Residentes de localidad de EEUU arrasada por tornado inician reconstrucción

Ante el panorama de destrucción en la localidad de Moore, en Oklahoma (centro-sur de EEUU), los residentes comienzan a abocarse a la dura tarea de reconstruir la comunidad devastada el lunes por un potente tornado que dejó al menos 24 muertos, de ellos nueve niños.

Las autoridades indicaron que la mayoría de los cuerpos habían sido recuperados de entre los escombros en esta localidad suburbana de Oklahoma City, de 50.000 habitantes, en la que el tornado arrasó con vecindarios enteros y dos escuelas.

Tras amplias fluctuaciones en las estimaciones de muertos brindadas por las autoridades, el jefe de policía de Oklahoma City, Bill Citty, dijo en una conferencia de prensa el martes que 20 personas habían resultado muertas en Moore y cuatro en otros lugares.

La oficina del gobernador Mary Fallin's entregó un nuevo balance de 353 heridos, frente a 237 reportadas antes. La mayoría -148- sufrió cortes o desgarros mientras 85 recibieron golpes de escombros y cuatro fueron golpeados por autos u otros grandes objetos.

A medida que las tareas de rescate disminuyen, la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, se dirigió a Moore el miércoles para "asegurar" que "se está recibiendo todo lo que se necesita", señaló un comunicado.

Para los residentes, cuyas vidas quedaron patas arriba, el alivio de haber sobrevivido se iba tornando en desesperación a medida que caen en la cuenta de la amplitud del desastre.

"Es irreal. Es tan visceral", dijo el contador Roger Graham, de 32 años, mientras peinaba las ruinas de la casa de tres dormitorios que habitaba con su esposa Kalissa, una maestra de escuela, para intentar recuperar algo.

Curtis Carver, de 38 años, veterano del Cuerpo de Marines que sirvió dos años en Irak, describió a Moore, su lugar de nacimiento, como una "zona de guerra", mientras aguardaba en un puesto de control policial autorización para recuperar algunas cosas de las ruinas de su casa.

"Era mi hogar, el hogar de mis hijos", dijo Carver, padre de dos que resultaron ilesos. El ex marine no obtuvo el permiso debido a que su casa se encuentra en una zona aún considerada demasiado peligrosa para transitar.

"Ahora no está. No queda nada. Es una pila de palos.... y me mantienen alejado", dijo.

El tornado fue un EF-5, el más potente en la escala de magnitud de estos fenómenos, con vientos de más de 320 km/h, dijo a la AFP Kelly Pirtle, del Laboratorio de Tormentas Severas, del servicio meteorológico nacional.

El tornado de dimensiones épicas, de tres kilómetros de ancho, arrasó a media tarde del lunes calle por calle de Moore, de 55.000 habitantes, arremolinando todo a su paso, autos, casas, líneas de tendido eléctrico, y generando incendios puntuales en un azote que duró 45 minutos.

A última hora del martes, casi 20.000 personas seguían sin energía eléctrica.

El epicentro de la tragedia fue la escuela primaria Plaza Towers, donde los atemorizados docentes y alumnos se acurrucaron en pasillos y baños mientras pasaba el tornado, y donde murieron algunos niños.

"No podía escuchar otra cosa que gente gritando y llorando", dijo Claire Gossett, de 11 años, al diario The New York Times. "Parecía como si la escuela estuviera volando".

El presidente Barack Obama, que declaró el estado de desastre en el área, lamentó en una alocución televisada desde la Casa Blanca el martes la devastación causada por el tornado y prometió estar junto a la población afectada en los esfuerzos de rescate y reconstrucción.

"La población de Moore debería saber que su país estará en el terreno junto a ellos el tiempo necesario para reconstruir sus hogares y escuelas", señaló el presidente.

"Hay espacios vacíos donde antes había dormitorios y salas de estar y salones de clases, y con el tiempo vamos a necesitar rellenar esos espacios con amor, risas y comunidad", dijo Obama, quien tiene previsto viajar el domingo a la región.

Buena parte de los escombros consisten en astillas de madera desperdigadas de no más de 30 cm de largo y otros restos de material de construcción. Los objetos grandes son escasos y muy dispersos.

Aquí y allá se encuentran objetos conmovedoramente personales: una rueda de bicicleta, un guante de béisbol, una pelota de golf, una media roja navideña, una peluca negra.

Los voluntarios ayudaban a los residentes a desenterrar documentos como pasaportes y declaraciones de impuestos, pero también cosas como recuerdos de Star Wars o parte de una colección de monedas, dijo Michael Albrecht, quien se encontraba en Moore para una reunión empresarial cuando azotó el tornado, y decidió quedarse a ayudar en las tareas de recuperación.

El tornado del lunes siguió más o menos la misma trayectoria que el de mayo de 1999, que dejó 44 muertos, centenares de heridos y destruyó miles de hogares.

Los tornados a menudo acechan en las llanuras de Oklahoma, pero el embudo de viento del lunes asoló un área urbana. Debido a la dureza del terreno, pocas viviendas son construidas con sótano o refugios para tormentas, donde los residentes puedan guarecerse.

Eso podría cambiar. El alcalde de Moore, Glenn Lewis, dijo a la cadena CNN que promoverá una ordenanza obligando a construir refugios o cuartos seguros en las nuevas construcciones.

Oklahoma City está dentro del denominado "Corredor de Tornados", que se extiende desde Dakota del Sur al centro de Texas, una zona particularmente vulnerable a los tornados.

Las familias de la localidad estadounidense de Moore, en Oklahoma, volvían (las que podían) a sus casas para ver el destrozo del tornado sobre ellas. El tornado dejó el lunes al menos 24 muertos, nueve de ellos niños, y toda la ciudad devastada.

Vehículos volcados, edificios destruidos y calles con escombros: en la estadounidense Moore, un día después del paso de un tornado el lunes que dejó al menos 24 muertos, los equipos de rescate seguían buscando entre los restos a "unos pocos" habitantes, que seguían desaparecidos.

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