AMLO, el poderoso presidente que lleva 9 meses mandando

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, después de dar su reporte de sus primeros 100 días de gobierno saliendo del Palacio Nacional en Ciudad de México el 11 de marzo de 2019 (AFP | PEDRO PARDO)

Se cumplieron los primeros 100 días de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, aunque en realidad tiene nueve meses de tomar decisiones de Estado y ejercer el poder, ante el abandono de Enrique Peña Nieto, a partir del 1 de julio cuando ganó la presidencia.

Lo hecho por López Obrador en el gobierno dio lugar a un evento mediático organizado por el aparato de propaganda articulado desde Palacio Nacional, que ofreció la versión oficial en voz del presidente en la que se informó sobre los logros alcanzados en este plazo y se refrendaron los propósitos y buenas intenciones de llevar a cabo lo que él llama Cuarta Transformación que, sin definición alguna, se ha convertido en la meta que guiará las acciones del sexenio.

El estilo de gobernar de López Obrador le ha reportado la aceptación de los ciudadanos, casi el 80 por ciento de los interrogados por las empresas encuestadoras. Este fenómeno se explica como resultado de cumplir su principal promesa de campaña, el combate a la corrupción, que puso en operación desde diferentes frentes como fue aplicar la “austeridad republicana” que incluyó que el
presidente se bajara el sueldo y hacer lo propio con los sueldos de los altos funcionarios del gobierno y de los demás órganos del Estado, en acatamiento de la ley, que establece que nadie puede ganar más que el Ejecutivo.

En esta línea de acción López Obrador puso fin a la pensión que se entregaba a los expresidentes, lo mismo a las prestaciones que se les otorgaba y se terminó con el gasto que significaba mantener el cuerpo de seguridad presidencial llamado Estado Mayor Presidencial, lo mismo que cerrar sus instalaciones y poner a la venta el parque vehicular del que disponía, lo que incluía diversas aeronaves, entre las que se encontraba el avión presidencial.

En el combate a la corrupción se inscribe el rescate a Petróleos Mexicanos (PEMEX) y Comisión Federal de Electricidad (CFE) cuyas acciones incluyeron el combate al robo multimillonario de combustible a PEMEX, que se realizó cerrando ductos estratégicos lo que ocasionó desabasto en diversas entidades del país, pero reportó aceptación de la ciudadanía a esta medida del gobierno, a pesar de los inconvenientes. El robo de gasolinas no ha llegado a su fin, sigue a menor escala.

En la CFE se pusieron a revisión diversos contratos que atentaban contra los intereses de la empresa paraestatal, privilegiando a las empresas privadas.

En el rescate de PEMEX y la CFE el objetivo ha sido dejar de regalar los recursos energéticos de la Nación a la empresa privada. Lo que trajo como efecto la retracción de la inversión extranjera hasta que se aclaren las políticas de Estado en esta materia.

Con estas acciones quedaron al descubierto redes de corrupción que promovían el saqueo en ambas empresas desde su interior, coludidas con diversos empresarios. Hasta el momento no existen responsables que hayan sido presentados ante el ministerio público.

Los primeros 100 días de gobierno de López Obrador no estuvieron exentos de sombras y errores. La política social es el ámbito donde se presentaron las determinaciones que fueron cuestionadas por diversos grupos afectados, que se dijeron decepcionados y traicionados en sus expectativas.

El argumento que aparece como universal en la retórica del presidente López Obrador, cuando justifica sus determinaciones, es que realiza acciones para combatir la corrupción detectada en el manejo de los recursos financieros que se entregan diferentes organizaciones. Es el caso del recorte del presupuesto previsto en el Presupuesto de Egresos de la Federación para estancias infantiles y
refugios para mujeres que sufren violencia intrafamiliar.

El presidente López Obrador afirmó, en el caso de las estancias infantiles, que era más conveniente entregar directamente los recursos a los beneficiarios. Sobre los refugios para mujeres afirmó lo mismo, que se entregarían los recursos a las mujeres, aunque posteriormente dijo que se revisaría en la secretaria de Gobernación la situación de esta población para no desproteger a las víctimas.

Miles de trabajadores y empleados de dependencias federales como el SAT, la oficina de Presidencia, Semarnat, Segob, Sedatu, la Secretaría de Economía y otras, denunciaron despidos injustificados y liquidaciones fuera de la ley. Se manifestaron y protestaron afuera de Palacio Nacional en contra de las medidas del gobierno federal.

En su afán por combatir la corrupción y establecer medidas de austeridad en los primeros 100 días de gobierno López Obrador aplicó recortes a programas sociales y canceló apoyos a organizaciones de la sociedad civil, incluyendo a los luchan contra el VIH-SIDA y otras enfermedades, ante las insuficiencias del sistema nacional de salud.

Estas y otras determinaciones del presidente en sus primeros 100 días en el poder han sido interpretadas como un trabajo político dirigido a crear una clientela política integrada por la población que estuvo marginada por décadas y que ahora, por la vía de la política social del régimen, recibirá apoyos directos que se traducirán en “bienestar” que les llegará por medio de tarjetas donde recibirán dinero para gastarlo en las tiendas de autoservicio donde podrán adquirir alimentos y diversos artículos que podrán pagar en “abonos chiquitos”.