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Animalistas se oponen a que Filipinas sustituya a la fallecida Mali por otro elefante

Manila, 30 nov (EFE).- Organizaciones de defensa de los derechos de los animales se opusieron este jueves a los planes de las autoridades de Manila de reemplazar a la elefanta fallecida Mali, conocida como la más solitaria y triste del mundo, por otro paquidermo traído de Sri Lanka.

"Mali sufrió durante muchos años. No debemos permitir que esto suceda de nuevo", denunció hoy en un comunicado Heidi Marquez Caguioa, directora de programa de Animal Kingdom Foundation, ante el anuncio del Ayuntamiento de Manila de que llevaría un nuevo elefante desde Sri Lanka, de donde llegó Mali en 1977 como regalo a la entonces primera dama Imelda Marcos.

"Que el gobierno de Manila llegue a plantearse traer un nuevo elefante es más bien de mal gusto y no servirá para otro propósito que convertirse en otro espectáculo para el entretenimiento y el "disfrute" de las masas filipinas", criticó la organización.

En la misma línea, el grupo Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) pidió en X (antes Twitter) al Gobierno de Sri Lanka que detenga "cualquier plan de enviar otro elefante al zoo de Manila".

Mali, de casi 50 años y el único paquidermo que quedaba en Filipinas, falleció por diversas dolencias tras pasar más de cuatro décadas en el zoológico de Manila en un precario espacio de cemento y sin la compañía de otros elefantes, una situación denunciada durante décadas por grupos animalistas.

La elefante fue entregada en 1977, a los tres años de nacer, al zoológico manileño por las autoridades esrilanquesas como un gesto hacia la entonces primera dama, Imelda Marcos, esposa del dictador Ferdinand Marcos.

Al inicio había otra elefanta en el zoo, Shiba, pero murió unos años más tarde, lo que dejó en soledad a Mali durante las siguientes décadas.

Hace más de diez años, PETA inició una campaña para que Mali fuera trasladada a una reserva de elefantes en Tailandia, petición a la que se unieron personalidades como Paul McCartney, Pamela Anderson, Morrisey, J.M. Coetzee y la doctora Jane Goodall.

Mali vivía en un pequeño espacio con suelo de hormigón, cuando los elefantes están acostumbrados a vivir en áreas de entre 25.000 y 60.000 hectáreas.

Sin embargo, las autoridades filipinas siempre defendieron que la elefanta estaba siendo cuidada con cariño en el zoo y que no podría adaptarse a vivir con otros paquidermos.

(c) Agencia EFE