El ahorro de un país y de las personas: qué es, cómo se genera y para qué sirve

Santiago Bulat

1 Resignar consumo. El ahorro se define como la decisión de resignar consumo en el presente para obtener mayores beneficios en el futuro. Si bien siempre se utiliza este término desde la óptica del usuario minorista, hay que tener en cuenta que las decisiones individuales son un fenómeno que afecta al crecimiento del país en su conjunto.

2 Definición macro. Si analizamos la demanda agregada, podemos determinar que se llama ahorro a la diferencia entre el ingreso o la producción de un país y su consumo. De todos los bienes y servicios que produce un país hay una parte que es consumida por el sector público o el privado. Las empresas ahorran cuando sus ganancias son mayores que sus gastos, y el Estado ahorra cuando cobra impuestos por encima de su consumo. Para los ahorros de un país hay dos posibles destinos: invertir o tener un mayor nivel de exportaciones que importaciones. Los países necesitan del ahorro para poder crecer. Sin embargo, puede haber inversión por encima del ahorro local, cuando, por ejemplo, un país atraviesa un período de déficit comercial (exceso de importaciones por sobre las exportaciones). De todas maneras, como no es siempre viable financiarse con ahorro externo (deuda) se encuentra una relación de largo plazo entre la tasa de ahorro de un país y su inversión: si su nivel de ahorro es bajo, su nivel de inversión también lo será. Un nivel bajo de inversión hará perder la perspectiva y los planes de crecimiento de largo plazo de un país.

3 Factores que influyen. Encontramos distintos factores que tendrán influencia en la cantidad de ahorro que tendrá un país. En primer lugar, se ubica la tasa de interés: el "premio" que nos ofrezcan a futuro una empresa o el Estado, nos dará estímulo para consumir menos en el presente y obtener un rendimiento mayor en el futuro. En segundo lugar están los factores culturales. En la Argentina, la larga historia de políticas agresivas contra el ahorrista llevó a que la desconfianza en el ahorro en moneda local sea prácticamente irrecuperable. Tercero, la tasa de dependencia, o sea la cantidad de personas que no están en edad de trabajar: cuanto mayor sea esta tasa, menor será la capacidad de ahorro. Otro punto por mencionar es la distribución del ingreso, dado que no todos los segmentos de la sociedad ahorran en la misma proporción. Distintos niveles de concentración de la riqueza generarán distorsiones en la cantidad de ahorro. Por último, encontramos las expectativas de la economía: no será lo mismo tomar decisiones de ahorro y consumo con perspectivas negativas que con pronósticos de crecimiento.

4 Baja incidencia. La tasa de ahorro en la Argentina podría considerarse baja en comparación con las de otros países. Según los datos del Banco Mundial, en 2018 la tasa de ahorro mundial se ubicó en torno a 25,4% del PBI, mientras que la de Argentina fue cercana a 15%. En los países que son miembros de la OCDE la tasa es de 22,7%. Algo más abajo se encuentran las de países de la región como Chile y Perú cuyo ahorro fue de 19,5% y 19,8%, respectivamente, niveles similar es al de Estados Unidos. Países como Alemania o Japón elevan el promedio, con tasas en torno al 30% del PBI.

5 Fronteras afuera. Las decisiones micro y la macroeconomía de un país están entrelazadas. Un factor para destacar con respecto a la Argentina es el escaso incentivo de los agentes particulares para ahorrar localmente: según la balanza de pagos, hay algo más de US$300.000 millones, propiedad de argentinos, invertidos en activos del exterior, algo así como 60% del PBI. Definitivamente, hasta que el ahorro no pase a ser una prioridad para los gobiernos en términos jurídicos y de rentabilidad, difícilmente esta tendencia a no quedarse en el ahorro local pueda revertirse.