AMLO, entre los líderes con respuestas improvisadas e irresponsables ante el covid-19

·4  min de lectura

A través del informe titulado Lecciones para el futuro de la pandemia de covid-19, que publicó la revista especializada The Lancet, se evaluó la respuesta a la crisis sanitaria de los diferentes gobiernos y organismos internacionales, y creó el apartado “Ineficacia política generalizada” para exponer las expresiones de diferentes líderes políticos calificadas como “declaraciones muy irresponsables”.

“Demasiados gobiernos no se han adherido a las normas básicas de racionalidad institucional y transparencia, demasiadas personas, a menudo influenciadas por la desinformación, han faltado al respeto y protestado contra las precauciones básicas de salud pública, y las principales potencias del mundo no han colaborado para controlar la pandemia”, condena la publicación.

Uno de los mandatarios enlistados en el capítulo de “Ineficacia política generalizada”, por no tomar en cuenta la evidencia científica y, en su lugar, arriesgar “la vida de la población, con miras a mantener abierta la economía”, fue precisamente Andrés Manuel López Obrador, quien se contagió dos veces de covid durante la pandemia.

Los textos y notas periodísticas que dieron cuenta de las declaraciones se incluyeron en el informe, como la que AMLO hizo en marzo del 2020, cuando en el mundo ya se había detectado la letalidad del virus Sars-cov-2.

“Vamos a seguir haciendo la vida normal y en su momento se les va a decir cuándo hay que guardarnos, pero ahora todavía con sana distancia podemos seguir conviviendo”, dijo a través de un vídeo en sus redes sociales desde una fonda de Oaxaca.

“No dejen de salir, todavía estamos en la primera fase (de contagios), yo les voy a decir cuándo no salgan”, finalizó un día antes de que en España se registraran 400 muertes por covid-19.

Sin embargo, desde enero de ese mismo año el presidente mexicano había minimizado la situación y aseguraba que México era de los países “más preparados y con menos riesgos” ante la afectación del virus, aunque no había ninguna evidencia científica que lo sostuviera y en el estudio posterior se demostrara que “pocas, si es que alguna nación en América estaba preparada para la pandemia”.

El informe de The Lancet, también incluye la ocasión en que durante su conferencia de prensa matutina del mismo mes de marzo de 2020, López Obrador desestimó las medidas de confinamiento de otros países y mostró una serie de amuletos religiosos que, para él, eran su protección.

“El escudo protector, es como ‘el detente’, ¿saben lo que es el detente, verdad? El escudo protector es la honestidad, eso es lo que protege, el no permitir la corrupción. Miren, este es ‘el detente’ (...) Aquí está otro, es que me dan, son mi guardaespalda, porque pues no está demás, miren aquí hay otro detente… ‘detente enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo’”, decía mientras sacaba una serie de estampas de su cartera.

Cuando el covid-19 ya había llegado a México y se presentaban los primeros contagios en varios estados de la República, López Obrador se negó a seguir los lineamientos que se habían impuesto en otros países, como el distanciamiento o la eliminación del contacto físico.

“Miren, lo del coronavirus, eso de que no se puede uno abrazar. O sea, no pasa nada”, dijo al negarse a cancelar sus giras de fin de semana por diferentes partes del país.

Por su parte, la revista también denunció en su momento el ataque directo hacia los trabajadores del sector salud por parte de Andrés Manuel, que provocó una animadversión de la opinión pública y diferentes ataques en la vía pública, en donde se les llegó a aventar cloro a las personas uniformadas de blanco.

“Los médicos que sólo buscaban enriquecerse, que llegaba el paciente y lo primero que hacían era preguntarle ‘¿qué tienes?’, ‘no pues me duele acá, doctor’; no, ‘¿qué tienes de bienes?’”, dijo en respuesta a la crítica de los médicos del país por la falta de insumos y una estrategia clara para enfrentar la pandemia.

López Obrador fue criticado por diferentes declaraciones y políticas públicas, como mantener el gasto orientado a las obras insignes, como el Tren Maya, el AIFA y Dos Bocas, sin considerar un ajuste por la pandemia, mientras en el país escaseaban el equipo personal de protección o las camas con ventilador.

Además, el mandatario se negó durante los más de dos años de pandemia a utilizar el cubrebocas, y se mostraba molesto cuando alguien de su gabinete lo usaba en su presencia.