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Se acercan elecciones ecuatorianas en medio de ataque dinamitero y asesinatos de políticos

Los ecuatorianos, quienes el mes pasado fueron sacudidos por el asesinato de un candidato presidencial en plena campaña, deberán acudir nuevamente a las urnas el mes que viene para escoger a un nuevo presidente bajo un clima marcado por la violencia sin precedentes propiciada por el crimen organizado.

Además del asesinato del candidato Fernando Villavicencio el pasado 9 de agosto, la atención del electorado está siendo acaparada por noticias sobre las detonaciones de coche bombas, motines carcelarios y asesinatos de otros actores políticos en un ambiente de violencia que diplomáticos comparan con el de Medellín durante la era de terror de Pablo Escobar.

Lo que ha estado ocurriendo en Ecuador simplemente no tiene precedentes, comentó Ailsa Rosales, analista senior para América Latina de S&P Global Market Intelligence.

“Esto, lo que hemos visto en los últimos dos años, ha sido un brote de violencia mucho más extremo de lo que había sido visto antes, en intensidad pero también en términos de la rapidez con que se ha producido la escalación”, dijo Rosales, cuyos análisis son leídos por inversionistas alrededor del mundo. “Mucho de esto tiene que ver con la influencia que están teniendo en el Ecuador carteles internacionales, específicamente los de México”.

Durante los últimos 10 días, los ecuatorianos tuvieron que lidiar con noticias sobre las detonaciones de cuatro coche bombas, dos de ellas en Quito y otras dos en la provincia de El Oro, y el viernes la fiscalía anunció que habían encontrado el cuerpo sin vida de un concejal de la provincia de Guayas, quien había sido secuestrado poco antes.

La violencia está teniendo profundas huellas en las mentes de los electores, a quienes no solo la están viendo en las noticias, sino que en muchos casos viven con ella.

Los problemas que enfrentan los ecuatorianos está haciendo que muchos de ellos pierdan el interés en la campaña presidencial, advirtió el analista político Andrés Jaramillo.

“La efervescencia que en un momento hubo por las votaciones de la primera vuelta electoral ya no está. La gente de alguna manera se desconectó y está más preocupada por temas urgentes del día a día cómo conseguir empleo o el preocuparse por la seguridad”, dijo Jaramillo.

Un número significante de electores que viven de la mercancía que venden en las calles están siendo amenazados directamente por el creciente poder del crímen organizado dentro de sus comunidades. “Muchos de ellos no saben si van a poder mantener sus negocios con el tema de las amenazas que están recibiendo” de estas bandas criminales que ahora están exigiendo el pago de ‘vacunas’, pagos a ser entregados a estos grupos delictivos para no ser agredidos,” explicó Jaramillo.

“Estos temas están ocupando el interés de la gente y no se ha logrado mantener viva esta llamada de atención en torno a los candidatos”, señaló.

Tras recibir el mayor número de votos durante la primera vuelta electoral del 20 de agosto, los candidatos Luisa González y Daniel Noboa tienen ahora previsto medirse en una segunda vuelta a ser realizada el 15 de octubre.

González, la candidata del Movimiento Revolución Ciudadana, liderado por el ex presidente Rafael Correa, fue quien obtuvo el mayor número de votos en la primera vuelta al acumular el 33.61%, superando por más de 10 puntos el 23.47% que obtuvo Noboa.

Pero ahora que el número de aspirantes a la presidencia pasó de ocho a solo dos, Noboa es el que ha tomado la delantera, con las pocas encuestas divulgadas hasta el momento dándole una ventaja de ocho puntos porcentuales.

No obstante, la campaña de Noboa se ha visto perjudicada en los últimos días por una serie de comentarios desafortunados emitidos por su candidata a la vicepresidencia, Verónica Abad.

La candidata, una empresaria de la ciudad de Cuenca, recientemente formuló comentarios mostrando su creencias de que Ecuador debe recortar el tamaño del Estado, limitándolo a solo prestar servicios esenciales, en un discurso visto como de extrema derecha que sugiere la necesidad de recortar beneficios sociales.

En un país con altos índices de pobreza, comentarios como esos fueron blanco de fuertes críticas de múltiples sectores y el tropiezo político obligó a Noboa a anunciar públicamente que de ganar las elecciones, Abad tendría muy poca injerencia en políticas internas, explicó el analista político Efrén Guerrero.

“Hasta hace una semana, yo te hubiera dicho que Noboa la tenía fácil, pero ahora se ve que el asunto va a ser mucho más disputado porque Noboa tuvo el problema de que eligió una candidata a vicepresidente muy complicada, una mujer de una línea trumpista de ultraderecha nacionalista, y ella ha tenido muchas expresiones desafortunadas”, dijo Guerrero.

Las declaraciones como que está en contra de la salud y de la educación pública ha puesto a la campaña con el viento en contra, lo que ha obligado a Noboa a salir para tratar de desviar la atención de la gente.

Aun cuando la situación de la inseguridad personal lidera las preocupaciones del electorado, los dos candidatos hasta el momento han tenido mucho cuidado en evitar planteamientos de mano dura sobre cómo harían frente al problema.

Los expertos dijeron que esto se debe a que los candidatos de la primera vuelta que sugirieron una mano dura como la empleada por el presidente Nayib Bukele de El Salvador para derrotar a las pandillas del país centroamericano no les fue muy bien en las urnas.

No cabe duda que la ola de violencia estará entre las prioridades del próximo gobierno, pero por el momento no hay una clara idea de cual será la estrategia para enfrentar la situación.

Rosales, de S&P Global Market Intelligence dijo que el próximo presidente probablemente intentará calmar las aguas y evitar la adopción de políticas que genere conmoción en vista de que están compitiendo para tomar control del Estado en lo que queda del período presidencial del actual presidente Guillermo Lasso.

El mandato presidencial de Lasso quedó recortado a la mitad cuando él invocó el instrumento constitucional de muerte cruzada que disolvía a la Asamblea Nacional y invocaba la realización de elecciones inmediatas para el poder ejecutivo y para el poder legislativo.

Es por ello que la preocupación inmediata de la persona que resulte electa estará en tratar de mantener la popularidad para poder competir con éxito en las próximas elecciones presidenciales, que serían realizadas en dos años.

“Sea quien sea el candidato que gane la presidencia, solo va a tener 18 meses, porque vamos a tener otra elección en el 2025, y eso va a influir mucho en el tipo de política que van a ser adoptadas y también en el tipo de metas que van a seguir”, dijo Rosales.