Los amores de la reina Isabel II

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CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 8 (EL UNIVERSAL).- La reina Isabel II, la monarca con el reinado más largo de Reino Unido y una roca de estabilidad durante gran parte de un siglo turbulento, murió este jueves después de 70 años en el trono. Ella tenía 96.

Se mencionaba que la reina tuvo una relación extramatrimonial cuando aún estaba casada con el príncipe Felipe. Este último también fue acusado anteriormente de engañar a su esposa, principalmente con Camila, su ahora esposa.

Amigo de la infancia

Porchey, o Henry George Reginald Molyneux Herbert, Lord Porchester, era un amigo de la infancia de la Reina, según The Telegraph , y recibió su apodo de los amigos de la escuela cuando era niño.

Porchey pertenecía a círculos aristocráticos y su familia era cercana a la realeza, por lo que no sorprende que él y Elizabeth fueran cercanos, recordó la revista Elle.

Porchey sirvió como miembro de la Royal Horse Guards durante la Segunda Guerra Mundial y luego acompañó a la futura reina (entonces la princesa Isabel) a eventos sociales, según su obituario en The New York Times.

El historiador real y asesor de The Crown, Robert Lacey, ha mencionado que a fines de la década de 1960, Porchey ayudó a la reina a renovar su estrategia de reproducción y, en 1970, lo nombró gerente de carreras.

En 1956 Porchey se casó con Jean Margaret Wallop, nativa de Wyoming, y tuvieron dos hijos y una hija. La reina Isabel se hizo amiga de Jean, que se hacía llamar Jeanie, e incluso visitó el rancho de su familia en Wyoming. La reina era la madrina del hijo mayor de la pareja, George (ahora el octavo conde de Carnarvon), de acuerdo con Elle.

"En la misma sintonía que la Reina"

Lacey le dijo a la revista People en 2016 que Porchey era simplemente "un hombre sensible y tranquilo que compartía su pasión por los caballos" y "estaba en la misma sintonía" que la Reina.

La biógrafa real Sally Bedell Smith estuvo de acuerdo. "No iría más allá de caracterizarlos como viejos amigos que tenían un vínculo muy profundo en este amor mutuo por los caballos, la cría de caballos y las carreras de caballos”, dijo a People en el mismo artículo.

El dolor es el precio del amor

"Se querían mucho, pero no tengo motivos para pensar que fue más allá", expresó en su momento.

El propio hijo de Porchey, George (el octavo conde de Carnarvon), habló con cariño de la relación de su padre con la reina, sin insinuar nunca nada romántico, mencionó Elle.

Porchey murió de un ataque al corazón en Highclere Castle el 11 de septiembre de 2001, el mismo día de los ataques terroristas en Estados Unidos.

Varios días después, la reina Isabel emitió una emotiva declaración sobre el 11 de septiembre, y un columnista señaló que puede haber estado relacionado con su dolor por la muerte de Porchey. La línea final dice: "Nada de lo que se pueda decir puede comenzar a quitar la angustia y el dolor de estos momentos. El dolor es el precio que pagamos por el amor".

Otro amor

En el libro The Windsor Diaries: A Childhood with the Princesses (traducido como Diario de Windsor: una infancia con las princesas), se mencionó que otro amor fue el entonces conde de Euston y guardia granadero, Hugh FitzRoy, quien después heredaría el ducado de Grafton.

Los diarios de Alathea Fitzalan, bisnieta del duque de Norfolk, amiga íntima de la reina, sacaron a la luz ese otro lado de la monarquía.

Según distintas biografías de la monarca británica, el heredero del ducado de Grafton era uno de los candidatos preferidos por los padres de Isabel II, Jorge V y la Reina Madre, como consorte para su hija mayor, aunque años más tarde el propio Hugh declaró que él nunca tuvo el deseo de casarse con la heredera al trono británico.

A la monarca poco le duró ese supuesto interés por el conde de Euston; según los diarios de su entonces mejor amiga, esperaba con impaciencia las visitas al castillo de Felipe de Grecia y Dinamarca, con quien finalmente se casó.