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El amor trajo a esta venezolana a Estados Unidos y ya tiene tres oficinas de diseño interior

Cuando se saluda a esta diseñadora y empresaria venezolana, elegante, con un sombrero tropical perfecto para el clima de Miami, en su oficina cerca de Biscayne Boulevard, no se sospecha que Margarita Bravo ama la acción y actividad de los sitios de construcción.

El privilegio de ver surgir una casa de la nada, de una idea que se convierte en una edificación de concreto o madera, la hizo lanzarse a una segunda carrera, la definitiva, el diseño interior, que la llevó a abrir su compañía en Denver, Colorado, y luego oficinas en Miami y en Montecito, California.

Bravo ejercía la ingeniería industrial en una empresa de Maturín, una ciudad netamente petrolera de Venezuela, cuando conoció a quien más tarde sería su esposo, un norteamericano de padres venezolanos que había viajado todo el mundo y que la vida lo llevó a Venezuela para convertirse en jefe de Bravo.

“No me gustó el trabajo, solo estuve ahí unos meses para conocer a mi esposo”, recuerda Bravo, que el 31 de diciembre del 2007, en medio de una tormenta de nieve, llegaba a Denver para comenzar su nueva vida.

Cuando pasó el temporal de la crisis del 2008, la familia, que ya había crecido y se le había quedado chico el apartamento donde vivían, salió a comprar una casa. Pero a Bravo todo le parecía mal, quería derrumbar paredes, tumbar la cocina de todas las casas que veía, hasta que decidió que construiría la suya.

“Compramos un terreno, dibujé mi casa en una servilleta, contraté a un arquitecto y a un constructor y ahí fue cuando me di cuenta de que eso era lo mío”, dice Bravo, que todos los días iba a la obra y pasaba mucho tiempo observando lo que hacían los trabajadores.

La diseñadora de interiores venezolana Margarita Bravo ya tiene oficinas en Denver, Montecito y Miami, donde ofrece un servicio de renovación y decoración, desde la construcción hasta la elección de las obras de arte.
La diseñadora de interiores venezolana Margarita Bravo ya tiene oficinas en Denver, Montecito y Miami, donde ofrece un servicio de renovación y decoración, desde la construcción hasta la elección de las obras de arte.

“Mucha gente dice que construir una casa es una pesadilla, pero para mí fue una gran experiencia. Aprendí un poco de todos”, dice.

Bravo, como otras mujeres que han hecho de la construcción y urbanización una carrera, supo aprovechar su entrenamiento como ingeniera para leer los planos.

Fue también una vuelta a los orígenes, a sus vacaciones en la isla Margarita, en el Caribe venezolano, donde pasaba horas observando cómo su abuelo, un albañil, construía casas para toda la familia.

“Mi abuelo casi no hablaba, solo construía y escuchaba la mandolina”, dice Bravo, que sentía un gran placer en acompañar a su abuelo mientras ponía bloques y losas.

Cómo empezar un negocio de diseño interior

En el 2015, cuando su hijo menor comenzó la escuela, Bravo decidió que iniciaría su carrera de diseñadora de interiores. No sabía cómo hacerlo, pero le hizo a Google la consabida pregunta: ¿Cómo empezar un negocio?

Encontró muchos obstáculos, pero logró superarlos gracias al networking, aunque este va contra su naturaleza porque es tímida, confiesa Bravo.

Margarita Bravo comenzó su carrera como diseñadora de interiores presentando su propia casa como parte de su portafolio. Luego diseñó el baño de una amiga gratis.
Margarita Bravo comenzó su carrera como diseñadora de interiores presentando su propia casa como parte de su portafolio. Luego diseñó el baño de una amiga gratis.

Ya para entonces había formado una red de apoyo en Denver. Las mamás de la escuela de sus dos hijos fueron sus primeras clientas. El gran reto era hacerse de un portafolio, para probar que podía diseñar, y para ello usó su casa.

“El primer baño lo hice gratis. Le dije a una amiga: ‘¿Quieres un baño nuevo? Vamos a Home Depot’ “, cuenta.

Luego la recomendación boca a boca hizo la maravilla, hasta que escribieron un artículo sobre su trabajo en una revista local de Denver. Luego la editora de la revista confió en ella y le encomendó un pequeño proyecto de decoración y la recomendó para que hiciera el diseño interior del nuevo apartamento de su mamá, que sí era de envergadura.

“Creo que fue mi primera clienta, muy demandante, me hizo llorar, cometí muchos errores, pero ella me decía cómo era y me seguía contratando”, reconoce Bravo, para ilustrar que el camino nunca es fácil, pero al final se recogen las recompensas.

La oficina de Margarita Bravo en Miami

Sentada en una mesa en su tercera oficina en Estados Unidos, ubicada en la calle 79 del noreste, cerca de Biscayne Boulevard y un poco antes de entrar al Kennedy Causeway, Bravo reflexiona sobre el valor que trae a la ecuación un diseñador de interiores.

“En una construcción, hay de 350 a 500 decisiones que tomar y es muy bueno tener a alguien que te lleve de la mano en ese proceso, que esté ahí para responder dónde va el switch de la luz”, ejemplifica.

Margarita Bravo eligió Miami para su tercera oficina de diseño, una ciudad que dice tiene predilección por el diseño sofisticado y moderno.
Margarita Bravo eligió Miami para su tercera oficina de diseño, una ciudad que dice tiene predilección por el diseño sofisticado y moderno.

Bravo señala que “en los últimos 20 años Miami se ha desarrollado como un centro internacional de cultura, arte, inversión y negocios”, y por eso decidió abrir su nueva oficina en esta ciudad.

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“Todo lo que está pasando en Miami es interesantísimo y eso se refleja en el diseño”, reconoce Bravo, indicando que el diseño está en todas partes en la ciudad y que los miamenes lo disfrutan en la ropa que llevan, los restaurantes que frecuentan, y por supuesto, en sus casas.

Uno de esos puntos de interés en su caso es la gran oferta del Miami Design District, donde están las boutiques de firmas de moda y casi todos los meses abren restaurantes de renombre.

“Hay una gran cantidad de muebles y piezas de todas partes del mundo y también muchos showrooms en los alrededores”, dice Bravo, que también elige obras de arte para sus clientes.

“Veo el arte como un organismo viviente dentro del hogar”, apunta, “tiene que haber esa conexión del cliente con la pieza de arte”.

¿Cuál es el estilo de Margarita Bravo?

Esa pregunta le gusta mucho porque, si bien existen muchos diseñadores que son reconocidos por un estilo muy marcado, ella prefiere reservarse este para sus proyectos personales, y escuchar al cliente sobre lo que le interesa en su espacio.

“Desde temprano decidí, que quiero aprender de mi cliente, tratar de extraer la información y crear el estilo de ellos, porque al final es su casa, su inversión”, apunta.

En vez de seguir un estilo de diseño muy marcado, Bravo prefiere enfocarse en los gustos e intereses del cliente.
En vez de seguir un estilo de diseño muy marcado, Bravo prefiere enfocarse en los gustos e intereses del cliente.

La mayoría de sus clientes se han mudado recientemente de Nueva York, de Denver y algunos son locales.

En cuanto a las tendencias y preferencias, reconoce que “en Miami se siente una vibra supersofisticada y moderna, también mucha influencia del diseño italiano y se pide que se recree el exterior en el interior”.

Bravo está inmersa además en el diseño de muebles, un proyecto que lleva a cabo con su hermana. Lo nombraron Sorella Furniture, que en italiano quiere decir “hermana”, y para ellas “el cielo es el límite”, apunta, porque piensan además diseñar alfombras, lámparas y papeles de pared.

Cuando se le pregunta sobre su éxito, Bravo dice que su negocio todavía es un “work in progress”, pero que ya tienen varios empleados.

“La base de todo es hacer algo porque lo amas. Ya cuando logras conseguir tu pasión y hacerla tu trabajo, eres imparable”, concluye.

Estudio de Margarita Bravo en Miami: 886 NE 79 St., (786) 776-4737 o margaritabravo.com

Si conoce a una persona cuya historia de superación personal y profesional pudiera ser reflejada en esta serie de perfiles de el Nuevo Herald, se puede comunicar a smoreno@elnuevoherald.com o gguerra@miamiherald.com.