10 hábitos simples (y realmente efectivos) que debes incorporar en tu rutina cotidiana si quieres proteger al planeta

POR YULEINA BARREDO/ESPECIAL-. La urgencia es tan grande que el tiempo para actuar escasea. Algunos científicos y diplomáticos, entre ellos Christiana Figueres, responsable directa del histórico Acuerdo de París de 2015, aseguran que el planeta tiene tres años para intervenir a su favor.

Después de este plazo, los efectos negativos de la contaminación global comenzarán a instaurarse definitivamente y será muy difícil revertirlos.

Cerrar el grifo mientras te cepillas los dientes o apagar las luces cuando no las necesitas pueden parecer reclamos tontos. Pero no lo son si cada persona los adopta como un modus vivendi.

Estudiantes participan en una campaña de reforestación de El Salvador en el parque ecológico Walter Deininger en La Libertad, 34 km al sur de San Salvador. (AFP | Oscar RIVERA)

Solo es cuestión de encontrar en la rutina cotidiana algunos hábitos sencillos que se pueden cambiar.

Pídele a los bancos y tarjetas de crédito que te envíen los estados de cuenta por correo electrónico: recuerda que para fabricar una tonelada de papel se necesitan aproximadamente 15 árboles.

No solicites que el servicio de habitación te cambie las toallas y sábanas durante tu estancia en un hotel: ¿Si en tu casa no lo haces a diario, por qué pedirlo entonces fuera? Esto supone un ahorro considerable en el agua, los productos químicos y la energía que se necesita para lavar toda la ropa de cama y de aseo personal que utilizan los huéspedes.

Lava las frutas y verduras en un recipiente y no bajo el grifo abierto: según la OMS, para el año 2025 unos 3,400 millones de personas no tendrán acceso al agua potable.

Puedes ahorrar mucha agua si lavas las frutas y los vegetales en un envase y no bajo el grifo abierto/Getty Images.

Compra en el mercado productos con certificación ecológica: es la garantía de que nos llevamos a casa comida sana que se obtiene sin la utilización de productos químicos respetando el medio ambiente.

Apuesta por las prendas de producción ecológica para engrosar tu ropero: en este caso, materias primas como el algodón han sido cultivadas en campos libres de pesticidas, herbicidas y fertilizantes sintéticos que comprometen el aire que respiramos.

Ropa confeccionada con material reciclado. (AFP Photo/Pedro Armestre)

No cambies a capricho tu ordenador o teléfono si todavía conservan las prestaciones que necesitas: no le hagas el juego a los fabricantes que sacan un modelo tras otro sin incorporarle cambios sustanciales. Piensa que los dispositivos electrónicos que se desechan son responsables del 70% de la contaminación de los vertederos.

Pero si ya vas a prescindir de esos equipos electrónicos viejos, llévalos a los llamados puntos limpios de la ciudad o instalaciones destinadas a los residuos urbanos que no se recogen a domicilio: recuerda que la basura de Residuos de Artefactos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) está repleta de sustancias tóxicas que al desintegrarse afectan el entorno. Solamente la batería de un móvil puede contaminar 600.000 litros de agua.

Pon la lavadora y el lavavajillas cuando estén totalmente llenos y si no, usa mejor ciclos cortos: así ahorras de 2.500 a 2.800 litros de agua cada mes.

Getty Images.

Riega el césped o las plantas en tu jardín bien temprano en la mañana o por la noche: así contrarrestas la rápida evaporación y la humedad dura por más tiempo. Podrás economizar en la factura del agua.

Reutiliza las bolsas de plástico: ten en cuenta que tardan cientos de años en degradarse y en su corta existencia se han convertido en una plaga para mares y océanos.

¿Se te ocurren otras ideas para llevar una vida más ecológica y sostenible? Pues ponlas en práctica.

Decide en qué bando quieres estar: los que ponen su granito de arena para salvar a la especie humana de un final catastrófico o quienes tienen poco interés por el planeta que heredarán sus hijos.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR:

Autobuses “libres de hollín” para evitar la contaminación del aire

Encuentra ‘tesoros’ en desechos que dejan en la playa… y así los transforma

Las empresas más contaminantes del planeta