‘Ahora tengo que vivir con ira’. Los jurados escuchan el crudo dolor de los padres de Parkland

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Los jurados escucharon este martes a más familiares de los 14 estudiantes asesinados en la Secundaria Marjory Stoneman Douglas de Parkland.

Los familiares leyeron sus declaraciones de “impacto en las víctimas” en el juicio contra el agresor Nikolas Cruz, quien ya se declaró culpable de matar a los estudiantes y a tres miembros del personal, y de herir a otros 17, durante la masacre del 14 de febrero de 2018. El jurado considerará si condena a Cruz a la pena de muerte o a cadena perpetua.

Los seres queridos de tres de las víctimas —los estudiantes Joaquín Oliver y Alaina Petty, y el maestro Scott Beigel— fueron este lunes en los primeros en contar sus historias a los jurados.

El martes, mientras los observadores del tribunal sollozaban, los jurados escucharon más historias desgarradoras, esta vez sobre:

Alyssa Alhadeff, la hermana mayor de dos hermanos varones menores. Era la capitana del equipo de fútbol de su escuela y aspiraba a estudiar Derecho. Tenía 14 años cuando fue abatida a tiros.

Su madre, Lori Alhadeff, la llamó el “corazón” de la familia. Los jurados escucharon que Lori a veces duerme con la manta de Alyssa y rocía el perfume favorito de su hija, PINK star petals body mist, de Victoria’s Secret, para sentirse cerca de ella.

“Es como si tuviera todo el amor del mundo para dar y nadie a quién dárselo”, dijo Lori.

Su padre, el Dr. Ilan Alhadeff, levantó la voz con rabia al relatar el dolor de la familia. Uno de sus hijos pidió ir a ver a Alyssa en el cementerio. Otro pidió cambiar de habitación para estar más cerca de la antigua habitación de su hermana.

“Ella tiene esa risa contagiosa que ahora solo puedo ver en los videos de TikTok”, dijo Ilan, y añadió : “Me han quitado a la niña de papá... todo lo que sé es que me arrancaron un pedazo del corazón, me lo arrancaron del pecho. Mis entrañas arden como un maldito infierno. Me costó mucho tiempo poder volver a sentir empatía. Ahora tengo que vivir con ira”.

Lori Alhadeff se acerca para consolar a su madre, Theresa Robinovitz, mientras se derrumba después de leer su declaración de impacto en la víctima durante la fase de sentencia del juicio del asesino de la Secundaria Marjory Stoneman Douglas, Nikolas Cruz, en el Tribunal del Condado Broward en Fort Lauderdale, el martes 2 de agosto de 2022. La hija de Alhadeff y nieta de Robinovitz, Alyssa, murió en la masacre de 2018. Cruz se declaró previamente culpable de los 17 cargos de homicidio premeditado y 17 cargos de intento de homicidio en la masacre de 2018.
Lori Alhadeff se acerca para consolar a su madre, Theresa Robinovitz, mientras se derrumba después de leer su declaración de impacto en la víctima durante la fase de sentencia del juicio del asesino de la Secundaria Marjory Stoneman Douglas, Nikolas Cruz, en el Tribunal del Condado Broward en Fort Lauderdale, el martes 2 de agosto de 2022. La hija de Alhadeff y nieta de Robinovitz, Alyssa, murió en la masacre de 2018. Cruz se declaró previamente culpable de los 17 cargos de homicidio premeditado y 17 cargos de intento de homicidio en la masacre de 2018.

Ilan y Lori Alhadeff declararon uno al lado del otro. Después, todavía en el estrado, compartieron un emotivo abrazo.

La abuela de Alyssa, Theresa Robinovitz, recordó que después del asesinato, entró en la casa de su nieta, mirando a su alrededor y pensando: “Las fotos de las paredes nunca cambiarán”.

Nicholas Dworet, el capitán del equipo de natación, quien estaba a punto de graduarse y planeaba estudiar en la Universidad de Indiana con una beca deportiva. Tenía 17 años.

Sus padres, en una declaración leída al jurado, dijeron que Nicholas esperaba estudiar Finanzas y algún día mudarse a Boston con su novia.

Sus padres, Annika y Mitchell Dworet, se sentaron juntos en el estrado. Annika recordó la estrecha relación de su hijo con su hermano menor, Alex, quien también resultó herido en el ataque. Sonrió al recordar el insaciable apetito de su hijo mayor, especialmente por el sushi, la pizza y los dulces. “Encontramos una reserva oculta de cajas de Oreo en su armario”, dijo.

Nicholas quería competir en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, a nombre de Suecia, el país de origen de su familia. Después de su muerte, sus padres encontraron una nota que se había escrito a sí mismo en la que prometía entrar en el equipo. “Daré todo lo que tengo en mi cuerpo y en mi mente para lograr mis objetivos”, escribió.

Annika dijo: “No hay palabras para expresar lo mucho que echaremos de menos a Nick”.

Se esperaba que las declaraciones de impacto en las víctimas continuaran durante el resto del día.

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