Argentina y el peor torneo del mundo

En el peor torneo del mundo, aunque su organización decida que se juega pese a la pandemia de coronavirus, un equipo se permitirá no hacerlo, porque así lo resolvió de manera unilateral. Como cuando River eligió no presentarse ante Atlético Tucumán. Luego, con una fecha incompleta, el campeonato se suspenderá sin que exista sanción alguna para los desobedientes. El certamen, ni siquiera se reanudará. Antes que definir si algo estuvo bien o mal, mejor olvidarlo.

¿Qué ese no es el problema actual? En realidad, es el problema de siempre. Así terminó, así empieza. Es lo que el fútbol argentino ofrece en continuado. En el peor torneo del mundo, cuando el Gobierno decida que ya es seguro jugar después de varios meses, sus dirigentes demorarán todo lo posible el regreso, porque el flujo de ingreso no se cortó, por una insólita historia de traiciones entre los socios que tienen los derechos de TV. Cómodos, sin resultados deportivos y con dinero. ¿Para qué volver a jugar?

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En el peor torneo del mundo no se juegan clásicos. Demasiado peligroso. ¿Por la seguridad? No, no. Se juega sin gente. Pero casi todos tienen miedo a perder, así que mejor evitar esos cruces.

En el peor torneo del mundo se televisa en directo un sorteo en el que las reglas no se entienden. Donde un equipo, como Huracán, no puede salir sorteado en el mismo grupo que San Lorenzo, porque pertenecen a la misma ciudad. Entonces pasa automáticamente al grupo en el que está Vélez. de la misma ciudad. Los papeles en los que supuestamente figuran los nombres de los equipos sorteados no se verán. Todos aplaudirán el final.

Tampoco se conocerá cómo se jugará la primera fecha, incluso hasta un puñado de días antes del comienzo. Ni se conocerá quién lo televisa. Porque la AFA romperá por su cuenta su segundo contrato de TV en poco más de diez años.

Casi nadie sabe cómo se llama. Si ni siquiera se sabe dónde se juega. Porque el peor torneo del mundo le exige a un equipo que juegue en un estadio de más de 16.000 personas (para un partido a cancha vacía), porque no es serio hacerlo en uno de entrenamiento. Nada debe tomarse en broma. La clave es la seriedad.

Esta es una historia interesante, porque todavía no terminó. River no tiene ninguna intención de pagar alquiler mientras remodela su estadio y probablemente su presidente, Rodolfo D'Onofrio, seguirá luchando para hacer lo que le caiga en antojo, tal como hizo cuando eligió no jugar el torneo anterior. Si se salió con la suya una vez, podría hacerlo dos. Todavía tiene fe.

En el peor torneo del mundo, la policía exigirá operativos imposibles de pagar aunque la cancha esté vacía. Porque tampoco es cuestión de perderse el gran negocio. Y se suspenderán partidos sin público por problemas de seguridad, como Unión-Arsenal. Y luego volverán atrás. También, los dirigentes dirán que saben más sobre seguridad que los encargados de los entes de seguridad.

En el peor torneo del mundo no se sabe si se juega una Copa Nacional o un torneo. Y tampoco está muy claro si uno vale más uno que otro, o si son la misma cosa. Pero mientras se eche a andar, seguro que se resolverá.

No nos olvidemos que el peor torneo del mundo tiene a sus principales figuras jugando en el exterior, por lo que futbolísticamente tampoco tiene muchas luces para ofrecer, más allá de River y Boca, o algún otro con presupuesto para retener a algunas de esas figuras.

Por eso es fundamental la presencia del mayor ídolo futbolístico de la historia del país, Diego Maradona, en el partido inaugural entre Gimnasia y Patronato. Y se lo expondrá para la apertura. Aunque casi no pueda caminar. Aunque sea un paciente de riesgo en medio de una pandemia. Todo sea por la imagen fuerte del lanzamiento. Unos minutos, nada más, para las cámaras, con besos incluidos. Luego se retirará. Como exprimir hasta la última gota de sangre.

Aquí no se sabe si hay descensos. Y si los hay, no se sabe qué sistema se utilizará para decidirlos. Si las posiciones de la tabla de puntos o los promedios trianuales, bianuales. ¿Un año y medio? Si los puntos de este torneo cuentan para esos decensos o no. Tampoco se entiende muy bien quién ni cómo se clasificará para los torneos internacionales. Los dirigentes dirán que lo tienen claro, seguro. Pero luego cambiarán sobre la marcha. Una y otra vez.

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En el peor torneo del mundo hay una cantidad insólita de equipos y sigue en aumento. Son 24, van a ser 26. O 28, 30. Porque el descenso es un drama nacional. Y no debería existir, por eso la AFA es muy cuidadosa para tratar de evitar que los equipos no pierdan la categoría. Pero los ascensos son necesarios, claro. Y el número sigue en aumento.

En el peor torneo del mundo, a última hora, y en medio de un juicio por la explotación de los derechos de TV que amenaza con ser titánico, una empresa que no iba a transmitir los partidos los televisará por la orden de un juez. Esos si se juegan. O si los productores aciertan el lugar en el que supuestamente se jugarán. En el peor torneo del mundo no se sabe casi nada. Incluso puede ocurrir que la AFA no acate el mandato del juez. Y amenace con prohibirle el ingreso a los trabajadores de Fox Sports, la empresa que exige que se cumpla el contrato que la AFA acaba de entregar (intentar) quitarle.

¿Qué posibilidades hay de que termine este campeonato? ¿Cuándo? ¿Dónde? Volvió el fútbol, por suerte. Los argentinos lo estaban necesitando.