El veredicto contra Weinstein cimenta el cambio social reivindicado por el MeToo

Nueva York, 24 feb (EFE).- El veredicto de culpabilidad sobre dos delitos sexuales emitido este lunes por un jurado contra el productor Harvey Weinstein "ha cambiado el curso de la historia en la lucha contra la violencia sexual", según el fiscal de Nueva York que lo imputó, gracias a la valentía de muchas mujeres que han cimentado un cambio social reivindicado por el movimiento MeToo.

Weinstein, de 67 años, espera ya desde prisión su condena programada para el próximo 11 de marzo, en la que el juez decidirá la pena que debe cumplir entre rejas tras ser declarado culpable de dos de los cinco cargos que le imputaba la Fiscalía, pese a que sorteó la posibilidad de una cadena perpetua al ser absuelto de los tres más graves.

Los cargos en cuestión son un acto sexual criminal en primer grado, que acarrea entre 5 y 25 años de prisión, por practicar sexo oral a la fuerza a la ayudante de producción Miriam Haley en 2006, y otro de violación en tercer grado, penado con máximo 4 años, contra la aspirante a actriz Jessica Mann en 2013. Pero durante el juicio, y antes de él, se han escuchado muchas más voces.

“Dawn Dunning, Miriam Haley, Jessica Mann, Annabella Sciorra, Tarale Wulff, Lauren Young. Meghan Hast, Joan Illuzzi", enumeró el fiscal de Manhattan, Cyrus Vance, al concluir el proceso, recitando los nombres de las seis testigos que han relatado en gran detalle sus vivencias y traumas y las dos asistentes fiscales que han enarbolado la rendición de cuentas buscada por su supuesto agresor.

"Estas son las ocho mujeres que han cambiado el curso de la historia en la lucha contra la violencia sexual. Ocho mujeres que han llevado nuestro sistema judicial al siglo XXI declarando que una violación es una violación y la agresión es la agresión sexual, sí o sí", agregó.

La presidenta del programa de Estudios sobre Mujer y Género de la Universidad de Smith (Massachusetts, EE.UU.), Carrie Baker, dijo a Efe que por su "tremenda importancia simbólica para el movimiento MeToo", que lucha contra la violencia sexual desde hace una década pero se viralizó en 2017, una condena contra Weinstein sería "percibida como una reivindicación" y alentaría a otras víctimas a acudir a los juzgados.

Así lo expuso Gloria Allred, la abogada de tres de las testigos -Haley, Sciorra y Young-, que a las puertas de la Corte Suprema estatal este lunes declaró que es "un nuevo día para las víctimas de violencia sexual".

"Las fuerzas de seguridad ahora empiezan a creerles, los jurados empiezan a creerles y a condenar. Así que tengan valentía, porque hoy es un nuevo día y la justicia puede llegarles también a ustedes", aseguró.

LAS "SILENCE BREAKERS"

Casi un cententar de mujeres han acusado al productor de malas conductas sexuales desde que dos reportajes en el diario The New York Times y la revista New Yorker, que más adelante recibirían conjuntamente el premio Pulitzer, desataron un escándalo a finales de 2017, que no hizo más que crecer cuando se viralizaron historias de acoso bajo la etiqueta #MeToo, que pronto se convirtió en un movimiento.

En ese sentido, Ronan Farrow, uno de los periodistas que firmaron esos artículos y hoy aclamado autor del libro "Catch and Kill", sobre la red de poder que permitió a Weinstein supuestamente actuar con impunidad durante décadas, opinó que el veredicto "es el resultado de muchas mujeres que decidieron dar un paso de gran costo y riesgo personal ante reporteros y fiscales".

Un grupo de ellas son las autodenominadas "Silence Breakers" (rompedoras del silencio), que protestaron el primer día del juicio ante el tribunal y entre las que se encuentra la actriz Rose McGowan, una entre muchas de las que han reaccionado positivamente al juicio y, "hablando con la fuerza de las más de 80 víctimas de Weinstein", deseó más "resultados justos".

Respaldándolas estuvo la plataforma Time's Up, fundada por estrellas de Hollywood tras el MeToo, que celebró también sus logros legales en apenas dos años de vida: "Hemos contribuido a que se aprueben leyes para ayudar a las supervivientes a lograr justicia, ayudado a miles de personas a enfrentarse a acosadores y abusadores en el juzgado, y cambiado las reglas del juego".

"En respuesta al MeToo, muchos estados han aprobado nuevas leyes para abordar el acoso sexual, como las nuevas y radicales legislaciones de California y Nueva York. El movimiento ha sensibilizado sobre el asunto, empoderado a mujeres para romper el silencio y pedido responsabilidad a muchas instituciones, como la Iglesia católica y los Boy Scouts de América", explicó la profesora Baker.

IMPACTO SOBRE LA SOCIEDAD

La bióloga Amber Keyser, autora de "No more excuses: dismantling rape culture" (No más excusas: desmantelando la cultura de la violación"), resaltó las dificultades que se suman al hecho, simplemente, de denunciar un abuso sexual: "Muy pocos casos de agresión van a juicio. Los que lo hacen son los más atroces, porque los fiscales creen que tienen más probabilidad de ganar".

"Esto refuerza el estereotipo de que la violación 'real' involucra a 'monstruos' que victimizan violentamente a víctimas 'puras e inocentes', pero esos estereotipos son racistas y clasistas", explicó Keyser, para quien además esos casos "sacan las peores creencias de la cultura de la violación, que las mujeres tienen la culpa si visten o actúan de una manera, o tienen cierta historia sexual".

Ejemplo de ello fue la estrategia de la defensa de Weinstein, encabezada por la polémica abogada Donna Rotunno, que en una entrevista con The New York Times afirmó que nunca había sufrido una agresión sexual porque nunca se había puesto en esta posición y, antes de que el juez le prohibiera hablar con los medios, intentó desacreditar a las testigos.

Además de esas herramientas para "culpabilizar a las víctimas", la escritora destacó el papel de los periodistas en este tipo de casos, ya que "las maneras en que los medios cubren estos juicios pueden tener un efecto escalofriante sobre otras mujeres que quieren pronunciarse, igual que lo puede tener un intenso 'troleo' (acoso) en las redes sociales".

NUEVA LUZ SOBRE UNA ANTIGUA LUCHA

Activistas y expertas coinciden en que el resultado del caso está ligado al movimiento MeToo, pero este va más allá porque "siempre ha sido más grande que tan solo un infractor, y ciertamente es mucho más grande que un pequeño caso al que se le ha permitido proceder bajo los estatutos actuales de un estado", según la psiquiatra Jessica Gold, profesora y profesional de su área en la Universidad de Washington.

"Independientemente del resultado del caso, creo que ha puesto una nueva luz y demuestra la necesidad de cambios reales, legislativos y culturales, sobre la forma en que las supervivientes son tratadas en nuestro sistema legal y criminal", indicó Gold, quien aseguró que "ninguna de nosotras dejará de luchar por los cambios, porque ya es hora ("time's up")".

Nora Quintanilla

(c) Agencia EFE

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