Votó por Trump y ahora su esposo indocumentado enfrenta la deportación

Jesús Del Toro

Helen Beristain vive en Granger, Indiana, y votó el pasado mes de noviembre por Donald Trump, al parecer porque le convenció la ruda retórica del entonces candidato republicano en relación a la inmigración y la seguridad fronteriza. Pero posiblemente nunca imaginó que la estigmatización y persecución de los indocumentados –presentes desde el principio en el discurso electoral de Trump y también en sus actuales determinaciones ya en la Casa Blanca– se le revertirían en contra de su propia familia.

Hoy, su esposo Roberto, un mexicano que entró a Estados Unidos como indocumentado, está detenido y en proceso de ser deportado.

Hoy, como comenta Helen al periódico South Bend Tribune, ella desea “no haber votado” por Trump pero afirma que lo hizo por su convicción de que se necesita un cambio en la economía.

Helen Beristain votó por Donald Trump y hoy su marido, un indocumentado mexicano, está detenido y en proceso de ser deportado. (AP)

Roberto Beristain es dueño de un popular restaurante en Granger y en su momento le dijo a su esposa, como ella misma recuerda, que Trump “iba a echar a los mexicanos”. Pero ella votó de todos modos por el magnate republicano, con el que está de acuerdo en la necesidad de expulsar del país a los indocumentados criminales.

Pero nunca pensó que personas como su esposo, que residen en el país sin documentación migratoria válida pero son parte honesta y productiva de la sociedad estadounidense, iban también a ser blanco de las autoridades de Inmigración por decisión del propio presidente que ella ayudo a elegir.

Roberto Beristain fue detenido cuando, como hacía periódicamente, se presentó a una audiencia de rutina ante las autoridades de inmigración. Pero, como ha sucedido en otros casos, los nuevos lineamientos del gobierno de Trump en relación a indocumentados han causado que personas que antes acudían a sus citas y se les concedía seguir en el país sin ser sometidas a deportación (porque antes no figuraban entre las ‘prioridades’) ahora sí están siendo detenidas y deportadas.

Helena afirmó, de acuerdo a Fox News, que su esposo es un hombre bueno que estaba en proceso de solicitar su residencia permanente. Pero, como comentó a Indiana Public Media, Roberto fue detenido porque en 2000, cuando ellos visitaban las Cataratas del Niágara, inadvertidamente cruzaron al lado canadiense y cuando volvieron a Estados Unidos oficiales se dieron cuenta de que él era indocumentado. A Roberto se le ordenó dejar el país pero él se quedó porque su esposa estaba embarazada y desde entonces ambos han creado una familia, operado un negocio, contribuido al país e intentando regularizar su estatus migratorio.

Justo como otros millones de indocumentados honestos.

La familia de Roberto y Helen Beristain. Él (de camisa verde) enfrentala deportación. (The Huffington Post/Yahoo)

Pero la llegada al poder de Trump ha puesto a todas esas personas, que durante el mandato de Barack Obama no eran objetivos prioritarios de Inmigración, en grave riesgo. Helen dijo que votó por el hoy presidente, porque “no queremos que haya carteles [del narcotráfico] aquí, tú no quieres que haya drogas en tus escuelas secundarios, tú no quieres que haya asesinos junto a ti”. Votó por Trump porque quería sentirse segura.

Pero hoy desea no haberlo hecho pues ella ha sufrido en su propia familia el recrudecimiento de las políticas migratorias del gobierno federal, algo que no pensó que le sucedería y que, en realidad, constituye un fenómeno general de inhumanidad e injusticia. Pues pese a la estigmatización y rudeza del discurso de Trump contra los indocumentados, en realidad éstos son en su inmensa mayoría personas de bien, con algunos casos de criminales (en una proporción, se ha investigado, menor que en la población general). Son parte valiosa del tejido social de la nación.

En todo caso, y como sucedió con un indocumentado en Illinois que recibió el respaldo de su comunidad, en su mayoría votantes de Trump, y fue por ello liberado por inmigración, Beristain ha recibido una mano en su localidad, de fuerte énfasis conservador. Como se señala en The Huffington Post, el alcalde  de South Bend, Pete Buttigieg, escribió que en su ciudad la gente defiende a Roberto Beristain, lo llaman su amigo y deploran que se encuentre en vías de ser deportado, de ser separado de su familia

Buttigieg comenta que, aunque algunos en su ciudad han criticado que Beristain haya entrado al país sin documentos, la mayoría de los conservadores creen que debe darse una vía para que personas como Roberto puedan permanecer en el país.

No es claro qué pasará con Beristain ni si logrará evitar la deportación. Tampoco si el clamor de la sociedad, liberales y conservadores, ciudadanos y extranjeros, para que se logre una reforma y se establezca una política humana y justa en materia migratoria que permita a los indocumentados honestos permanecer en el país de modo legal será escuchado.

Hasta ahora, Trump, amparado en los votos que le concedieron la victoria electoral, parece firme en su ruda política hacia los indocumentados.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro