exhiben un bajo recuento de plaquetas, que complica el tratamiento de los trombos y aumenta el riesgo de hemorragias.

De los 62 casos de coágulos cerebrales y 24 casos de coágulos en las venas del abdomen incluidos en la revisión de seguridad inicial de la Agencia Europea de Medicina, 18 causaron la muerte.

Andrew Pollard, profesor de la Universidad de Oxford y codesarrollador de la vacuna AstraZeneca, dice que si esos inusuales casos de coagulación han sido detectados es porque el sistema de alertas está funcionando.

“El coronavirus sigue siendo una gran amenaza para todo el mundo”, dice Pollard. “Y seguiremos adelante con nuestra misión de apoyar la vacunación mundial, sin fines de lucro, en beneficio de la humanidad.”

Algunos países parecen estar evaluando sus opciones de vacunas.

Aumento de casos en el Líbano
Aumento de casos en el Líbano


Vacunación en el Líbano

En el Líbano, el Banco Mundial financiará la compra de 2,1 millones de dosis de la vacuna Pfizer, que en este momento representa la gran mayoría de las vacunas administradas. Mientras tanto, los grandes empresarios libaneses están interviniendo para importar de Rusia la vacuna Sputnik.

Además, el país espera alrededor de 2 millones de dosis de AstraZeneca, un 20% del total que necesita el Líbano lograr inmunidad colectiva.

Muchos países, además, deben lidiar con varias capas de escepticismo hacia las vacunas en general.

En el Líbano, por ejemplo, el colapso económico ya había erosionado la confianza en el gobierno, a lo que se suma el impacto de denuncias sin sentido sobre un supuesto “control mental” a partir de la vacunación. Y entre los libaneses también han surgido divisiones y disputas sobre qué vacuna aceptar recibir y cuáles no.

Países como Camerún, que el 19 de marzo suspendió la aprobación de la vacuna de AstraZeneca, no tiene demasiadas alternativas.

“Es un problemón”, dice Yap Boum, epidemiólogo de ese país centroafricano. “Porque nosotros no tenemos acceso a las de Pfizer o Moderna.”

De todos modos, Boum aceptaría felizmente su dosis de AstraZeneca.

“El riesgo es bajo”, dice Boum. “Pero la mayoría de la gente que no conozco no se la daría.”

The Washington Post

Traducción de Jaime Arrambide