Vuelve a España la amenaza del desabastecimiento

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Los países de la Unión Europea han alcanzado acuerdo para reducir "voluntariamente" su consumo de gas un 15% para el próximo invierno. La guerra del gas a la sombra de la invasión rusa de Ucrania no da tregua y la amenaza de una suspensión total del suministro es constante. Otra vez, la energética rusa Gazprom ha anunciado que reducirá la cantidad de gas que envía a Europa.

Ante este clima de incertidumbre los países miembro de la Unión Europea han tenido que limar asperezas y aceptar un plan conjunto de ahorro del consumo de gas. Está claro que hay que prepararse para una situación extremadamente dura de cara al invierno por si al presidente ruso Vladimir Putin le da por continuar con el chantaje. Pero, aunque España haya logrado que Bruselas acepte una reducción del esfuerzo a la mitad porque nuestro país cuenta con grandes reservas y capacidad de exportación, el efecto de las restricciones en el consumo del gas no será ni mucho menos inocuo, sino que tendrá consecuencias graves como el desabastecimiento de productos básicos.

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Vuelve de nuevo la amenaza del desabastecimiento. Foto: Getty Creative.

El miedo a un racionamiento obligatorio y superior al 10% se ha disipado, sí. Pero, aun así, España deberá reducir la demanda de gas entre un 7% y un 8%. El plan de reducción que ha aceptado España preocupa a la industria de nuestro país, que habla incluso de un posible parón y de desabastecimiento de alimentos y productos esenciales. La reducción de la demanda de esta energía, que ya se ha comenzado a registrar debido a sus altos precios, es sinónimo de crisis y pone en juego la actividad industrial.

El fantasma del desabastecimiento nos sigue rondando. Un fenómeno aparentemente anómalo en nuestro país, que se ha convertido en recurrente. La psicosis de la pandemia, la nevada de Filomena o la huelga del transporte por los elevados costes de los combustibles ya lo provocaron. Ahora, todo apunta que esto vuelva a suceder y volvamos a ver las estanterías de los supermercados vacías.

La gran industria española se verá inevitablemente afectada por la imposición de recortes. Por ejemplo, la industria alimentaria necesita el gas para conservar los productos. La calidad, la frescura y la preservación del sabor de los alimentos depende de grandes refrigeradoras que se abastecen de energía como el gas. Además, otros sectores relacionados con la alimentación utilizan gases industriales para realizar sus productos, como la industria del plástico. Así pues, se producirán roturas en la cadena de suministro provocando desabastecimiento de productos básicos como los alimentos o el plástico destinado para los envases.

El ministerio de Transición Ecológica ha asegurado encuentra en vías de actualizar el plan de contingencia respecto a los posibles cortes de suministro. Es necesario que las medidas de ahorro y eficiencia estén estar coordinadas con los principales actores energéticos y los principales consumidores de energía de nuestro país.

Según datos de Gas Infraestructure Europe, España es el país con más capacidad de almacenamiento de gas y regasificación de Europa, un tercio del total. ¿Es necesario recortar el gas?

Las consecuencias de un posible corte de suministro por parte de Rusia serán para todos y no solo para los países más expuestos como Alemania o Italia. Toda la Unión Europea se verá afectada, incluido España. Aunque nuestro país no dependa tanto del gas ruso, lo más prudente es tratar la interrupción del suministro como algo probable y prepararse para ello.

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