La visita de hombre clave de Jair Bolsonaro cierra la grieta y propicia un encuentro con Alberto Fernández

Marcelo Silva de Sousa
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La visita a Buenos Aires del Almirante Flávio Viana Rocha, secretario de Asuntos Estratégicos brasileño y hombre de extrema confianza de Jair Bolsonaro, el pasado jueves y viernes, dio vuelta la página y archivó los desencuentros entre gobiernos, coincidieron a LA NACION tres fuentes que siguieron la agenda de reuniones del militar. El giro en la relación dejó más cercana la posibilidad de que Alberto Fernández y Bolsonaro se encuentren por primera vez cara a cara en marzo, en Brasil.

Rocha, de 58 años y el primer funcionario de alto rango brasileño que visitó el país desde la asunción de Fernández, llegó a Argentina con un mensaje claro de Bolsonaro. El derechista le había pedido "desatar nudos", expresión que el Almirante repitió en algunas de sus reuniones en la Casa Rosada, para avanzar en un nuevo vínculo político con Argentina.

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El Almirante es considerado el funcionario "más amigo de la Argentina" en la mesa chica de Bolsonaro y ha sido determinante en la reconstrucción del vínculo político tras ataques cruzados entre los gobiernos. Es responsable, entre otras tareas, por el asesoramiento en asuntos internacionales y quienes trabajan con él destacan su capacidad para descomprimir conflictos.

El punto saliente de la estadía del secretario de Asuntos Estratégicos de Bolsonaro fue el encuentro el viernes con el presidente Fernández, que se confirmó cuando el Almirante ya había llegado a Buenos Aires. Fue una cena de dos horas y media en la quinta de Olivos que sirvió no solo para limar asperezas, sino que ambos repasaron punto por punto las agendas de cooperación en marcha entre los ministerios de los países.

"No perdamos más tiempo. Tuvimos un año de desencuentros, y es momento de dejarlo atrás. Hay un interés superior que es trabajar juntos", le dijo Fernández a Rocha, según pudo reconstruir este diario. Fueron partícipes de la cena Daniel Scioli, embajador de Argentina en Brasil; el secretario de Asuntos Estratégicos de Argentina, Gustavo Beliz; y el nuevo embajador de Brasil en Buenos Aires, Reinaldo Salgado.

La visita de Rocha, evaluada por un estrecho colaborador del Presidente como un "enorme gesto de buena voluntad de Brasil para consolidar el trabajo conjunto", pudo haber sido el paso previo al esperado primer cara a cara entre Fernández y Bolsonaro. El presidente argentino y Rocha hablaron de la posibilidad de concretar el primer encuentro presencial entre presidentes en las próximas semanas, posibilidad que entusiasmó a Fernández.

El escenario sería San Pablo, en la primera semana de marzo, cuando podría celebrarse un foro binacional de empresarios. La idea es que los presidentes sean los encargados de cerrar la reunión, que convocaría a los principales hombres de negocios y cámaras empresarias de Argentina y de Brasil.

Scioli ya le había llevado la propuesta al presidente brasileño el 13 de enero, cuando se reunieron en el Palacio del Planalto. Para la confirmación del evento será determinante la evolución de la pandemia en Brasil. El estado de San Pablo enfrenta semanas complicadas por el rebrote del coronavirus y endureció a partir de ayer las medidas de cuarentena.

"Gracias a la reconstrucción de la relación entre países, vamos a avanzar con un fortalecimiento y resurgimiento del Mercosur y de nuestros mercados internos", dijo Scioli a LA NACION, quien evaluó que el viaje de Rocha "cerró la grieta" entre países.

El embajador intentó poner a Rocha a disposición de empresarios argentinos con intereses en Brasil el jueves, en Villa La Ñata, en una cena en su casa que reunió, entre otros empresarios, a Daniel Herrero (presidente de Toyota Argentina), Pablo Antúnez (CEO de Pérez Companc), Eduardo Eurnekián y José Zuccardi.

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Fuentes diplomáticas reconocen que el nuevo escenario político internacional, con la elección de Joe Biden en los Estados Unidos, contribuyó también al deshielo en la relación. Frente a la pérdida de su principal aliado internacional, Donald Trump, y ante la posibilidad de quedar aislado internacionalmente, el gobierno de Bolsonaro pudo haber iniciado otra etapa con el Mercosur como prioridad.

Entre los puntos salientes de las reuniones de Rocha con los ministros de Economía, Martín Guzmán; de Defensa, Agustín Rossi; y con el canciller, Felipe Solá, quedó avanzado un acuerdo de cooperación para que Iveco, con su planta en Córdoba, se integre a la cadena productiva del Guaraní, un vehículo militar anfibio cofabricado por la firma y el Ejército de Brasil. También avanzó la posibilidad de que Argentina y Brasil constituyan una fuerza marítima de patrullaje conjunto de las costas para combatir la pesca ilegal.