23 años de impunidad: qué se sabe del atentado a la AMIA

Imagen de archivo del atentado a la sede de la AMIA en Buenos Aires. (La Nación)

Daniela M. – Buenos Aires, Argentina

El atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) sigue siendo una herida abierta para los argentinos: aún 23 años después, no hay culpables identificados y menos aún condenados por los 85 muertos y los más de 300 heridos que dejó la bomba en el barrio porteño de Once.

El 18 de julio de 1994 a las 9.53 de la mañana, una bomba estalló en la sede de la calle Pasteur y desató el horror.

¿Cuáles fueron las hipótesis que se manejaron desde la explosión? ¿Qué se sabe hoy? La megacausa AMIA es muy compleja y, al pasar tantos años, se formó una red de complicidades y encubrimientos que dificultan tener en claro los límites y alcances de las responsabilidades involucradas.

Aquí, un repaso por el caso de impunidad más grande de la Argentina, un ícono sobre lo peor del funcionamiento de la justicia en ese país: jueces encubridores, pistas destruidas y ex presidentes involucrados.

Muestra de los nombre de las víctimas del atentado en el lugar del hecho. (La Nación)

-La historia contada-

Lo que se dijo, lo que se supo: una camioneta Traffic con 275 kilos de explosivos explotó frente a la AMIA. Hacía tres días se encontraba estacionada cerca de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, antes de cometer el atentado.

Los empleados del estacionamiento dieron su testimonio, que permitieron concluir que los explosivos estaban ya plantados en el edificio y no sólo dentro de la Traffic.

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El sospechado de estar involucrado es Carlos Alberto Telleldín, excomisario de la Policía Bonaerense, acusado de vender la Traffic.

En 2001 comenzó un juicio con 22 acusados de haber facilitado los medios para realizar el atentado, en el cual se involucró un observador de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En 2003, después de 9 años de investigación, la justicia argentina acusó al gobierno iraní de planificar el atentado y a Hezbollah, el grupo terrorista libanés, de ejecutarlo, imputando a ocho funcionarios iraníes y un ciudadano libanés.

Contra ellos se ordenaron alertas rojas de captura de la Interpol que fueron aprobadas, de ser los autores.

Mauricio Macri (d), junto al ministro de Justicia, Germán Garavano (i), durante una reunión con las autoridades de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) el viernes 14 de julio de 2017. EFE

-La conexión iraní-

Se trata de la versión más aceptada por la opinión pública: el grupo terrorista Hezbollah habría obtenido apoyo de Irán para volar la AMIA. A través de Hussein Berro, un joven activista que fue identificado por un testigo, habría llevado a cabo el ataque.

Por esta razón Argentina acusó en 2006 al gobierno de Irán de la bomba.

El problema es que Hezbollah nunca se adjudicó el ataque, y la adjudicación es una práctica habitual de las organizaciones terroristas. Cables de Wikileaks revelaron que esta versión fue financiada y empujada por Israel y Estados Unidos.

Lo curioso de esta versión es que Hussein Berro tiene una placa en el sur del Líbano conmemorando el ataque.

-La pista siria-

Se trata de la versión que involucra al expresidente argentino Carlos Saúl Menem, y tiene vetas cinematográficas.

Como una venganza por un acuerdo comercial que el expresidente habría roto con el gobierno de sirio, ese país habría planificado y ejecutado el ataque.

El dato clave es un viaje del expresidente, de apellido sirio, en 1988 a Siria por “razones personales”. La historia no oficial cuenta que Menem ofreció un intercambio al entonces presidente sirio: financiación para armas nucleares a cambio de apoyo económico a su campaña presidencial.

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En 1989 Menem ganó las elecciones. El intercambio nuclear no habría sido cumplido.

La parte de película es que el atentado tendría origen en un dicho árabe: que la venganza se da en tres partes, cada una más cercana a la víctima. La primera sería la bomba en la Embajada de Israel, la segunda la AMIA, y la tercera, la muerte de su hijo Carlitos Menem junior.

-La conexión local-

Esta hipótesis apunta a señalar que el atentado no se podría haber hecho sin apoyo terrorista en Argentina. El personaje que aparece es nuevamente Carlos Telleldín, quien además de exjefe policial, había sido parte del Servicio de Inteligencia argentino.

Telleldín estaba en el negocio ilegal del desguace de autos, en connivencia con la Policía Bonaerense.

El ex SIDE Hugo Anzorreguy declaró que sobornó a Telleldín con 400.000 dólares para que culpara a los policías de la bomba. Y que esto tuvo el visto bueno del expresidente Carlos Saúl Menem.

-La actualidad-

Familiares de víctimas participan en la conmemoración del aniversario del atentado a la sede judía AMIA en Buenos Aires (Argentina). EFE/Archivo

La hipótesis más firme es la de la conexión iraní, que está intrincada con la pista local. El Memorándum de entendimiento firmado en 2013 por el excanciller de Cristina Fernández de Kirchner, Héctor Timerman, es el resultado de considerar que Irán es partícipe necesario del atentado.

Además, se creó una Comisión de la Verdad con el objetivo de “avanzar en la investigación del atentado”.

El acuerdo contemplaba la creación de una comisión integrada por “cinco comisionados y dos miembros designados por cada país, seleccionados conforme a su reconocido prestigio legal internacional” y además señalaba que los mismos “no podrán ser nacionales de ninguno de los dos países”.

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El 14 de enero de 2015, el fiscal Alberto Nisman, encargado de la investigación, denunció a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner por “decidir, negociar y organizar la impunidad de los prófugos iraníes en la causa AMIA con el propósito de fabricar la inocencia de Irán”. El 18 de enero apareció muerto en su departamento.

Desde la muerte de Nisman, la Unidad Fiscal AMIA está a cargo de Sabrina Namer, Roberto Salum y Leonardo Filippini. La causa pasó al fuero federal.

A 23 años del atentado, aún no hay culpables.