Un piloto con fobia a volar gana un caso por despido improcedente

Matthew Guest es un experimentado piloto con más de una década de experiencia en la compañía británica, Flybe. De la noche a la mañana, y en pleno vuelo, vivió un episodio de pánico y estrés relacionado con la responsabilidad de su trabajo. Desde aquel momento, sufrió más ataques de ansiedad, sudores, dolores de estómago, fatiga y diversos síntomas que reflejaban un incontrolable miedo a volar. Se trató de la primera vez que le pasaba algo así, pero no la última La compañía decidió prescindir de sus servicios por seguridad y ahora un juez abrió las puertas para que Guest pueda volver a ejercer como piloto.

El martirio de este británico comenzó en diciembre de 2014, siete años después de comenzar su periplo profesional en Flybe. Durante un vuelo procedente de Birmingham y con destino a Florencia, el piloto comenzó a sentir mareos, fatiga y una ansiedad desconocida para él. Un mes más tarde, los síntomas se repitieron cuando conducía su auto hacia el aeropuerto para pilotar otro vuelo. Llamó a sus supervisores para decirles que estaba enfermo y dio media vuelta para regresar a su casa.

En otra ocasión, le dejó saber al capitán de la aeronave que no estaba capacitado para llevar un vuelo con destino Reikiavik, Islandia. Fue entonces cuando fue necesaria una evaluación médica realizada por la Autoridad de la Aviación Civil, que asigna un asesor médico con el fin de controlar la salud y las capacidades de los pilotos la hora de volar.

El informe confirmó que Guest desarrolló una fobia y ansiedad cuando se le asignaban vuelos de larga distancia porque se sentía “atrapado en el avión”. Por esa razón y porque la seguridad de los pasajeros podría estar en juego, se le revocó la licencia de piloto debido a los “ataques de pánico”. Según el resultado de los estudios, el piloto sufría temblores, hiperventilación y un incremento del ritmo cardiaco.

Guest quería llegar al origen de su situación y la compañía le ayudó a intentar buscar una solución. Realizó tests cognitivos, sesiones de hipnoterapia, de acupuntura e incluso llegó a tomar antidepresivos. Desde su primer episodio en 2014 hasta marzo de 2017, el piloto combinó vuelos con periodos de ausencia. Incluso, según la compañía, se le asignó un calendario muy poco habitual de trabajo que incluía cinco días laborales para realizar vuelos cortos y otros cinco días libres. Incluso le asignaron un piloto de reserva que también iba en la cabina por si experimentaba alguno de sus episodios. Y éstos siguieron apareciendo.

En marzo de 2017, su supervisor, Luke Farajallah, le envió una carta en la que le dejó saber que ya no volvería a volar con Flybe.

“La compañía sigue preocupada por su capacidad para volar de manera segura. Debido a la incertidumbre sobre su condición no podemos arriesgarnos como organización a aceptar este riesgo para la seguridad”, rezó la misiva, la cual finalizó con su deseo de prescindir de Guest de manera inmediata.

Le ofrecieron un puesto para seguir en la compañía, aunque en tierra, pero debido a que le dijeron que si lo aceptaba nunca más volvería a tener la oportunidad de volar, prefirió no hacerlo.

Tras presentar una denuncia, ahora un juez le ha dado la razón a Guest ya que Farajallah nunca se le dio la oportunidad de exponer sus argumentos al trabajador. El juez consideró que el despido fue improcedente y, y aunque el juicio sigue en proceso y las partes podrían llegar a un acuerdo en cualquier momento, es posible que el piloto pueda volver a ejercer su profesión.