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Con 21 nuevos cardenales, Francisco fortalece su huella en un futuro cónclave

Ciudad del Vaticano, 29 sep (EFE).- El papa Francisco celebrará mañana en la plaza de San Pedro su noveno consistorio, en el que nombrará a 21 nuevos cardenales, 18 de ellos electores en un futuro cónclave para elegir su sucesor, y que son ejemplo de la transformación que ha hecho en una década de la Iglesia y del colegio cardenalicio con un menor poder europeo ante la llegada de purpurados de todas las partes del mundo.

Aunque con los últimos consistorios, como se denomina a la reunión de los cardenales, ya había una mayoría de purpurados elegidos por Francisco, con estos nuevos nombramientos el colegio cardenalicio estará formado por 137 electores, con derecho así de entrar en un cónclave, de los que el 99 fueron designados por el pontífice argentino, respecto a los 29 de Benedicto XVI y los 9 de Juan Pablo II.

Mientras que los no electores, por ser mayores de 80 años, ascenderán a 105, aunque a finales de 2023 otros 5 habrán cumplido 80 años.

En estos diez años de pontificado, Francisco ha dejado su huella en el cónclave que elegirá a su sucesor con una diferente distribución geográfica, ya que si en el pasado la mayoría de los cardenales provenían de Europa, aunque sí siguen siendo la mayoría, ahora hay una mayor presencia de África y Asia y actualmente la Iglesia cuenta con purpurados de 91 naciones, procedentes de los cinco continentes.

Si en el cónclave que eligió a Francisco había 28 italianos, en estos momentos hay 14 purpurados electores de Italia, mientras que del continente americano había 33 y ahora son 39, y de los 11 cardenales africanos se ha pasado a 19 y los purpurados llegados de Asia y Oceanía son ahora 27 respecto a los 11 del pasado cónclave. Tres argentinos, un colombiano, un venezolano y dos españoles

Este sábado, el anillo y el birrete cardenalicio serán entregados a 21 nuevos cardenales procedentes de todos los rincones del mundo y algunos países como Sudán del Sur tendrán su primer purpurado en la Iglesia.

Los españoles son el nuevo arzobispo de Madrid, monseñor José Cobo; el rector mayor de la Congregación Salesiana, Ángel Fernández Artime, mientras que es nacido en España pero cuenta como cardenal francés François-Xavier Bustillo, pues es obispo de Ajaccio, en la isla de Córcega (sur).

De Argentina serán creados cardenales: el nuevo prefecto para la Doctrina de la Fe, Víctor Manuel Fernández "Tucho", amigo personal de Francisco y llamado a ejercer un rol clave en Roma como "guardián de la fe", y el arzobispo de Córdoba, monseñor Ángel Sixto Rossi.

Además recibirá la púrpura el arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, Luis Rueda Aparicio.

Mientras que el papa también nombrará cardenales, aunque son mayores de 80 años y no podrán ser electores, al venezolano Diego Padrón Sánchez, arzobispo emérito de Cumaná y al capuchino Luis Pascual Dri, quien fue confesor en Santuario de Nuestra Señora de Pompeya de Buenos Aires, así como el italiano Agostino Marchetto

Recibirán la dignidad cardenalicia el prefecto del Dicasterio para los Obispos, el estadounidense Robert Francis Prevost y el prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, el italiano Claudio Gugerotti, exnuncio en Ucrania de 2015 a 2020.

Francisco también concederá la púrpura al nuncio apostólico suizo Emil Paul Tscherrig, al nuncio francés Christophe Louis Georges Pierre y al patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, que ejerce como custodio de Tierra Santa desde 1999, tres figuras con una importante visión internacional de la Iglesia y no vinculadas a una diócesis.

El resto serán el obispo de Łódź (Polonia), Grzegorz Ryś; el de Yuba, Stephem Ameyu Mulla; el arzobispo coadjutor de Tabora (Tanzania), Protase Rugambwa; el de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), Stephen Brislin; de Penang (Mali), Sebastian Francis; de Hong Kong, Stephen Chow Sau-yan y el obispo auxiliar de Lisboa, Américo Manuel Alves Aguiar.

Los nuevos cardenales, que estarán presentes también el 4 de octubre en la misa de apertura del Sínodo de los Obispos, mañana recibirán arrodillados ante el papa el anillo cardenalicio, "símbolo de su nuevo compromiso universal con la Iglesia", y la birreta cardenalicia, "roja en memoria de la sangre de los mártires que dieron su vida por defender su fe".

Cristina Cabrejas

(c) Agencia EFE