La gran victoria del PP en Andalucía anticipa un cambio de ciclo en España

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La jornada electoral en Andalucía se saldó con una mayoría absoluta del PP
La jornada electoral en Andalucía se saldó con una mayoría absoluta del PP

BARCELONA.– Las señales de que se avecina un cambio de ciclo político en España son cada vez más evidentes. El Partido Popular (PP) obtuvo el pasado domingo un resultado histórico en las elecciones regionales en Andalucía, la comunidad autónoma más poblada, al doblar sus escaños y lograr la mayoría absoluta. Casi tres meses después de la entronización de Alberto Núñez Feijoo al frente del partido conservador en sustitución de Pablo Casado, el PP ha recuperado sus mejores expectativas electorales y amenaza seriamente la reelección del presidente socialista Pedro Sánchez.

El presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, no solo renovará su mandato, sino que esta vez podrá gobernar en solitario. Los sondeos habían previsto una victoria suya, pero no de esta magnitud: el PP pasó de 26 a 58 diputados. El PSOE, en cambio, perdió tres escaños y se quedó en 30, lejos de sus mejores resultados. La ultraderecha de VOX logró 14 diputados, mejorando su anterior registro, pero perdió casi medio millón de votos respecto a las generales de 2019. Peor le fue a la izquierda alternativa, que se presentó dividida en dos partidos, y se hizo con solo 7 escaños por 17 de los anteriores comicios.

Ciudadanos, el partido de centro-derecha que gobernaba junto con el PP en Sevilla, perdió sus 21 diputados y desapareció del Parlamento andaluz. La misma noche electoral, su líder, el vicepresidente andaluz Juan Marín, presentó su dimisión. En todas las últimas citas con las urnas, el partido “naranja” se ha visto engullido por el PP, por lo que parece que camina con paso firme hacia la extinción. De hecho, este era el objetivo inconfesable del PP con el adelanto electoral en las comunidades de Madrid, Castilla y León y Andalucía.

El resultado de las andaluzas es una bendición para Feijoo, ya que le evitará depender de la ultraderecha. Si Juanma Moreno no hubiera alcanzado la mayoría absoluta, como pronosticaban los sondeos, se habría visto forzado a pactar con VOX, algo que los socialistas habrían utilizado como munición de cara a las próximas generales. De hecho, el PSOE centró su campaña en atizar el miedo a una entrada del partido de Santiago Abascal en el gobierno regional. Ahora, Feijoo verá reivindicado su mensaje durante la campaña: el mejor freno a VOX, es votar al PP.

El día después de las elecciones, se libró una batalla por el relato entre los dos grandes partidos españoles. Para el PP, Andalucía representa la confirmación de un cambio de tendencia. Según el coordinador general de la formación, Elías Bendodo, las elecciones andaluzas han marcado el inicio de “la cuenta atrás para que Sánchez salga de la Moncloa”. La victoria afianza la posición de Feijoo a nivel interno, y aleja cualquier rumor de que la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sea la candidata del PP para desbancar a Sánchez. Mientras Feijoo abandera la estrategia de la moderación, apoyada por Juanma Moreno, Díaz Ayuso apuesta por acercarse a la ultraderecha.

En cambio, en el PSOE, se descarta cualquier lectura estatal de los resultados y la existencia de señales de un “cambio de ciclo” cercano. “Los ciudadanos saben distinguir cuándo son elecciones autonómicas y cuándo generales. No se evalúan las políticas del Gobierno de la nación”, insistió Felipe Sicilia, portavoz socialista.

El problema para el relato socialista es que este es el tercer pinchazo electoral en un año, después de los fracasos en las regionales de Madrid y Castilla y León. Además, éste ha sucedido allí donde más duele. Desde el retorno de la democracia, el PSOE ha cimentado sus victorias en Andalucía, considerada junto a Cataluña como el principal granero de voto socialista. Tras los resultados del domingo, la existencia de un bastión socialista andaluz queda en entredicho.

La izquierda alternativa, liderada por Unidas Podemos, tampoco vive un buen momento. No fue capaz de repetir la misma coalición amplia de hace cuatro años y se ha llevado un buen varapalo. La agria división entre sus dos corrientes principales en Andalucía deja tocado el proyecto de Yolanda Díaz, la vice presidenta de Sánchez, de federar la izquierda con todos sus acentos regionales. Además, una de sus principales aliadas, la valenciana Mónica Oltra, ha sido recientemente acusada de encubrir los abusos sexuales de su ex marido, y se halla en la cuerda floja.

A falta de menos de año y medio para las próximas generales, España pronto se adentrará en una larga campaña electoral. En la próxima primavera, se celebrarán las elecciones municipales y varias autonómicas, que el PSOE señala como la verdadera antesala de las generales. Con una inflación disparada y temores de recesión en toda Europa, nada hace pensar que el contexto mejorará para el Gobierno de Sánchez. En plena ola de calor e incendios, el pasado domingo un escalofrío recorrió la espina dorsal de la Moncloa.

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