‘¿Por qué no nos quiere?’: Adultos mayores piden a Walmart volver a su empleo de empacadores

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Adultos mayores en protesta por recuperar su puesto de empacadores en Walmart
Adultos mayores en protesta por recuperar su puesto de empacadores en Walmart

Es casi mediodía y el tráfico avanza lento en las avenidas del centro de la Ciudad de México. Desde hace seis meses un grupo de adultos mayores espera cada semáforo en rojo en el cruce de Reforma y Bucareli para desplegar una lona en la que se lee “Walmart, respeta tu palabra, prometiste que empacadores regresaríamos al trabajo”, mientras otros piden dinero a los automovilistas.

 Son integrantes del movimiento de adultos mayores que exigen a la cadena de supermercados que les vuelvan a permitir empacar, una actividad que realizaban de manera voluntaria a cambio de propinas, y que fue suspendida en marzo de 2020 con el pretexto de la pandemia, pero que ahora, aún cuando ya fueron vacunados y se llegó a alcanzar el color verde en el semáforo epidemiológico, no pudieron reanudar.

 “¿Por qué nos pisotea Walmart?”

Desde el pasado 6 de enero, Isabel, de 68 años, llega por la mañana a la Torre Caballito vestida con pantalón negro y blusa blanca, tal y como acudía uniformada para empacar productos, pero ahora lo hace para “botear”, es decir, pedir dinero a los automovilistas con un bote pegado a un palo de madera, para guardar sana distancia. Lleva un cartel colgado al cuello con el que exige que le devuelvan su trabajo y apoyada por un bastón se acerca a la ventanilla de los carros que se detienen en la luz roja.

 Antes de la pandemia, el lugar donde había trabajado la mayor parte de su vida eran los supermercados: 18 años fue cajera y cuatro brindó servicios como empacadora.

“Tengo una pensión del IMSS, pero es muy baja… Entonces imagínese, todavía estoy pagando mi casa, son dos mil pesos al mes, y mi pensión es de 4 mil 300. Con el dinero que sacaba podía salir sin problemas del apuro, por eso estaba esperanzada en regresar a trabajar, pero Walmart nos traicionó”, cuenta en entrevista.

Tras recibir la vacuna

Hace seis meses las exigencias del movimiento de adultos mayores no estaba centrada en Walmart, sino en ser reinstalados como empacadores en tiendas, pues fueron suspendidos de sus trabajos por ser población de riesgo de la COVID-19. Sin embargo, en abril pasado el panorama cambió, cuando las autoridades informaron que la Ciudad de México llegó a color verde en el semáforo epidemiológico, y el Instituto Nacional para la Atención de Personas Adultas Mayores (INAPAM) emitió un boletín en el que recomendó a quienes trabajaban embolsando en supermercados que volvieran, en caso de haber completado su esquema de vacunación.

Soriana, Chedraui y La Comer anunciaron a los empacadores que podrían reinstalarse en tiendas en cuanto cumplieran dos semanas después de la aplicación del esquema completo de vacunas. Walmart, sin embargo, informó que no renovaría el convenio para emplear a adultos mayores que los supermercados tienen con el INAPAM, y prescindió de sus servicios en las 2 mil 599 tiendas que tiene en todo el país.

“Nos hubieran dicho desde el principio que no, pero nos dijeron que nuestro trabajo estaba seguro cuando nos suspendieron, el 21 de marzo del año pasado. Nosotros confiamos en eso y ahora resulta que no, y ni modo de irnos a otras cadenas (de supermercado), están saturadas”, señala Chabela, como la llaman sus compañeros.

 Dice que ha tenido que vender varias pertenencias, pero no le alcanza para solventar sus gastos. En el semáforo recibe aproximadamente la mitad de lo que llegaba a juntar como empacadora, con el riesgo de tener que estar expuesta en la calle, entre automóviles, motocicletas, bicicletas y las tardes lluviosas. Otros de sus compañeros realizan la misma actividad en distintos cruces de avenidas de la capital.

 “Nuestra protesta es pacífica, somos gente no agresiva y lo único que queremos es que nos regresen nuestra actividad. Walmart no está pagando nada, no tiene compromiso con nosotros, ¿cuál es el problema?, ¿por qué no nos quiere?, ¿en qué le afecta que estemos en su tienda? Al contrario, le damos un servicio a los clientes. No es posible que una empresa de fuera de México venga a enriquecerse y todavía nos trate de esa manera. ¿Por qué nos pisotea Walmart?”, cuestiona.

De acuerdo con Walmart, la decisión de retirar a los empacadores de las tiendas fue tomada debido a que por disposición oficial la empresa ya no da bolsas a los clientes, y que a causa de la pandemia estos prefieren que los productos no sean manipulados por otras personas.

Sin plan B

En el mismo semáforo en el que “botea” Isabel también protesta Carmen, de 69 años, una de las iniciadoras de las acciones por parte de empacadores voluntarios en exigencia de la restitución de su trabajo.

Desde que se enteraron que Walmart ya no les permitiría trabajar, cuenta que han emprendido diferentes acciones, como los “semáforos informativos”, en los que despliegan las lonas con sus demandas y piden dinero, algunas manifestaciones hasta el Zócalo, y hasta ahora han sido recibidos por funcionarios de la oficina de la jefa de Gobierno, la Secretaría del Trabajo, la de Economía, e incluso en Presidencia de la República.

Y es que tras la protesta que realizaron el pasado miércoles en el Zócalo, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo en su conferencia matutina de este 24 de junio que analizaría la posibilidad de llamar a representantes de la empresa para que “ayuden” a los adultos mayores.

“Estuvimos con la señorita Leticia Ramírez de Atención Ciudadana. En la mañanera el presidente le pidió que nos atendiera y fue muy rápido. Nos dijeron que van a tratar de hablar con ellos. Nosotros comprendemos que Walmart es una trasnacional y tiene su manera de ver las cosas, pero esperamos que el presidente platique con ellos para ver la posibilidad de que regresemos”, señala.

Recuperar su trabajo en Walmart es su único plan, pues encontrar trabajo, a su edad, resulta muy difícil. Su pensión de viudez no le alcanza y ya tramitó su Tarjeta del Bienestar, pero dice que no ha podido concluir con las gestiones debido a que hay filas inmensas para acudir a las oficinas de la Secretaría del Bienestar.

“Tenemos 15 meses sin trabajar. Algunos ahorros que tenía los tuve que gastar y bueno, me han ayudado muchas personas. Yo tuve COVID y mis vecinos me llevaban de comer, mis hijos pagaron los servicios de mi casa y algunas cosas, y la organización Manahuia, a la que agradezco mucho, me apoyó con despensas. Por ahora me enfoco en tratar de estar otra vez en Walmart”, detalla.

Por ahora, la empresa no ha cedido y mantiene su decisión de no requerir más de los servicios de empacadores voluntarios.

Chabela relata que intentaron dialogar con la empresa, y en una ocasión fueron hasta el corporativo, donde los recibieron con policías y les negaron el acceso. Suspira y finaliza la anécdota con una reflexión: “Yo creo que ellos también tienen parientes grandes. Ojalá que piensen si les gustaría que les hicieran lo que nos hacen a nosotros. No se vale, eso es discriminar, humillar, mentir y engañar. Eso no se vale”.

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