Armas, inteligencia y dinero: cómo Estados Unidos amplía su respaldo a Ucrania para doblegar a Putin

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El cañón M777 Howitzer que las tropas ucranianas ya usan en el Donbass; expertos creen que puede marcar un quiebre en el conflicto
El cañón M777 Howitzer que las tropas ucranianas ya usan en el Donbass; expertos creen que puede marcar un quiebre en el conflicto

WASHINGTON.- Misiles antitanque, drones “kamikaze”, helicópteros, cañones, armas, municiones. Información de inteligencia. Ayuda económica. Y una férrea determinación de lograr que la invasión del presidente Vladimir Putin sea un “fracaso estratégico” y deje a Rusia “debilitada”.

Estados Unidos está jugando un papel mucho más importante en la guerra en Ucrania del que ya se conocía, y del que el gobierno de Joe Biden quiere que se sepa. El Congreso se apresta ahora a enviar al escritorio del Salón Oval un histórico paquete de asistencia por 40.000 millones de dólares que afianzará ese rol y el vínculo de Washington con Kiev –y la confianza en la resistencia ucraniana–, y dará una señal nítida del compromiso con una guerra que casi nadie espera que acabe pronto.

El presidente Joe Biden firma la Ley de Préstamo y Arriendo para la Defensa de la Democracia de Ucrania de 2022 en la Oficina Oval de la Casa Blanca, el lunes 9 de mayo de 2022, en Washington. Atestiguando la firma se encuentran la representante republicana Victoria Spartz, nacida en Ucrania, a la derecha, y el senador demócrata Ben Cardin. (AP Foto/Manuel Balce Ceneta)
El presidente Joe Biden firma la Ley de Préstamo y Arriendo para la Defensa de la Democracia de Ucrania de 2022 en la Oficina Oval de la Casa Blanca, el lunes 9 de mayo de 2022, en Washington. Atestiguando la firma se encuentran la representante republicana Victoria Spartz, nacida en Ucrania, a la derecha, y el senador demócrata Ben Cardin. (AP Foto/Manuel Balce Ceneta)


El presidente Joe Biden firma la Ley de Préstamo y Arriendo para la Defensa de la Democracia de Ucrania de 2022 en la Oficina Oval de la Casa Blanca, el lunes 9 de mayo de 2022, en Washington. Atestiguando la firma se encuentran la representante republicana Victoria Spartz, nacida en Ucrania, a la derecha, y el senador demócrata Ben Cardin. (AP Foto/Manuel Balce Ceneta)

Pero además del envío de armamento, como los ya famosos misiles Javelin, pesadilla de los tanques rusos, Estados Unidos entregó a las tropas del presidente Volodimir Zelensky información de inteligencia que marcó el pulso del conflicto, y le permitió a los ucranianos conseguir victorias quirúrgicas, muy simbólicas contra las tropas rusas y descabezar su comando en el frente. La ofensiva occidental de sanciones económicas completa el triángulo.

“El costo de la pelea no es barato, pero ceder ante la agresión es aún más costoso. Por eso nos quedamos en esto”, dijo Biden, esta semana, al firmar una ley que actualizó una norma de la Segunda Guerra Mundial que permitió agilizar la entrega de equipamiento a Europa en la pelea contra el nazismo.

La nueva ley le permitirá ahora a la Casa Blanca acelerar la entrega de armamento a Ucrania, que ya alcanzó un volumen notable. Richard Weitz, director del Centro para el Análisis Militar y Político del Hudson Institute, se mostró sorprendido por la magnitud de la asistencia, una “inversión enorme”, indicó, que apunta a una guerra más larga, y marca la confianza en Estados Unidos de que las tropas ucranianas pueden hacer el trabajo. Washington entregó ya más de 1400 misiles Stinger; 5500 misiles Javelin, 700 drones “kamikaze”, 16 helicópteros Mi-17 y 90 cañones M777, una pieza de artillería que expertos creen puede cambiar el curso del conflicto, que ahora se concentró en la región del Donbass.

Soldados ucranianos que destruyeron un tanque ruso con misiles Javelin en la región de Kiev. (Ivor Prickett/The New York Times)
IVOR PRICKETT


Soldados ucranianos que destruyeron un tanque ruso con misiles Javelin en la región de Kiev. (Ivor Prickett/The New York Times) (IVOR PRICKETT/)

“La ayuda creció sustancialmente”, indicó Weitz. “Creo principalmente porque al inicio la sospecha era, e incluso el presidente Biden lo dijo, que los ucranianos perderían una guerra con Rusia. Pero cuando se hizo evidente que las defensas ucranianas eran mejores de lo que pensábamos, y que las habilidades ofensivas de los ataques rusos eran peores de lo previsto, entonces se evaluó la posibilidad de que los ucranianos pudieran al menos luchar un punto muerto con Rusia y pudieran defender la mayoría de su territorio. Con esa nueva evaluación de una victoria potencial o al menos un punto muerto, el nivel de asistencia militar aumentó”, dijo.

Con todo, Weitz puntualizó que aún no se vio una “participación militar directa” de Estados Unidos o la OTAN, sino solo una escalada y una ampliación de la asistencia.

Información de inteligencia

Dos historias recientes en la prensa norteamericana mostraron además que la inteligencia de Estados Unidos brindó un respaldo crítico a Kiev. Varios medios, entre ellos la cadena NBC, el diario The New York Times y The Washington Post indicaron que la inteligencia norteamericana tuvo un papel fundamental en el hundimiento del crucero insignia de la armada rusa, Moskva, en el Mar Negro, que marcó uno de los golpes más duros para el Kremlin. The New York Times también reveló, citando fuentes anónimas, que Washington aportó información a las tropas de Zelensky para identificar y matar una docena de comandantes rusos en el frente de batalla.

El crucero misilístico Moskva cerca de la costa de Siria, en 2015. Estados Unidos colaboró con inteligencia para su hundimiento.
El crucero misilístico Moskva cerca de la costa de Siria, en 2015. Estados Unidos colaboró con inteligencia para su hundimiento.


El crucero misilístico Moskva cerca de la costa de Siria, en 2015. Estados Unidos colaboró con inteligencia para su hundimiento.

Las revelaciones cayeron muy mal en la Casa Blanca y enfurecieron a Biden, indicaron varios medios, y el presidente exigió al secretario de Defensa, Lloyd Austin, y a la directora de inteligencia, Avril Haines, y al jefe de la CIA, William Burns, que se ocuparan de contener las filtraciones.

La información pública y secreta sobre el respaldo de Washington a Kiev muestra el complejo acto de equilibrio que desplegó la Casa Blanca desde que comenzó la invasión a Ucrania para apoyar a Zelensky y a sus tropas sin llegar a provocar una escalada catastrófica con Moscú. En esa línea se inscribe el continuo envío de armamento, y también el rechazo de Washington y sus aliados occidentales a proveer de aviones caza a Kiev, o imponer una “zona de exclusión aérea” que involucra directamente a la OTAN en la pelea.

Pero las últimas decisiones y señales que envió Washington dan cuenta del compromiso de todo el arco político –el gobierno de Biden, y los demócratas y los republicanos en el Congreso– de respaldar a Ucrania el tiempo que sea necesario, sin ahorrar en recursos. Apuntan, además, a un conflicto prolongado entre Kiev y Moscú, que ahora se corrió al este del país. Desde el inicio de la guerra, Washington destinó aproximadamente 3800 millones de dólares a la asistencia de seguridad –dinero que luego regresa al país y va directo a la industria armamentista– y más de 4500 millones de dólares desde el comienzo de la administración Biden, según las últimas cifras del Departamento de Estado.

La Casa Blanca le pidió al Congreso un paquete de 33.000 millones de dólares, partido casi en partes iguales en asistencia militar y ayuda económica y humanitaria. El Congreso lo amplió a 40.000 millones de dólares. “Esto se trata de democracia versus dictadura. La democracia debe prevalecer. El pueblo ucraniano está librando la lucha por su democracia y, al hacerlo, también por la nuestra”, justificó Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes y líder demócrata. El plan cosechó un respaldo casi unánime en la Cámara baja, una atípica muestra de bipartidismo en una era en la cual demócratas y republicanos no pueden ponerse de acuerdo prácticamente en nada.

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