Así viven los "nómadas modernos" de Estados Unidos: en casas rodantes y más felices

En Estados Unidos, el ‘sueño americano’ en buena medida comienza a lograrse cuando una persona compra una vivienda, define un lugar para residir y criar a su familia y, recesiones aparte, va construyendo un patrimonio conforme su casa gana valor y la hipoteca es pagada.

Pero para cerca de un millón de estadounidenses ese escenario no resulta suficientemente atractivo. Prefieren, en cambio, vivir libremente sin una ubicación fija, yendo de aquí para allá pero sin perder confort ni prestaciones o, al menos, con las máximas ventajas posibles. Es decir, nada de hoteles o peor aún incomodidades de viaje.

La idea es ir de un lado a otro del país y llevar dormitorio, cocina, sala de estar, baño y demás a cuestas. O, mejor dicho, sobre ruedas.

Elizabeth Hunter en el vehículo RV en el que vive con su esposo. (Reuters)

Se trata, como narró The Washington Post, de los “nómadas modernos”, por lo general parejas que viven en una casa rodante –vehículos conocidos como RV– y que prefieren la movilidad a un asentamiento fijo. Ese factor, por añadidura, los ha hecho más felices y mejorados sus matrimonios, según testimonios recogidos por el Post.

Robert Meinhofer, de 45 años, su esposa Jessica y sus dos hijos viven en una RV y, según contó el citado periódico, al hacerlo “nuestra familia de cuatro está redefiniendo lo que el sueño americano significa. Es la felicidad, no una casa de cuatro dormitorios y garaje para dos autos”.

Muchos como Meinhofer, que han optado por vivir sobre ruedas, afirmaron al Post que no lo decidieron por cuestiones financieras. Es decir, no dejaron una casa y se mudaron a RV por no haber podido pagar una hipoteca o por no tener suficiente para un alquiler. Para ellos fue una opción voluntaria y consciente.

¿Cómo mantener este estilo de vida?

En realidad no es una alternativa necesariamente económica o simple en términos vivenciales y laborales. En principio, hay múltiples modelos y opciones de RV, que pueden costar desde algunas decenas de miles de dólares hasta más de 300,000 dólares (tanto o más que una casa) y las variantes van desde una suerte de tráiler remolcado por otro auto hasta grandes vehículos, del tamaño de un autobús, acondicionados con las diferentes amenidades de una vivienda. Hay que añadir, también, que un RV no puede simplemente quedarse en cualquier esquina sino que, aunque se desplace de ciudad en ciudad, es requerido cada cierto tiempo detenerse en un campo para casas rodantes, lo que tiene un costo, como lo tienen también el combustible y las recurrentes tareas de mantenimiento automotriz.

Y, ciertamente, no todos tienen la posibilidad de tener un empleo que les permita vivir en cualquier parte, y cuando se tienen niños eso implica aceptar una suerte de sedentarismo (para que puedan asistir en el año escolar a la misma escuela) o ser educados en casa si se opta por un nomadismo abierto. La familia Meinhofer, por ejemplo, reside actualmente en Georgia pero el año pasado viajaron durante seis meses entre Maine y Florida, a todo lo largo de la costa atlántica de Estados Unidos.

Sea como sea, los RV están en auge. El Post comenta que las ventas de esos vehículos son considerables y actualmente 10.5 millones de hogares poseen uno (aunque cerca de un millón de personas sean las que optan por vivir permanentemente en él).

Viajar a lo largo y ancho del país, e incluso trabajar estacionalmente mientras tanto, son beneficios de vivir en una RV que sus propietarios aprecian. (Reuters)

Cada caso, con todo, tiene sus peculiaridades. Los entrevistados por el Post viven en RV que les costaron desde 10,000 hasta 150,000 dólares, algunos en tráilers y otros en vehículos mucho más sofisticados. Richard Booher, por ejemplo, vive con su esposa y sus cinco hijos (de 2 a 10 años) en un tráiler remolcable y para él “ha sido increíble”. Tienen pocas posesiones, los niños son educados por su mamá y recorren el país con frecuencia. Booher trabaja por temporadas en el esquema Amazon CamperForce que ofrece empleo estacional a los entusiastas de la RV en bodegas de esa empresa. Eso les permite ganar un ingreso y ciertos beneficios adicionales.

Otros, como Steven y Joyce Seid obtienen ingresos de la renta de su casa y de sus jubilaciones y viven en un RV más elaborado y con funcionalidades adicionales (como lavadora y secadora y un espacio de oficina), lo que les permite recorrer el país en los meses cálidos y detenerse en Arizona durante el invierno. Steven Seid también ha trabajado para Amazon CamperForce, cuenta el Post.

Y hay quien, como Penni Brink y Chip Litchfield, han recorrido ya 25 estados en su RV, no tienen interés en vivir en una casa (ella está vendiendo su apartamento) y confiesan que “nuestro objetivo es ser capaces de viajar y trabajar en los lugares adonde vamos… Hay mucho trabajo para nosotros y no tenemos que ganar mucho dinero”.

Las tareas de limpieza del hogar son también parte de la vida en un vehículo RV, junto a las relacionadas con la mecánica y la conducción. (Reuters)

El desafío de habitar un espacio pequeño

Y hay casos en lo que no todo va sobre ruedas. Vivir en un RV implica renuncias y problemas potenciales que no todos son capaces de asumir y encarar. Por ejemplo, como se comenta en el portal Pure Living For Life, para vivir en una casa rodante se debe comprender que no hay espacios específicos sino que cada lugar dentro del vehículo ha de tener múltiples usos, que cocinar puede resultar complicado, el espacio para almacenar ropa y otras posesiones es muy estrecho, la privacidad se reduce sustancialmente y la cuestión de conectar aparatos eléctricos y en general el mantenimiento rutinario de la unidad es complicado.

Y no se diga si el vehículo sufre un problema mecánico de severidad o se debe enfrentar inclemencias del tiempo de gran calado, como tormentas muy severas, nevadas o calores excesivos que obliguen a mantener el aire acondicionado (y por ende los motores andando) todo el tiempo.

Ciertamente no es una experiencia para todos. Pero la familia Meinhofer –que tenía una casa y empleos de 9 am a 5 pm– comentó que “ansiábamos la libertad” y por ello optaron por vivir en una RV. El padre trabaja cuatro días en una aerolínea y luego tiene cuatro días libres, que pasa con su familia en su RV. “Esto nos da la libertad de ir a la playa un día, a la montaña o a un lago el siguiente. Ha hecho toda la diferencia para nosotros”, comentó Jessica Meinhofer.

Esa capacidad de movimiento sería, para estos “nómadas modernos” su verdadero hogar. Un sueño americano en versión móvil.

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