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Casi 800 agentes han abandonado la Policía de Haití

La Policía Nacional de Haití ha perdido casi 800 agentes en los seis primeros meses de este año, “una pérdida asombrosa” en medio de una nueva escalada de violencia que obliga a miles de haitianos a abandonar sus hogares y hace temer que todo Puerto Príncipe quede bajo el control de las pandillas en los próximos días.

La cifra, 774 policías, fue citada por el secretario general de la ONU, António Guterres, en un reporte muy esperado que le envió al Concejo de Seguridad el mes pasado sobre cómo podría ayudar el organismo mundial a la Policía Nacional de Haití, respaldada por Estados Unidos, a sofocar la escalada de violencia.

La cifra, dijo el jefe de la ONU, es “una pérdida asombrosa, comparada con un desgaste promedio de unos 400 policías al año en el pasado”.

Aunque Guterres no ofreció un desglose, aparte de decir que el número incluía 77 mujeres, dijo que la pérdida fue causada por “renuncias y abandono del cargo (muchos policías salieron del país), despidos, jubilaciones y muertes en el cumplimiento del deber”.

La revelación ocurre mientras siguen intensificándose los ataques armados contra los habitantes de varios vecindarios de Puerto Príncipe. Los habitantes dijeron que los disparos de armas automáticas perturban cada vez más su sueño y los hacen huir de sus viviendas.

Uno de los vecindarios, Carrefour-Feuilles, ha sido codiciado durante mucho tiempo por los grupos armados debido a su estratégica situación geográfica. Situado en Morne L’Hôpital, una empinada colina que se eleva sobre los suburbios de Puerto Príncipe, Carrefour-Feuilles está a menos de dos millas del Palacio Nacional de Haití. Se trata de una comunidad de clase trabajadora, pero también está cerca de Grand Ravine y Ti Bwa, dos vecindarios pobres actualmente en manos de las pandillas, quienes los usan como guaridas de secuestradores.

Dado que las pandillas ya controlan alrededor de 80% de la capital, el control de la cima de la colina facilitaría el traslado de las víctimas secuestradas por las carreteras actualmente bloqueadas y situaría a las pandillas a menos de una milla de la Penitenciaría Nacional, donde la Policía frustró un intento de fuga durante los recientes atentados; también facilitaría a las pandillas el acceso a otras comunidades acomodadas como Pacot, donde vivían empleados del gobierno antes del devastador terremoto de 2010, y Turgeau, donde actualmente está la sede del gigante de las telecomunicaciones Digicel, junto con Marriott Hotel.

A medida que corrían rumores el viernes de que las pandillas se acercaban a algunos vecindarios, los habitantes seguían huyendo mientras las casas eran saqueadas e incendiadas por pandillas que recorrían abiertamente las calles. Montados en mototaxis, los habitantes llevaban colchones y documentos importantes. En la Facultad de Ciencias Humanas de Carrefour-Feuilles, la administración cerró la escuela y trasladó sus preciados archivos, que no están digitalizados, a un lugar más seguro, reportó el periódico haitiano Le Nouvelliste.

En octubre, el primer ministro haitiano Ariel Henry solicitó la ayuda de la comunidad internacional con el despliegue inmediato de una fuerza armada extranjera para ayudar a la Policía a combatir a las pandillas. La petición fue respaldada posteriormente por Guterres y Estados Unidos, que han luchado por conseguir la entrada de una fuerza multinacional en Haití.

En julio, Kenia dijo que estudiaría la posibilidad de liderar una fuerza no perteneciente a la ONU y desplegar 1,000 de sus policías para ayudar a capacitar y ayudar a la Policía Nacional de Haití. Durante una reciente reunión con funcionarios haitianos y diplomáticos extranjeros, una delegación del país del este de África detalló su oferta de “una fuerza de protección estática”, cuyos policías vigilarían instalaciones gubernamentales clave como el aeropuerto, el puerto, la escuela de policías y las carreteras principales.

La idea fue rechazada por muchos haitianos, quienes dijeron que quieren una fuerza que venga a ayudar a las autoridades a luchar contra las pandillas. El marco del mandato keniano lo decidirá el Consejo de Seguridad, que aún debe recibir una resolución para votar sobre el despliegue de una fuerza extranjera en Haití.

Mientras tanto, el jefe de la ONU no es el único preocupado por la disminución de los miembros de la Policía haitiana y lo que ello significa para el control del terror de las pandillas, lo que ha llevado al Departamento de Estado a ordenar la retirada del personal que no sea de emergencia y a aconsejar a los estadounidenses que abandonen Haití “lo antes posible”.

Henry y diplomáticos extranjeros destinados en Puerto Príncipe dijeron que un programa estadounidense de libertad condicional humanitaria que permite a los haitianos emigrar a Estados Unidos si cuentan con un patrocinador financiero está animando a los policías a abandonar Haití.

Aunque el Departamento de Seguridad Nacional se negó a decir cuántos policías haitianos han entrado en Estados Unidos bajo el programa, creado por la administración del presidente Joe Biden en enero, la agencia dijo que unos 63,000 haitianos han sido examinados y aprobados para entrar en Estados Unidos y 50,000 ya lo han hecho.

Después de su visita en julio a Kenia para hablar sobre la ayuda del país a Haití en la neutralización de las pandillas, Todd Robinson, subsecretario de Estado, le dijo a Miami Herald que Washington “va a seguir trabajando con la [Policía Nacional de Haití] en el reclutamiento para asegurar que el gobierno paga a sus policías”.

“No me puedo permitir el lujo de preocuparme por la gente que se va. Estoy centrando nuestros recursos y mis debates en los valientes policías haitianos que se quedan y arriesgan su vida: esos son los que me importan. Me estoy centrando en ellos”, dijo.

Guterres tenía previsto visitar Nairobi el domingo para asistir a la Cumbre sobre el Clima en África, organizada por Kenia. Su portavoz Stéphane Dujarric no dijo si se plantearía la cuestión de Haití y la consideración de Kenia de liderar una fuerza multinacional; sin embargo, Dujarric dijo que el secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios Martin Griffiths estaba pidiendo que se ponga fin a la matanza.

La escalada de violencia, según la ONU, ha causado más de 70 muertos y heridos en Puerto Príncipe solo en las dos últimas semanas.

“Más de 10,000 personas han sido desplazadas en las dos últimas semanas y han buscado refugio en más de 20 lugares espontáneos o con familias de acogida”, dijo Dujarric. “En lo que va de año, más de 2,500 personas han muerto y casi 1,000 han resultado heridas”.

En un reporte publicado el jueves, la Oficina Integrada de la ONU en Haití reconoció el debilitado estado de la Policía Nacional de Haití, afirmando que “no tiene capacidad para restablecer y mantener el orden público”. La cuestión se planteó en el contexto de lo que la ONU describió como “la normalización social” de los linchamientos por parte de los haitianos, que en abril lanzaron un violento movimiento para sacar a las pandillas.

“La policía no puede llevar a cabo operaciones simultáneas”, dijo Gédéon Jean, director de Center for Analysis and Research in Human Rights (CARDH) de Haití, que ha seguido de cerca los ataques.

La oficina política de la ONU declaró que, a pesar de que la plantilla de la Policía Nacional de Haití era de 14,295 agentes a 30 de junio, solo hay 3,300 policías en servicio de seguridad pública en todo el país en un momento dado. La Policía se negó a decir cuántos participan en operaciones contra las pandillas.

Pero los conocedores del funcionamiento interno de la atribulada institución dijeron que la labor de neutralizar a las pandillas está reservada a las unidades especializadas del cuerpo y que estas no llegan a los 1,000 policías.

“Cuando se oye que hay 3,000 policías que hacen tareas de seguridad pública y luego se oye cuántos policías han abandonado el cuerpo, eso significa que hay aún menos” en la lucha contra las pandillas, dijo Jean.

“En las unidades especializadas hay muchos policías que se han ido”, dijo

Pierre Esperance, otro defensor de los derechos humanos, dijo que fuentes policiales le dijeron que el número de deserciones se aproxima a las 900. La cifra incluye a muchos policías calificados asignados a la unidad de lucha contra el narcotráfico y a la oficina de Policía Judicial que tenían visados estadounidenses y canadienses.

También incluye a 90 policías que murieron, la mayoría en ataques y emboscadas de pandillas, desde que Henry llegó al poder luego del asesinato del presidente Jovenel Moïse hace dos años. De esa cifra, según Esperance, 30 murieron entre enero y agosto de este año.

La guerra de pandillas se dirige también contra el sistema judicial del país. “Están deteniendo a personas y luego el sistema judicial las libera rápidamente sin ningún tipo de proceso”, dijo Esperance. “Es una fuente de desánimo, porque las investigaciones nunca llegan a ninguna parte”.

La Policía, según Esperance, necesita una reestructuración.

“Tal y como está actualmente, adolece de falta de liderazgo”, dijo.

La debilidad de la Policía haitiana se refleja en la lucha del organismo por hacer retroceder a las pandillas armadas, que en los últimos días han intensificado los ataques en Puerto Príncipe contra los habitantes que viven en Carrefour-Feuilles y Tabarre, en donde se encuentra la embajada de Estados Unidos.

Entre los que se vieron obligados a huir se encuentra el célebre escritor y dramaturgo haitiano Gary Victor.

Aunque el viernes circularon reportes de que su casa había sido incendiada por las pandillas, Victor dijo que aún no había podido confirmarlo.

“Están destruyendo casas, violando mujeres... disparándole a todo lo que se mueve”, dijo. “Uno no puede arriesgarse a ir allí”.

Lo que está ocurriendo en Haití, dijo, no le sorprende.

“Cuando se vive en un país que no tiene gobierno y se tiene una Policía Nacional en la que gran parte está podrida y un país que es un caos... bueno, ya sabía que llegaríamos a este punto e incluso podemos ver que van a empeoran las cosas”, dijo. “Haití es un país que no tiene a nadie que lo gobierne”.

Victor dijo que, aunque “muchos policías se han ido con el programa de Biden”, la Policía Nacional de Haití estaba inundada de problemas incluso antes que se pusiera en marcha el programa. La institución, dijo, había sido politizada por los líderes que pusieron “todo tipo de individuos corruptos” en ella, por lo que hace mucho tiempo que dejó de ser eficaz.

Esperance, defensor de los derechos humanos, dijo que la fuerza policial hoy está peor que en 2004, cuando fue destruida por el narcotráfico y la extradición de varios altos funcionarios a Estados Unidos tras sus arrestos.

“Hay muchas amenazas, mucha intimidación e información que ha circulado diciendo que durante el fin de semana las cosas empeorarán”, dijo Esperance. “No hay ninguna declaración del gobierno, ninguna declaración de la policía y, lo que es peor, mientras las cosas empeoran, no se ve a ningún policía en las calles”.

Como consecuencia de los rumores, dijo Esperance, varias oficinas gubernamentales y comercios cercanos al centro de Puerto Príncipe cerraron a primera hora del viernes.

“Toda la mañana la gente ha estado huyendo”, dijo, “y no ha habido ninguna comunicación, nada por parte de la policía ni del gobierno”.

En su reporte, que se distribuyó entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad, Guterres expone las posibles opciones que se pueden seguir para ayudar a Haití a restablecer la ley y el orden: entre ellas, que la ONU proporcione apoyo logístico no letal a una fuerza multinacional y a la policía haitiana, así como reforzar la Oficina Integrada de la ONU en Haití, proporcionándole más recursos para ayudar a apuntalar el sistema judicial, entre otras cosas.

Guterres dijo en el reporte, obtenido por Herald, que la crisis constitucional y política de Haití ha contribuido a la rápida erosión de la autoridad del estado, lo que ha permitido a pandillas criminales fuertemente armadas ampliar su control territorial y sus actividades delictivas en torno a economías ilícitas.

También se refirió a los continuos retos a los que se enfrenta la policía haitiana.

“El estado de la infraestructura policial es calamitoso, con niveles preocupantes de daños, muchos de ellos sufridos como consecuencia de ataques de pandillas”, dijo el jefe de la ONU. “De las 412 estaciones de Policía e todo el país, unas 40 siguen sin funcionar debido al control territorial de las pandillas y los centros penitenciarios se enfrentan a una situación similar; además, y lo que es más preocupante, persisten los reportes sobre presuntas infiltraciones de las pandillas en las filas de la Policía Nacional”.